Don Pedro José Durán, vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de don Isidro José Durán y de doña Josefa Antonia Resgado y Fernández, natural de la ciudad de Sevilla en Triana, declara es casado con doña Juana Urbina Díaz Mier con quien procreó a María Durán, José Miguel y Antonia Bárbara. Nombra como sus albaceas testamentarios a dicha doña Juana, a los licenciados don Carlos y don Miguel Suárez, clérigos presbíteros, y a don Gaspar de Olavarrieta, todos vecinos de este pueblo. Nombra como sus universales herederos a sus hijos, además nombra por tutora y tenedora de sus hijos a su mujer y a don Gaspar de Olavarrieta.
El doctor don Luis de Mendizábal y Zubialdea, actual cura interino y juez eclesiástico de esta iglesia parroquial, otorga que ha recibido del licenciado don Ramón Ruiz, de esta vecindad, albacea de la difunta doña Gertrudis Noriega de Zárate y Sandria, la cantidad de 402 pesos, los 120 de ellos de principal y los 282 restantes de premios que ha devengado desde 1780. Y cuyo principal es el mismo de que doña Petrona Nolasco de Zárate y Sandria otorgó escritura de obligación el 28 de julio de 1763, en unión de otro capital de 300 pesos pertenecientes al aceite de la lámpara de la iglesia de este hospital; y cuyos 120 pesos que percibió la Zárate del licenciado don Carlos Suárez, teniente de cura que era de esta iglesia, perteneciente a la dotación de la misa de gallo en la misma parroquia, le da por cancelada la escritura, y declara exonerada a la testamentaría de Noriega y por libre de la afección a la que estaba su casa ubicada en la calle de la Raqueta, que hipotecó expresamente la Zárate, y recayó por fin en la Noriega, su hija que la poseyó con otras hasta su fallecimiento.
Zonder titelDoña María de Jesús Acosta, viuda de don Bartolomé de Borja, vecina de Jalapa, declara que por testamento que hizo recíprocamente con su esposo, aparece una cláusula en la cual el difunto hace una imposición de 100 pesos a favor de la Cofradía del Señor de la Santa Veracruz, para que realicen misas a su alma, imponiendo dicha carga sobre una casa de su propiedad, labrada de paredes y cubierta de madera y tejas, ubicada en este pueblo, la cual linda con la Calle Real, con casas del Bachiller don Carlos Suárez y del Doctor José Suárez.
Don Pedro Celestino de la Torre, natural de la Villa de Aro en la Rioja y residente en el pueblo de Jalapa, soltero de 25 años, hijo legítimo de los difuntos don Juan de la Torre y doña Josefa Negrete, realiza su testamento, en el cual nombra como albaceas a don Manuel Rivera Cordero, junto con el Vicario de este pueblo, don Carlos Suárez, al cual nombra heredero.
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda y albacea de don Agustín Suárez, junto con sus hijos, el Doctor don José Suárez, Cura de la Doctrina de Jalapa, Vicario y Juez Eclesiástico, los Licenciados Carlos Suárez y don Miguel Suárez, Clérigos Presbíteros, Domiciliados del Obispado de este pueblo, informan que dicho José, metió a su costa en las casas de su morada, el agua que sube a una pila donde esta corriente y le vendió una paja de esta agua en 200 pesos a Bartolomé de Borja y a su esposa María de Jesús Acosta, cuya casa esta contigua a la de los otorgantes, y ambas hacen frente con la Calle Real que sale a la plaza de este pueblo, para la Nueva Veracruz, la que sacaren de la pila de los otorgantes a su costa dichos Bartolomé y su esposa y a de ser a su cargo el componer su cañería hasta su pila.
Patricio de Acosta, vecino de la Villa de Xalapa, otorga que vende a don José Ortiz de Zárate, Artista Platero de esta vecindad, un pedazo de solar de 12 varas de frente ubicado en la calle de la Caridad, con la que hace frente hacia el sur y del otro lado casas del Presbítero Carlos Suárez, al oriente linda con casas altas de don Juan de Bárcena, al fondo que es el norte con la cerca del solar de la casa del difunto don Bernardo Cardel, y al poniente con casa y solar de Rosalía Borja, alias Pedrote; la vende por 150 pesos de oro.
Don Francisco de Castro Pérez, actual Hermano Mayor de la Santa Escuela de Cristo de esta Villa, y el Presbítero don José Alejandro de Campo, Padre de Obediencia de dicha Santa Escuela, han recibido de don José Ignacio de Uriarte, dueño y poseedor de la Hacienda el Lencero de esta jurisdicción, 4 000 pesos que estaban cargados sobre dicha hacienda, cuyos réditos están destinados al Capellán del Beaterio de esta Villa, según la fundación que hizo don Carlos Suárez por orden y con capital del Señor don Juan Bautista Ustáriz, por lo que otorgan recibo y cancelación de escritura.\t
Doña María Nicolasa de Torquemada, viuda de don Agustín Suárez, y sus tres hijos el Señor don José Suárez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta Doctrina; el Bachiller don Miguel Suárez y don Carlos Suárez, Presbítero, vecinos de Jalapa, dijeron que condujeron por varias cañerías una porción considerable de agua desde el Chorrito del Xallitic hasta una fuente que tienen en el patio de su casa y de donde se abastecen ellos y sus vecinos, don Bartolomé de Borja y su esposa doña María de Acosta, a quienes le vendieron una parte, y debido al constante derrame y desperdicio de agua de dicha fuente, venden a doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda de don Juan Antonio de Zavalza, y a su hijo el Bachiller don José Zavalza todo el referido derrame por la cantidad de 100 pesos de oro.
Doña Petrona Nolasco de Zárate y Sandria, mujer legítima de don Antonio de Noriega, de quien tiene licencia expresa, debe y se obliga pagar primeramente al Licenciado Carlos Suárez, Teniente y Cura de esta Doctrina, la cantidad de 120 pesos, que redimió don Gabriel de Arteaga, quien los reconocía a censo redimible sobre su casa en este pueblo y pertenecen a la obra pía de misa, y al Reverendo Fray Antonio Juvera, de la Orden de San Hipólito Mártir, la cantidad de 300 pesos, que también redimió Gabriel de Arteaga, pertenecientes a la obra pía que fundó doña Petrona Josefa de Castro, en el periodo de 3 años, con el 5 % anuales, a las iglesias o personas que por ella fuere.
Los Licenciados Carlos Suárez y don José Mariano de Torquemada, albaceas del difunto don Joaquín Ildefonso de Torquemada, deben a la Cofradía de la Ánimas, la cantidad de 500 pesos de principal, los que se obligan a pagar con réditos del 5 % anuales, en el plazo de 7 años, para lo cual hipotecan unas casas altas y bajas en este pueblo, las cuales lindan al sur con la Calle Real y casas de Bartolomé Salvo, al oriente casas del mismo Salvo y callejón en medio que las divide por el norte con la zanja de Xallitic y al poniente con callejón y casas que llaman de la Capitana, viuda de Guevara.