Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez Fajardo, maestro de albañilería, 500 pesos de oro común que restan por pagar de una casa que le terminó de construir, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Baltazar Vázquez de Herrera, vecino de Jalapa, con poder de Juan de Zabalza, vecino de la ciudad de México, vende a Sebastián Méndez Fajardo, vecino de Jalapa, un sitio de estancia para ganado menor y dos caballerías de tierra ubicados en los términos de los pueblos de San Salvador y San Andrés, en esta provincia de Jalapa, por el precio de 300 pesos de oro común.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Sebastián Méndez Fajardo, de la misma vecindad, maestro de albañilería, 900 pesos de oro común que restan de la obra que le hizo de casas de piedra, cubiertas de teja, valoradas en 1 648 pesos de oro común, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Sebastián Méndez Fajardo, maestro mayor de las obras de cantería de las casas de cabildo de esta ciudad, otorgó poder cumplido a su mujer, Ana de Alfaro, vecina de Jalapa, para que pueda vender en su nombre una esclava negra nombrada Catalina, de nación Angola, de 18 años de edad, por esclava cautiva, sin asegurarla de ninguna tacha.
Juan de Alfaro como albacea y tenedor de los bienes de Sebastián Méndez Fajardo, difunto, vende al Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de Jalapa, que al presente administra el hermano Fray Gonzalo Hernández, de la hermandad de San Hipólito, un negro bozal llamado Antonio Angola, de 22 años de edad, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de más de ser esclavo sujeto a servidumbre, por el precio de 400 pesos de oro común.
Diego Méndez [de Alfaro], vecino de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Méndez Fajardo y de Ana de Alfaro, vecinos que fueron de este pueblo, habiendo contraído matrimonio con Jerónima de Vargas, hija legítima del Alférez Cristóbal Martín Matamoros y de Aldonza de Vargas, sus suegros le dieron en dote 1 681 pesos de oro común en cosas de ajuar, preseas, una negra ladina llamada Lucía, de nación Angola, valuada en 350 pesos, y una libranza de 700 pesos en Rodrigo Hernández Callejas, vecino de la ciudad de Los Ángeles; y el dicho Diego Méndez, por honra de la virginidad, linaje y limpieza de su esposa, le mandó en arras 500 pesos de oro común, los cuales confesó cabían en la décima parte de sus bienes.
Sebastián Méndez Fajardo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Vicente Rizo, mercader de negros, 150 pesos de oro común que restan del precio de un negro llamado Antón, que le fue vendido por Juan Moreira en 300 pesos, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Vicente Rizo, estante en la ciudad de Los Ángeles, dio su poder cumplido a Juan Moreira, portugués que está de camino para el puerto de San Juan de Ulúa, para que en su nombre pueda recibir un esclavo negro que dejó a Sebastián Méndez Fajardo, en el pueblo de Jalapa, y lo venda en el precio que concertare.
Juan de Alfaro, como principal deudor, y Sebastián Méndez Fajardo, su fiador, vecinos de Jalapa y su provincia, se obligaron a pagar a Francisco de Acosta, mercader de negros, 840 pesos de oro común, precio de los negros esclavos llamados Antonio y Lucía, en esta manera: 240 para el fin del mes de abril del presente año y los 600 restantes para el fin de mes de marzo de 1614.
Ana de Alfaro, mujer legítima de Sebastián de la Peña, mercader, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, como una de las herederas de Sebastián Méndez Fajardo y Ana de Alfaro, sus padres, difuntos, dio su poder cumplido a su hermano Diego de Alfaro, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda tres caballerías de tierras que quedaron por fin y muerte de sus padres, ubicadas en términos de Jalapa, linda por una parte con tierras de Pedro Caro, y por la otra, con tierras de Juan de Chávez.