Francisco González, vecino de Veracruz, con poder de Juan de la Rea, vende a don Alonso Benavides, vecino de México, un esclavo mulato llamado Francisco, criollo de Castilla, por el valor de 335 pesos de oro común.
Pedro de Rey, vecino de la ciudad de Sevilla, oficial [Maestro] de zapatero, residente al presente en este pueblo, dio su poder cumplido a Juan Mateos de la Lima, vecino de la ciudad de Sevilla, que está presente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan; especialmente, para que cobre de Francisco González, vecino de Sevilla, 50 pesos de oro común de una escritura.
Francisco González, dueño de sus carros, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, 318 pesos de oro común, precio del herraje de llantas y clavos de dos carros que le vendió, los cuales dará cuando se los quisiere pedir y demandar, por estar el plazo cumplido.