Melchor del Moral, en virtud de estar próximo a contraer matrimonio con Ana Fernández de la Calleja, hija de Juan García Calleja y de Juana de Tejeda, su suegro le hace entrega de 2500 pesos de oro común en esclavos, ropa y enseres domésticos, en calidad de bienes dotales.
El Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño de ingenios de azúcar en esta jurisdicción, habiéndosele leído la escritura que prestando voz y caución por el susodicho y otros que en ella se refieren, otorgó el Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio de Almolonga, en favor de Su Majestad y de Doña Ana Fernández de la Calleja, viuda de Fernando de Arriaga, en razón de los cuatro años que estaban por cuenta de su marido con comisión para la cobranza de las reales alcabalas de esta provincia, que pasó ante escribano el 25 de septiembre del presente año, en el rancho nombrado Santa Cruz. Y sabedor de la dicha comisión, calidades y condiciones de ella, el otorgante ratificó y aprobó la referida escritura.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, aprobó la escritura de Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, hizo en su nombre y de los capitanes Don José de Ceballos y Burgos, y Don Francisco de la Higuera Matamoros, en favor de su Majestad. Y de Doña Ana Fernández de la Calleja, viuda de Fernando de Arriaga, por remate que se le hizo de la administración y cobranza de las reales alcabalas en esta provincia.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Juan Rodríguez de Bonilla, vecino de este pueblo, para que en su nombre use de la comisión para cobrar las alcabalas, según traspaso que a él y a otras personas les hizo Doña Ana Fernández de la Calleja.
El Bachiller José Antonio de Santa Marina, vecino de la Nueva Veracruz, como primer capellán de la capellanía que por testamento otorgó su abuela doña Ana Fernández de la Calleja, señalando por finca de imposición una casa de cal y canto cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que baja a la Plaza Pública, con su solar de sacro del Obispado de Puebla, tiene de frente 47 varas y 58 de fondo, linda al oriente y al poniente con solar de Luis López, cercado de piedra; por dote principal de la capellanía se otorgaron 1, 000 pesos de oro común, quedando la mencionada casa sin los 700 pesos de principal, impuestos a favor del convento de San Francisco, restándole 300 pesos de censo, de la que los albaceas hicieron venta a Juan Guerra Bejarano, quien quedó obligado a los censos anuales de dicha capellanía.
Don Gaspar de Thormes, vecino de Jalapa, en virtud del poder que en su persona substituyó Gonzalo Márquez de Acevedo, vecino de este pueblo, vende en nombre de Doña María de Estupiñán al Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, una casa de piedra y lodo, cubierta de teja, ubicada en una de las esquinas de la plaza pública de él, que hace callejón entre dicha casa y el mesón; linda con solar y casas que hoy posee Ana Fernández de la Calleja, en la Calle Real, por el precio de 1500 pesos de oro común; los 1000 pesos, de un censo en favor del Monasterio de San Francisco de Jalapa, de una capellanía de misas que fundaron Manuel Rodríguez de Maya y Luisa Ordóñez, su mujer; y los 500 pesos restantes, en esta forma: los 100 pesos en reales de contado, 200 pesos para dentro de dos meses de venida la flota; y los últimos 200 pesos, para los dos meses después de haberse ido la flota mercante del puerto de Veracruz.
Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, residente en Jalapa, vende al Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, una casa en este pueblo, situada en la Calle Real, camino para México, de piedra, cubierta de teja; de 34 varas de frente, linda con la Calle Real por el frente; y por otro lado, con el callejón de la casa que hace esquina con casa de Doña Ana de la Calleja Matamoros; y por otra parte, con casa de Pedro Grajales; y por el fondo, con solar de Andrés de Casanova; la cual heredó de su mujer Doña Josefa Díaz de la Cueva, en el precio de 425 pesos de oro común, en esta forma: 225 pesos en reales, y los 200 restantes, de un censo principal que se paga al Convento de San Francisco de Jalapa.
Doña Ana Fernández de la Calleja, vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Fernando de Arriaga, vende al Alférez Miguel de Zamora, Alguacil Mayor de La Antigua Veracruz, vecino de Jalapa, una esclava negra nombrada Lucía, de nación Angola, casada con un negro esclavo del ingenio de Almolonga, de más de 50 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 170 pesos de oro común, los 100 en reales de contado, y los 70 para el fin del mes de octubre del presente año.
Alonso de Neira Claver, escribano de Su Majestad y Público de Jalapa, declaró que Doña Luisa Ordóñez, vendió y entregó unas casas que están en una de las esquinas de la plaza de Jalapa que lindan con el callejón del mesón y con solar que hoy posee Doña Ana Fernández de la Calleja [Matamoros], a Juan de la Gala Moreno y a su mujer Doña María de Estupiñán, habrá cosa de 30 años, con la calidad de 1000 pesos de censo principal impuestos en ellas, y la obligación de pagar 50 pesos anuales a los guardianes religiosos y Síndico del Monasterio de San Francisco de Jalapa, según la escritura de la imposición por dote de la capellanía de misas que instituyeron Don Manuel Rodríguez de Maya y Doña Luisa Ordóñez, cuyos réditos han sido pagados a los religiosos de San Francisco.
El Capitán Diego Domínguez Muñiz, de la Compañía de Españoles del partido de Naolinco, declaró que la casa que compró a Juan de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, ubicada en la Calle Real que va del camino de la Veracruz para México, de piedra, cubierta de teja, de 55 varas de fondo y 34 de frente; linda con la Calle Real por su frente, y por un lado, con el callejón que hace esquina con la casa de Ana Fernández de la Calleja; y por otro lado, con la casa de Pedro Grajales; y en el fondo, con solar de Andrés de Casanova, en el precio de 425 pesos de oro común, es y pertenece a Don Antonio de Monzaval, vecino de Jalapa, porque la compró de su orden y con su dinero.