Petición presentada ante el Capitán Juan de Zúñiga Cevallos, Alcalde Mayor, en la que Damián de Begil, vecino de este pueblo de Orizaba, padre legítimo de Catalina de Herrera, pide se le encargue la tutela de su hija, para cobrar las cantidades de pesos que le corresponden de los bienes que quedaron por fin y muerte de Diego García y Leonor de Céspedes, abuelos maternos de la dicha Catalina. En respuesta, el señor alcalde dijo que lo nombra como su tutor y curador ad litem.\n
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles que lleva Diego García en su recua, para entregar en México a Francisco Hidalgo.
Ante don Antonio de Monroy [y Figueroa], Corregidor, compareció Diego García, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 4 pipas de vino en 24 barriles, en virtud de una certificación firmada por los oficiales reales para entregar a Luis García en Oaxaca, cuya imposición monta 100 pesos que quedaron en la Real Caja de la Nueva Veracruz el 5 de noviembre de este año.\n
Ante el corregidor compareció Juan Ruiz, mayordomo de la cuadrilla de carros de Diego García, quien manifestó llevar en ella 54 pipas de vino, en virtud de cuatro certificaciones firmadas por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 26 y 27 de octubre del presente año, para entregar en México al Capitán Martín de Chavarría, a Pedro de Medina, a don Teodoro de Fuentes y en Tepeaca a don Fernando de Álvarez 24 de ellas, cuya imposición monta 1 350 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Ante el corregidor compareció Diego García, dueño de recua, quien manifestó llevar en ella 3 pipas de vino, en virtud de una certificación firmada por los jueces oficiales reales en la Nueva Veracruz, el 13 de este mes y año, para entregar en México a Joseph [José] Machado, cuya imposición monta 75 pesos que quedaron metidos en la Real Caja.\n
Cristóbal de Miranda otorga poder a Melchor Adame, para que cobre a Joaquín Peralta, indio principal del pueblo de Cachula, 15 pesos de oro común que el susodicho le debía a Diego García.\n \n
Juan Blanco y Simón de Prado, como albaceas de Diego García, difunto, otorgan poder general a Cristóbal de Miranda, hermano del difunto, para que en su nombre pueda mandar, recibir y cobrar cualesquier pesos que le debieran.
Cristóbal de Miranda, se obliga con Simón de Prado y Juan Blanco, como albaceas de Diego García, difunto su hermano, de dar cuenta y entregar lo que así pareciere haber cobrado de las deudas que tenian con el difunto.
Cristóbal de Miranda da carta de pago y finiquito en forma al Padre Luis de Oliveros, de todos los pares de naguas y dinero que debía a Diego García, difunto, que parece en una cláusula de testamento.
Juan Blanco y Simón de Prado, como albaceas de Diego García, difunto, dan su poder a Juan Romero, a Cristóbal Romero y a Diego del Salto, tratantes en el río de Alvarado, para que puedan cobrar de Andrés de Illescas, 132 pesos y medio de oro común; de Juan Rendón, 20 fardos de algodón; de Antón [Antonio] de Espinosa, 30 pesos de oro común por ciertos fletes; de Gaspar Rodríguez, 10 pesos y medio de un poco de sebo; de Bartolomé Martín, 52 pesos de oro común; de Francisco Domínguez, 5 xiquipiles de cacao; y de [roto] Montejo, 22 pesos.\n\n