María Guadalupe Melchor viuda de Francisco López, residente en esta Villa, otorga poder general a don Cristóbal Abuñón, Sargento de Milicias Retirado, para que en su nombre y representación cobre judicialmente de las personas que le deban de sus bienes, herederos, albaceas y demás, todas las cantidades de dinero, joyas y otras especies, de lo que perciba, entregue recibos, por lo que se le da éste con libre administración.
Doña Juana Ortiz, vecina de Jalapa, hija legítima de don Juan Ortiz y de doña María Magdalena Gorrón de Contreras y Tejeda, otorga su testamento donde declara que fue casada con don Antonio López, difunto, con quien tuvo por hijos a doña María Antonia López casada con don José García, a don Pedro López, vecino de Guanajuato, a doña Anna López viuda de don Manuel de Arcos, a don Antonio López; a don José Lino López, y a don Francisco López que murieron solteros; y a doña Manuela López doncella que vive en compañía de la otorgante. Nombra como sus albaceas testamentarias a su hija doña Manuela y a su nieto don Juan García. Nombra como sus herederos a sus referidos hijos vivos.
Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, vende a Francisco López, estante en este pueblo, 10 mulas de diferentes hierros y colores, por precio cada una de 55 pesos de oro común, que suman y montan 550 pesos.\n
Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad de este partido, pareció [Francisco] López, mayoral de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, para registrar 1 407 reses, las 600 de ellas vacas y los demás toros y novillos, en virtud de una licencia de Juan Romero de 2 000 vacas. De las reses que lleva ajenas son seis del Canónigo Santiago, dos toros y un novillo de la Hacienda Grande, un toro y un novillo de Juan Romero. De cuya partida de ganado, ordenó el corregidor no pasar ninguna vaca del puente del ingenio so pena de las ordenanzas y el ganado ajeno ordenó se deposite en Juan de Moya, vecino de este pueblo, el cual otorgará de ello depósito. Y estando presente Bartolomé Díaz, a cuyo cargo está el dicho ganado, dijo que cumpliría lo ordenado y el dicho Juan de Moya se constituyó depositario de las seis reses, toros y novillos.
El Capitán [Miguel] de Orbaiceta, Alcalde Mayor de este partido, Juez Comisario de este nuevo camino, de visita en la cárcel de dicho pueblo, halló presos a Manuel López por causa criminal y querella que en contra de él dio Juan de Etor; a Juan de la Cruz negro esclavo de Francisco López por denuncia de Lope de Gainza, Alguacil Mayor por haber huido; Marcos de la Cruz, por causa criminal; Juan Francisco, indio que está preso por solicitud de una india sobre haberle sacado un machete, pero por no haber causa contra él se le dejó libre; y Melchor Baltazar, indio declaró estar preso por orden del Gobernador Pablo Jiménez, por 10 reales que debe de tributo y él como Alcalde Mayor mandó que pagándolos quede libre.\n
Francisco López, vecino de la ciudad de Tepeaca, se obliga de comprar a Melchor de Valdéz, Clérigo Presbítero, todos los novillos que lleva en una partida que al presente tiene en sus estancias, pagándole a 3 pesos y 6 tomines de oro común los que sean de edad de 3 años y a 2 pesos los de menor edad.\n
Se tomó la razón de 4 pipas de vino, que lleva Francisco López, para entregar 3 de ellas en Acapulco a Pablo de Carrascosa; y la otra en la Puebla a Lorenzo Gómez.\n
Jácome Vela, vecino de México, se obliga de pagar a Tomás de Herrera, vecino de Jalapa, 170 pesos de oro común, los cuales son por razón del traspaso de una obligación que cobrará de Francisco López, vecino de México.
Doña María Domínguez de Arellano, vecina de esta ciudad, prestando voz y caución por José López Osorio, su sobrino, vecino de la Villa de Valladolid, en la provincia de Yucatán, otorga su poder cumplido a Don Juan de Castro, vecino de Jalapa, para que en su nombre parezca ante la real justicia de dicho pueblo, y pida se le reciba información de cómo el dicho José López Osorio, es hijo legítimo de Don José López Osorio y de Doña Francisca Domínguez de Arellano, y nieto por línea paterna de Don Francisco López y de Doña María Osorio, vecinos que fueron de la ciudad de México; y por la línea materna, de Don Alonso Domínguez, natural que fue de Ayamonte, y de Doña Felipa de Arellano, natural y vecina que fue de esta ciudad. Y de cómo José López Osorio, sus padres y abuelos paternos y maternos, fueron y son españoles, cristianos viejos, y limpios de toda mala raza.
Francisco López, vecino de Teziutlán, con poder de Antonia Báez, su mujer legítima, vende a Alonso Ortiz, vecino de Jalapa, una casa y solar ubicados en este pueblo, colindan al poniente con casa de Felipe Luis, al oriente con el camino que sale de este pueblo al ingenio de Pacho, al norte y frente con casa de María Vemero, calle en medio, y por el sur con solar de Francisco Felipe; la venta se hace en 500 pesos de oro común.