Tomás de Soto y su esposa, María de la Cruz Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, vecino de esta provincia, una caballería de tierra en términos de Jalapa, de que se hizo merced a don Álvaro Pérez, abuelo de los otorgantes, ubicada entre unos encinales, en una loma junto a la Venta de Xalatengo, por el precio de 125 pesos de oro común.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.
Bartolomé de Lecea y María de la Cruz de Villanueva, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Doña Luisa Ponce de León, viuda del Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, residente en este pueblo, un negro esclavo nombrado Nicolás de Santa María, criollo de Jalapa, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública o secreta por el precio de 200 pesos de oro común, los cuales ha de pagar para de la fecha de esta carta en 20 días.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecinos de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que pueda obligarla junto con él, y de mancomún, como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos que el dicho marido debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México.
María de la Cruz Villanueva, viuda de Tomás de Soto, por cláusula del testamento de su difunto esposo, funda un capellanía de misas dotándola con 250 pesos de principal y 12 pesos cuatro tomines de renta en cada un año.