Testamento de Juan Fernández, vecino del ingenio San Pedro Buenavista, propiedad de Don Antonio de Orduña Loyando, hijo legítimo de Juan Fernández, difunto, y de Doña Isabel de Olivares, vecinos que fueron de la ciudad de la Puebla de Los Angeles.
Manuel Fernández, hijo de los difuntos Juan Fernández y María Queipa, natural del principado de Asturias, ordena su testamento donde declara que siempre estuvo sirviendo de Mayordomo en el ingenio de Pacho; de los bienes que posee tiene conocimiento su albacea, es soltero, nombra por albacea y heredero a don Gaspar de Iriarte.
Francisco, indio natural de la [ciudad de los] Ángeles, mediante y por lengua de [Francisco] Núñez, que entiende la lengua mexicana, dijo que entra a servicio y soldada con Juan Fernández, por tiempo y espacio de 6 meses, por precio de [tres] pesos [de oro común] cada [mes].\n
Juan Fernández, vecino de Tlalixcoyan, vende a Francisco López, estante en este pueblo, 10 mulas de diferentes hierros y colores, por precio cada una de 55 pesos de oro común, que suman y montan 550 pesos.\n
Antonio de Aguilar, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga de pagar a Juan Fernández, arriero, estante en el río de Alvarado, 50 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos cargas de cacao de Guasacualco [Coatzacoalcos] que del susodicho confesó haber recibido compradas.
Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad y Público de la provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso de Estrada y a Juan Fernández, 382 pesos de oro común, los cuales son de resto de 696 pesos que montó la venta de 10 mulas y 28 cargas de cacao, que del susodicho recibió compradas.\n\n
Juan Fernández y Cathalina [Catalina] Pérez, su legítima mujer, vecinos de esta villa de Córdoba, la susodicha con licencia previa de su marido, ambos de mancomún acuerdo otorgan que venden a Miguel de Prados [Prado], vecino de esta dicha villa y Profesor de Medicina y Cirugía en ella, una casa de piedra, sin techo y un jacal cubierto de tejamanil que tienen y poseen en esta villa. La compraventa es en precio de 300 pesos de oro común.
Sans titreJuan de Espinosa, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga a pagar a Juan Fernández, vecino del pueblo de Tlalixcoyan, 250 pesos de oro común, los cuales son por razón de 94 quintales de harina.\n
Juan Cano, vecino de la ciudad de Tepeaca, vende a Juan Fernández, vecino de [Tlalixcoyan], un esclavo arriero, llamado Antón, de tierra Biohó, que compró de Juan José Buitrón, el cual será de edad de 25 años, por precio y contía [sic] de 500 pesos de oro común.\n
Sebastián de Vergara, natural y vecino del pueblo de Tepetlastoc, jurisdicción de Texcoco, hijo legítimo del difunto José de Vergara y de Juana Fernández, otorga poder a su tío don Juan Fernández, vecino de Tepetlaoxtoc, para que ordene su testamento en donde declara fue casado con la difunta Rosa López Lascano, con la que tuvo 3 hijos, nombra como albacea, tutor, y tenedor al referido su tío, y como herederas nombra a sus dos hijas.