El Doctor Diego Fernández del Hierro, beneficiado del partido de Tlacolulan, dio su poder cumplido a su sobrino Juan Fernández del Hierro y al Lic. Antonio de Acosta, presbítero, residente en esta provincia de Jalapa, de mancomún y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y como heredero y albacea testamentario que quedó de Pedro Antonio Buco, muerto en la nueva ciudad de Veracruz, parezcan ante las justicias de Su Majestad, presenten el testamento y codicilio, y cobren todos los bienes que hubiere dejado.
Francisco Melo, con poder de Antonio de Acosta, mercader de negros, vende a Cristóbal López, vecino de esta provincia de Jalapa, un esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 370 pesos de oro común.
Registro en el Protocolo y archivo de Jalapa de la escritura de censo que otorgaron el Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos y su mujer, Ana de Irala, por 2000 pesos de principal en favor del Bachiller Antonio de Acosta y de los capellanes llamados en la fundación.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Acosta, mercader de negros, que de presente se halla en la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez vendido, y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 600 pesos de oro común, de los cuales haya y tome para sí, por otros tantos que le debe.
Antonio de Acosta, vecino de Lisboa, mercader de negros, vende a Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, una esclava negra llamada Lucía, por el precio de 420 pesos de oro común.
Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Antonio de Acosta, mercader de negros, 410 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, bozal, de 14 a 15 años de edad, para fines de febrero de 1610.
El Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos y su mujer, Ana de Irala, vecinos de la provincia de Jalapa, venden al Bachiller Antonio de Acosta; clérigo presbítero, primer capellán nombrado de la capellanía de misas que por el alma del Bachiller Bartolomé Gutiérrez, fundó el Dr. Diego Fernández del Hierro, cura beneficiado de Tlacolula, cien pesos de oro común de censo y tributo redimibles anuales, por razón de 2000 pesos de oro común que recibieron.
El Bachiller Don Antonio de Acosta, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de México, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, del Consejo de su Majestad, Inquisidor Apostólico de Nueva España, escribió al susodicho diera al otorgante, a cuenta de los réditos y rentas que le paga Don Sebastián como mayorazgo del ingenio nombrado La Santísima Trinidad; asimismo, recibió del dicho Capitán otros 500 pesos por mano del Alférez Juan Montero, regidor de la Veracruz, que por todo sumaron 1 000 pesos de oro común.
Cristóbal López, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Antonio de Acosta y a Francisco de Melo, 347 pesos y 5 tomines de oro común que restan del precio de un esclavo negro llamado Francisco, para fines de marzo de 1610.