Don Pedro Villarnobo, vecino de Veracruz y presente en este suelo, otorga poder especial al escribano don Ángel Benítez, para que en su nombre comparezca ante el Superior Tribunal de este departamento a seguir los autos que en grado de apelación se han remitido a él por el mercantil de dicha ciudad de Veracruz y sigue el exponente con don Pedro Bon y Cornide, de aquella vecindad, sobre pesos.
Sans titreDon José Agapito Muñoz y Muñoz, de esta vecindad, vende al licenciado don Antonio María Salonio, de esta vecindad, una casa de edificio bajo, de cal y piedra, cubierta de madera y teja, ubicada en esta ciudad, haciendo esquina y dos frentes, el principal a la calle Ancha y del otro lado casa del difunto don José María Becerra, y el otro frente a la de Tecuanapa al sur y del otro lado casa del licenciado don Sebastián Camacho, por el poniente linda con terreno del hospital de San Juan de Dios y por el norte con casa y patio que perteneció a dicha casa, y hoy posee don José Ignacio García. Cuya deslindada finca hubo el otorgante de don Mucio Ramos, representante de doña Carmen, doña Joaquina y doña Agustina de Guisasola y Ramos, hijas del finado don Juan de Guisasola, como consta de escritura de 21 de marzo del presente año, ante el escribano don Ángel Benítez, y es la misma que hoy vende al precio de 1 000 pesos, que el comprador pagará en dos plazos, el primero el 18 de septiembre de 1840 y el segundo en mismo día del 1841. Para seguridad del pago el comprador hizo hipoteca de la misma casa que ha comprado.
Sans titreDon José María Rodríguez Roa, actual prefecto de este distrito, dijo que en la ciudad de Nueva Orleans, Estado de Luisiana, el 29 de agosto de 1835 por ante Octavio de Armas, notario público de aquella ciudad, el señor don Luis Seré, como curador de los herederos de don Joaquín de Tajonar, le confirió poder general a la señora doña Manuela Larumbe de Tajonar, residente en esta república, y dicha señora lo sustituyó en el comparente, en la ciudad de Veracruz el 31 de octubre del presente año. Por tanto, otorga que vende, cede y traspasa en favor del excelentísimo señor general de división don Manuel Rincón, comandante general de este departamento, y para su hermano el señor general en brigada don José Antonio Rincón, una casa alta y baja, de cal y piedra, cubierta de madera, ladrillo y teja, que era propiedad del finado don Joaquín de Tajonar, situada en esta ciudad, en la calle que llaman de San Francisco, y es la que sale de la plaza Principal para la de Santiago, y se compone de 31 y media varas de frente hacia el sur, dicha calle en medio, y del otro lado la iglesia y convento de San Francisco, y 51 de fondo hacia el norte por donde linda con unas cuchillas de la casa del cura que fue de esta ciudad, don Alonso José Gatica, y la otra casa de la capellanía que pose don Juan Francisco de Bárcena, con cuyo costado linda por el rumbo del poniente, y por el oriente con casa que fue de doña Antonia Olmedo y hoy de don Ignacio Sánchez y con parte del fondo del mismo cura Gatica. Cuya deslindada finca es la misma que hubo y compró Tajonar de don Tomás Murphy, vecino que fue de la capital de México, por escritura otorgada en esta ciudad de Xalapa el 1 de junio de 1818. La vende en la cantidad de 4 400 pesos al contado. Y estando presente el escribano nacional don Ángel Benítez, como poderhabiente del general don Manuel Rincón, otorga que a nombre del expresado general y para su hermano don José Antonio Rincón, acepta la venta de la casa que en ella se relaciona y declara estar en posesión de la finca en los mismos términos que expresa esta escritura.
Sans titreDon Ángel Benítez, escribano nacional y del Juzgado Civil, de esta ciudad, dijo que el 20 de diciembre de 1836 en unión de don Dionisio Luis Camacho y Reyes, apoderado de su tía doña María de los Ángeles Torres, otorgaron escritura de venta de una casa ubicada en la calle de Tecuanapan de esta ciudad, en cantidad de 750 pesos de los que se extrajeron 490 para el pago de un capital y réditos que siguieron reconociendo los compradores, don Andrés Castellano y su esposa doña María Josefa de la Luz Reyes, a la cofradía de la Purísima Concepción de esta parroquia. Asimismo, dijo que de dicha suma se pagaron algunos gastos quedando divisibles entre los cinco coherederos 250 pesos, de los cuales 150 pesos se reservaron en la misma finca sin causa de réditos para doña María del Carmen Parra y Torres, hija de la difunta doña Candelaria Torres, para don José Torres, hijo de don Francisco [Torres], difunto, y para doña Francisca Arroyave y Torres, hija de la difunta Manuela Torres. Respecto a estos últimos tres herederos, el comparente dijo que se duda si existen o si por sus fallecimientos han dejado herederos, cuya incertidumbre existe hasta la fecha, hallándose por esta razón dicha cantidad de 150 pesos en poder de los compradores de la casa. Por otro lado, el relacionante dijo que hallándose la plaza de Veracruz amenazada de bloqueo por la Nación Francesa, han emigrado las familias a diferentes puntos de este departamento, lo que no ha podido verificar a su tía, doña María de los Ángeles Torres, por sus achaques y escasez, estando en la misma situación el hermano del compareciente, don José María Benítez y Torres, por tener que erogar gastos en la cura de una niña, a quien por desgracia van a amputarle una pierna. Y habiendo recurrido su tía y su hermano al comparente para que remedie sus urgencias, extrayendo bajo su responsabilidad y con las seguridades necesarias, la citada suma de 150 pesos que pertenece a los citados tres herederos que no se sabe nada de ellos, para cubrirlos en caso de que éstos o los herederos, le hagan algún reclamo. Viéndose precisado a condescender con sus ruegos, se ha puesto de acuerdo con Castellanos y su esposa, y le han exhibido la ya expresada suma en moneda corriente, restando solo otorgarles la correspondiente carta de pago. Por tanto, otorga que ha recibido de don Andrés Castellano y de su esposa, los 150 pesos que reconocían en la casa que les fue vendida, confesando que percibe dicha suma para los objetos indicados y no para otra cosa. Y para mayor seguridad de dicha cantidad ofrece por su fiador a don Francisco Fernández y Agudo, de esta vecindad y comercio.
Sans titreUn ciudadano que expresó llamarse Anselmo Bravo, vecino de Veracruz y residente en esta ciudad, del cual le dan conocimiento los ciudadanos José María Palacios y Ángel Benítez; otorga que da poder al Licenciado don Antonio Viamonte, de esta vecindad, para que, en su representación haya, perciba, demande y cobre todo lo que le deban o debieren y de lo que percibiere y cobrare otorgue recibos, finiquitos, cartas de pago, y demás documentos que le fueren pedidos. Así mismo, lo confiere para que, si con objeto a esos cobros fuere preciso entablar juicio, pueda comparecer en todos los tribunales superiores o inferiores que importe.
Sans titreDon Vicente Mora, vecino de la hacienda de Pacho, otorga poder a don Ángel Benítez, de esta vecindad, para que en su nombre haya, perciba, demande y cobre todo lo que le deban, y si debido a lo expuesto tuviese que entablar juicio, pueda sobre ello y en todos sus pleitos, causas y negocios.
Sans titreDon José María Ruiz, de esta vecindad, como mayordomo de la Cofradía de Ánimas de esta parroquia, otorga poder a don Ángel Benítez, de esta misma vecindad, para que en su nombre como tal mayordomo haya, perciba, demande y cobre todo lo que le deban a dicha cofradía, y si fuese necesario entablar juicio, pueda parecer en todos los tribunales eclesiásticos y seculares, superiores e inferiores que importe.
Sans titreDon José Gago, de este comercio y vecindad, otorga haber recibido 120 pesos de don Joaquín de Mora, como actual mayordomo de la cofradía de la Pura y Limpia Concepción de esta parroquia, y 100 pesos de don Francisco Díaz de la Rosa, como mayordomo de la cofradía del Señor de la Santa Veracruz, también de la misma parroquia, en reales de contado, cuyos principales son los mismos que redimió don José Fernández de Castañeda. Dicha cantidad se obliga a tener en calidad de depósito irregular por cinco años, pagando el 5 por ciento de réditos anuales. En favor de las cofradías, hipoteca una casa de paredes, cubierta de madera y teja, en esta villa, ubicada en la penúltima cuadra de la calle del Calvario y de la del camino de San Roque, haciendo frente a la primera hacia el oriente y del otro lado casa del finado don Carlos Arias; por su fondo, al poniente, linda con solar de Antonio Choza; por el costado del norte hace el otro frente a la calle de San Roque y del otro lado casa de los herederos de don Antonio Pensado; y por el del sur con los herederos de doña Mariana Pérez Chamorro.
Sans titreDoña Josefa Fernández de Castañeda y don José María de Goiri, de esta vecindad, viuda e hijo del difunto don Manuel de Goiri, que fue de este comercio y vecindad, de quien es albacea la primera, dijeron que en virtud del testamento mutuo que otorgó el finado en compañía de su esposa, consta en las cláusulas tercera y cuarta el imponer la cantidad de 600 pesos, destinando sus réditos a la aplicación anual de misas a la Santísima Trinidad y al Divino Rostro, por la intención y almas de ambos. Del mismo modo se impongan 1 000 pesos, cuyos réditos se destinen al auxilio en la curación y alimentos de las pobres enfermas del nuevo Hospital de Mujeres de este Villa, siempre que este quede formalmente establecido, pues en el caso de guardar las situaciones que hasta el día, se irá por nuestros albaceas ministrando paulatinamente hasta el completo de los un mil pesos para el gasto diario de curación y alimentos de aquellas. En cuya consecuencia se han separado de los bienes del difunto 300 pesos para las misas y 500 para el hospital, cuyas cantidades imponen a censo redimible de 5 % anual sobre dos ubicadas en la Calle Ancha, obligándose los otorgantes a entregar anualmente al mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas los 15 pesos de sus réditos, así como entregar 25 pesos de réditos de los 500 pesos al Diputado de este Ilustre Ayuntamiento, protector del Hospital de Mujeres, quedando hipotecadas las dos casas como seguro de la obligación.
Don Mariano Reyes, vecino de México y residente en esta Villa, dijo que como uno de los herederos del Capitán don Manuel de Acosta, le correspondió, en unión de su hermano don José Reyes, vecino del pueblo de Naolinco, medio sitio de tierra nombrado San Diego el Chico, situado en esta jurisdicción. Esta tierra le ha sido entregada, pero que no puede vender hasta tanto no se determinen varios puntos pendientes en la Real Audiencia con los naturales de Xilotepec y Naolinco. No obstante, de acuerdo con dichos coherederos y con la calidad de poner 200 pesos en depósito de que está llano, vende a don[Juan] Joaquín de Cendoya[y Arizabaleta], Contador de Reales Rentas de esta Villa, la expresada cuarta parte que le correspondió, que se compone de siete y tercia caballerías de tierra ubicadas en las inmediaciones de esta Villa; linda al poniente con tierras que le tocaron a doña Juana Manuela Viveros; al oriente con tierras de don José Reyes; al norte con tierras de los naturales de Naolinco, donde divide las tierras de los naturales del pueblo de San Miguel Aguasuelos; por el sur con el cantil del llano de los García Campomanes. Hace la venta en 185 pesos cada caballería que hace un total de 1 356 y 2/3 pesos, de los cuales 200 quedan en calidad de depósito con causa de réditos.