Gregoria de los Reyes, viuda y albacea de Antonio de Aguilar, junto con Nicolás Montero, esposo de su hija Ana María y demás herederos del difunto Aguilar, otorgan poder general a don Diego Santos de Ávila, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], vecino y mercader de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Pedraza, vecino de San Juan Iztacamaxtitlán, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier personas de aquella jurisdicción, los pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le deben, especialmente cobre de Alonso Hernández Aparicio y Antonio de Aguilar, lo que parecieren deberle.
Antonio de Aguilar, vecino de San Juan de los Llanos, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, 158 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, cuatro meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Bartolomé de Contreras, vecino de esta provincia de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio de Aguilar, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que siga y termine un litigio de una deuda.