Tomás de Soto y su esposa, María de la Cruz Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a don Andrés Pérez de la Higuera, vecino de esta provincia, una caballería de tierra en términos de Jalapa, de que se hizo merced a don Álvaro Pérez, abuelo de los otorgantes, ubicada entre unos encinales, en una loma junto a la Venta de Xalatengo, por el precio de 125 pesos de oro común.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.
Lucas Cardeña Malpica, mercader, vecino del pueblo de Jalapa, vende Doña Jacinta Ibáñez, vecina de la nueva ciudad de Veracruz una esclava negra llamada Isabel, de nación Angola, que hubo y compró de Bartolomé Lecea y de María de la Cruz de Villanueva, vecinos de Jalapa, por escritura que le otorgaron ante don Juan de Vértiz, Alcalde Mayor que fue de Jalapa; la cual tendrá 40 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio ni defecto, en el precio de 290 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea[Elisea], vecino de Jalapa, dijo que él y su mujer María de la Cruz [de Villanueva], difunta, vendieron a Felipa de Arellano, vecina de Jalapa, un pedazo de solar con 47 varas que corren desde una cerca de piedra seca que está a la parte de solar y casa de Francisca de Valladares, donde linda con solar y casa del otorgante que está en la calle real que va de la plaza para la nueva Veracruz, en el precio de 40 pesos de oro común, sin embargo, no le dieron escritura por la muerte de la dicha María de la Cruz y en consecuencia de nuevo le vende dicho solar en los referidos 40 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea y María de la Cruz [de Villanueva], su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Gala [Moreno], vecino de Jalapa, una negrita, su esclava, nombrada Angelina, nacida en su casa, hija de Magdalena, negra, su esclava, de 5 años, poco más o menos, por el precio de 100 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea y María de la Cruz de Villanueva, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Doña Luisa Ponce de León, viuda del Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, residente en este pueblo, un negro esclavo nombrado Nicolás de Santa María, criollo de Jalapa, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública o secreta por el precio de 200 pesos de oro común, los cuales ha de pagar para de la fecha de esta carta en 20 días.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecinos de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que pueda obligarla junto con él, y de mancomún, como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos que el dicho marido debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México.
María de la Cruz Villanueva, viuda de Tomás de Soto, por cláusula del testamento de su difunto esposo, funda un capellanía de misas dotándola con 250 pesos de principal y 12 pesos cuatro tomines de renta en cada un año.
María de la Cruz de Villanueva, vecina y natural de Jalapa, dio su poder cumplido a su marido Bartolomé de Lecea y a Lucas Cardeña Malpica, mercader, vecino de Jalapa, para que en su nombre hagan su testamento con las cláusulas, declaraciones, mandas y legados que les tiene comunicado.
Lucas Cardeña Malpica, enfermo de cama, vecino de Jalapa, dijo que al tiempo cuando otorgó su testamento se le pasó decir que habiendo quedado por albacea de María de la Cruz de Villanueva, mujer de Bartolomé de Lecea, en una clausula se da libertad a Magdalena, negra de Angola, de 40 años de edad, luego que muriese su ama; sin embargo, la dicha cláusula no tuviera efecto en cuanto a servir los días de su vida a su amo, y goce de su libertad.