Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, estante al presente en este pueblo, vende a Juan Bautista Ordóñez, escribano de Jalapa, una negra llamada Lucía, de nación Angola, de 20 años de edad, con un hijo suyo nombrado Domingo, de 10 meses de edad, marcada en el pecho, por el precio de 500 pesos de oro común.
Lucas Martín[Ibáñez], vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Bartolomé Rodríguez, que de presente reside en la estancia de vacas nombrada Santa Lucía, jurisdicción de la vieja Veracruz, 700 pesos de oro común, precio de dos negros bozales llamados Sebastián y Simón, de nación Angola, de 20 años de edad, a 350 pesos de oro común cada uno. Lucas Martín entregaría el monto de la deuda en el mes de Septiembre de 1622.
Mariana Hernández, viuda de Jácome Vela, curadora de sus menores hijos nombrados Juan y María, recibe del Lic. Don Juan de Bañuelos [Cabeza de Vaca), presbítero, albacea y tenedor de bienes de Bartolomé Rodríguez, difunto, 22 mulas arria, 13 aparejadas de reata abajo y 9 en pelo en virtud de la manda y legado que Bartolomé Rodríguez dispuso en su testamento.
Juan López Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco de Orduña, el mozo, 420 pesos de oro común, por razón de otros tantos que por él se obligó a pagar a Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, en la gruesa de negros que le compró, y sacó de ella una negra llamada Leonor Angola, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, estante en esta Nueva España, vende a Francisco de Orduña, vecino de los Ángeles, residente en su ingenio de azúcar en esta jurisdicción, 13 piezas de negros esclavos, siete varones y seis hembras, de nación Angola, de diferentes nombres y edades, al precio de 420 pesos de oro común cada uno.
Francisco de Orduña, el mozo, estante en esta provincia, obligó a su padre Francisco de Orduña, vecino de los Ángeles, con poder expreso para ello, a que pagara a Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, 5 351 pesos de oro común que restan de 5 460 pesos, precio de 13 negros esclavos que hoy día le vendió, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
Juan Bautista Ordóñez, escribano público de Jalapa, como principal deudor, y Tomás de Soto, como su fiador, se obligaron a pagar a Bartolomé Rodríguez, mercader de negros, 490 pesos de oro común, precio de una negra llamada Lucía con un niño de 10 meses de edad, pues tan sólo le dio 10 pesos de la alcabala, para el 15 de marzo de 1609, todos juntos en una paga.
El Lic. Don Juan de Bañuelos [Cabeza de Vaca], presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en este ingenio del Capitán Don Diego de Orduña Loyando, como albacea de Bartolomé Rodríguez, difunto, vende a Juan Zapata, vecino de Naolingo[co], una mulata esclava nombrada Andrea natural de Jalapa, de 20 años de edad, poco más o menos, que el difunto compró de Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 430 pesos de oro común.
El Capitán Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido a su mayordomo Cornelio Francisco Prite, para que en compañía de su agente Bartolomé Rodríguez, entreguen la estancia de labor nombrada Santiago, en la jurisdicción de San Juan de los Llanos, con su pertrechos de casas, ganados, aperos, semillas, y todo lo demás anexo, con los indios, gañanes y laboríos que hubieren quedado, a Benito Fernández, su mayordomo en la estancia de San Roque, linde con la de Santiago, en virtud de haber muerto su administrador Diego Vicioso.