Doña Margarita Martínez Navarro, mujer legítima del Alférez don Laureano Fernández de Ulloa, vende a Francisco de Escalona, residente de este pueblo, una negra llamada Catarina Antonia, junto con su hija Josefa Antonia de 2 meses, en la cantidad de 255 pesos.
Doña Margarita Josefa Martínez Navarro y don Francisco Javier Fernández de Ulloa, madre e hijo, vecinos del pueblo de Jalapa y albaceas del difunto don Laureano Fernández de Ulloa, reciben de doña María Nicolasa de Torquemada, y sus hermanas, vecinas del mismo pueblo, un depósito irregular por la cantidad de 800 pesos mismos que se obligan a pagar dentro de 3 años, con un rédito del 5% anuales, por lo que hipotecan unas casas de edificio alto que quedaron de los bienes de dicha testamentaria, que lindan al poniente con la esquina a la Plaza Pública y Calle Real, para salir al Camino Real de la Veracruz y la Plaza Pública, al sur con la Calle Real y casas de Matías de la Mora Castañeda, de don José de la Calle y don José Sanchinel, al oriente con casas de don Gabriel de Arteaga y al norte con Mesón de don Bartolomé Salvo, llamada de la Plaza.
Don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, Clérigo Presbítero, vecino de esta Villa de Xalapa, hijo legítimo de Francisco Javier Fernández de Ulloa y doña Margarita [Josefa] Martínez [Navarro], dijo que su padre le otorgó poder especial junto con su hermano político don José de Arias [y Torija], de esta vecindad y comercio, para que en su nombre y después de su fallecimiento hicieran y otorgaran su testamento conforme a lo que les tenía comunicado. Declara que su padre estuvo casado con doña Antonia Cardeña, de cuyo matrimonio procrearon a doña María Josefa, doña María Francisca, don José Manuel, doña Francisca de Paula, don Juan Nepomuceno, don Antonio y doña María Gertrudis Fernández de Ulloa, todos mayores de 25 años. Declara que sus bienes consisten en las casas que tiene en esta Villa, un rancho de ganado mayor, avíos para literas en esta jurisdicción, y una tienda mestiza. Nombra como curador adliten de sus hijos a don José de Arias.
Doña María Magdalena Gorrón de Contreras y Tejeda, mujer legítima del Capitán don Pedro Zamorano, el cual le otorgó licencia expresa, doña Margarita Josefa Martínez Navarro, viuda y don Francisco Javier Fernández de Ulloa, hijo legítimo y albacea de don Laureano Fernández de Ulloa, junto con la citada Navarro, vecinos del pueblo de Jalapa, informan que en fecha del 16 de febrero de 1736, vendieron al difunto don José Antonio de Acosta, un casa y solar labrada de cal y canto, techada de tejas, la cual linda al poniente con la Plazuela del Rey, al norte y oriente con la barranca de Xallitic, y al sur con solar de Juan de Ariz, en la cantidad de 1, 300 pesos, pero sin escritura, la cual los herederos de dicho Acosta solicitan a los vendedores.
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino y natural de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Luis Fernández de Ulloa, y doña Juana de Ochoa, y doña Margarita Josefa Martínez Navarro, su esposa, realizan testamento nombrándose albaceas y como herederos a sus 7 hijos legítimos.
Doña Margarita Josefa Martínez Navarro, viuda de don Laureano Fernández de Ulloa, vecina de Jalapa, dijo que el día 16 de junio del presente año recibió de Francisco del Día, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 600 pesos, los cuales devolvió don Ventura Rosende, pertenecientes a 3 obras pías y memorias de misas. Dicha cantidad se obliga a tener el otorgante por 3 años en depósito irregular, pagando los réditos correspondientes, y para seguridad del pago, hipoteca la casa de su morada, ubicada en la esquina de la Plaza Pública, con la que linda y hace frente al poniente, al sur linda con la Calle Real que sale para Veracruz, al oriente con casas del conde de Rábago, y al norte con el mesón de la plaza, propiedad que tiene el gravamen de 2 hijuelas.
Doña Margarita Josefa Martínez Navarro, viuda de don Laureano Fernández de Ulloa, junto con su hijo don Francisco Javier Fernández de Ulloa, albaceas, don Antonio Primo de Rivera, viudo de doña Antonia de Acosta, en nombre de sus hijos menores y con poder de sus hermanas doña Gertrudis Agustina, doña Sebastiana y doña María Antonia de Acosta, todos vecinos del pueblo de Jalapa, declaran que ambas familias tienen casas que son separadas por una pared.
Don José Felipe Fernández de Ulloa, hijo de don Laureano Fernández de Ulloa y doña Margarita Josefa Martínez Navarro, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder a don Antonio Rodríguez de Ansúrez, vecino de Puebla, para que en su presentación comparezca ante el señor Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías del Obispado de Puebla y siga litigios, juicios y otros despachos hasta conseguir la propiedad de la capellanía que mandó fundar don Diego de Castro y Gamboa, y conseguida ésta, pida se le de despacho y título en forma.
Don Francisco Javier López, vecino de esta Villa, dijo que por cuanto se obligó a pagar, por escritura hecha en esta Villa a los 5 de junio de 1782, la cantidad de 200 pesos en depósito irregular que recibió de don Francisco Xavier Fernández de Ulloa, cuya cantidad impuso el mencionado Ulloa, como albacea de su madre doña Margarita [Josefa] Martínez Navarro, en una casa propiedad del dicho López, en la Calle Nueva, cuya hipoteca han convenido traspasar y traspasan por la presente a una casa baja ubicada en una plazoletilla, haciendo frente con la Casa de la Raqueta. De cuyos réditos se hacen oraciones anualmente y perpetuamente, una el día del tránsito del Patriarca San José y la otra en uno de los días de la infraoctava de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora.
Doña Margarita Josefa Martínez Navarro, vecina de este pueblo de Jalapa, viuda de don Laureano Fernández de Ulloa, albacea, tutora y tenedora de sus hijos menores, otorga que ha recibido los bienes adjudicados según los inventarios hechos y por el aprecio de sus albaceas, que rebajados todos los gastos que debían hacerse, incluyendo la parte que corresponde a dicha doña Margarita, importando la cuenta de división un total de 25, 580 pesos 7 reales y 3 granos con inclusión también de 100 pesos que se le debía por legado de su difunta abuela materna.