Se tomó la razón de 350 botijas de vino, que Hernando Moreno lleva en su recua, para entregar en la Puebla a Mateo Rodríguez, y a Juan [García] del Brocal.\n
Se tomó la razón de 7 pipas de vino en 42 barriles, que lleva Mateo Rodríguez en su recua de mulas, para entregar en México a Amaro de los Reyes.\n
Se tomó la razón de 80 pipas de vino que lleva el Alférez Juan García Valero en su cuadrilla de carros, para entregarlas en México, 60 de ellas al Capitán Martín de Cortabarría [Cortaberría]; 14 a Cristóbal Jiménez; y las 6 restantes a Mateo Rodríguez.\n\n
Se tomó la razón de 89 pipas de vino en 2 cuadrillas de carros, que lleva Juan Ramón Guzmán en sus 2 cuadrillas de carros, para entregar 64 de ellas en la Puebla a Mateo Rodríguez, y las 48 restantes en México a Joseph [José] de la Cruz, que por todo se hicieron 112, y de esta cantidad son 8 pipas de vinagre y 4 de aguardiente.\n
Se tomó la razón de 160 pipas de vino, que lleva el Alférez Juan García Valero en la cuadrilla de carros de su suegro Juan Caballero, para entregar en la Puebla a Juan Olachea, a Lorenzo Gómez y a Mateo Rodríguez.\n
Se tomó la razón de 8 pipas de vino en 48 barriles, que lleva el Alférez Bernardino de Castro en su recua de mulas, para entregar a Mateo Rodríguez en la Puebla.\n
Se tomó la razón de 80 pipas de vino, que lleva Antonio Ramón en la cuadrilla de su padre Francisco Ramón Guzmán, para entregar en la Puebla a Gabriel Escudero de Rosas, a Mateo Rodríguez y al Padre Fray Francisco Ramírez, Guardián del Convento de San Francisco, de dicha ciudad.\n
Se tomó la razón de 10 pipas de vino trasegadas en 60 barriles, que lleva Diego de Espinosa en su recua de mulas, para entregar a Mateo Rodríguez en la Puebla; asimismo 23 barriles de aguardiente.\n
Se tomó la razón de 16 pipas de vino que lleva Francisco Ramón en la cuadrilla de carros de su primo Juan Ramón Guzmán, para entregar en México, 5 de ellas que Cristóbal Ferrere remite a Antonio Rodríguez, otras 5 a Mateo Rodríguez y las 6 restantes Juan Gerónimo [Jerónimo] de Vargas remite al Contador Antonio Millán.\n
Don José de Ceballos y Burgos, residente en su ingenio Nuestra Señora del Rosario, salió como fiador de Mateo Rodríguez, vecino de esta jurisdicción, hasta la cantidad de mil pesos de oro común, en tal manera que el susodicho cumplirá las obligaciones que tienen hechas para la paga del valor de una hacienda de labor que quedó por fin y muerte de Fernando de la Calva, la cual se le remató en términos de la jurisdicción de San Juan de los Llanos.