Doña Rosalía y doña Bernarda de Uriza [Uriz], hermanas, viudas, la primera de don Santiago Viveros y la segunda de don Mariano de Escobar, vecinas del pueblo de Naolinco, venden a don Anastasio Cruz, vecino de esta villa, como herederas que son del difunto Capitán don Manuel de Acosta, a saber las tierras nombradas El Dominico, sitas en términos de esta jurisdicción, que les tocaron en parte de herencia que les perteneció con el tronco de don Francisco Torres, en la partición que hicieron entre sus herederos, cuyas nominadas tierras del Dominico lindan por el oriente con tierras del nombrado don Francisco Torres, por el poniente con las de don Mariano Campo, por el norte con las de don Pedro Báez y las de los Morales, y por el sur con las que asimismo han vendido a don Juan Castillo. Las venden en 1 600 pesos.
DOMINICO, TIERRAS EL
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Doña María de Jesús Heredia, viuda y albacea de don Cayetano Domínguez, vecino que fue del rancho de los Otates, y sus hijos don José, doña Rafaela y doña Juana Gertrudis Domínguez y demás herederos de don Francisco Domínguez Muñiz que se mencionan en esta escritura, venden a don Pedro Báez, vecino de esta Villa, dos pedazos de tierra nombrados La Balsa y El Altillo, ubicados en esta jurisdicción doctrina de San Francisco Actopan, ambos unidos lindan por la Loma del Paxcle o Pastle hacia el poniente con tierras de los herederos de don Manuel de Acosta, por el norte con las de los Otates, cantil abajo hasta Barranca Honda y desde este paraje hacia el oriente hasta topar con el río que baja de los Otates, y siguiendo el río, por el rumbo del sur, hasta topar con el arroyo que baja de Dominico. Lo venden en 1 975 pesos.
El Presbítero don Francisco de Campo, de esta vecindad, otorga que ha recibido de don José Fernández de Castañeda, como Mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la cantidad de 300 pesos, que de los fondos de ella le ha suplido en reales, por los que le otorga recibo, cuya cantidad se obliga a satisfacer en el término de 5 años con el premio del 5% y para la seguridad del pago hipoteca las tierras que nombran de los Ojuelos, inmediatas al Lencero, de 80 caballerías de tierra, lindan al norte con el paraje nombrado el Dominico, el Rosario, Mazatlán [Maxtatlán], tierras de los García y del Castillo, al sur con el cerro que llaman Cimarróntepeque y viene a cerrar con tierras de los Acosta.
El Presbítero don Francisco de Campo, Clérigo Domiciliado del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, dijo que por cuanto don Miguel de Campo, su hermano, le debe a don Francisco de Paula Cortés la cantidad de 227 pesos, por la presente se obliga a que si el citado su hermano no satisface dicha cantidad con sus réditos de 5% anual en el término de 3 años, lo pagará el otorgante de su propio peculio y para seguridad del pago, hipoteca las tierras que tiene en términos de esta jurisdicción, nombradas los Ojuelos, las cuales lindan por el oriente con tierras nombradas el Dominico, las de los Acosta y Atexca; por el poniente con las del Castillo, las de los Garcías y Cimarrontepec; por el costado del norte con las de Maxtatlán y del Rosario; y por el sur con el Río del Castillo y el del Lencero.
Don Anastasio Cruz, natural y vecino de esta Villa, hijo de don Tomás Santiago y Cruz y de doña [María] Romualda Infante, difuntos, otorga su testamento en donde ordena se venda una casa de su propiedad, ubicada en esta Villa, y se imponga sobre la misma finca, para que junto con otra cantidad se celebren en la Iglesia de San José las siete festividades de la Santa Virgen. Declara contrajo matrimonio con doña Catalina Bremón con quien procreó a Felipe de Jesús, María Josefa, José Manuel y José María, mayores de 25 años. Declara por bienes varias casas en esta Villa; un rancho nombrado la Mesa de Maxtatlán; el rancho y potrero Agua Santa; el rancho El Dominico en el que hay 100 reses; 20 literas habilitadas con todo lo necesario, un atajo de 30 mulas de laso y reata con sus aparejos y aperos, de cuyos pertrechos tiene varias bodegas y cuartos ocupados; y 2,000 pesos que a su favor reconoce sobre su casa el Presbítero don Francisco [Pablo] Verenguier [y Acosta]. Declara deber 2,000 pesos a los menores hijos de don Juan Bocelo por porciones hereditarias. Dijo que hace dos años se hizo un aproximado de sus bienes y ascendió a 99,000 pesos, en los que no se incluyeron los ranchos y potreros citados, ni las mejoras que les ha hecho. Deja a su nieto José María, hijo de Felipe, el remanente de su quinto. Nombra como albaceas fideicomisaria y tenedora de sus bienes a su esposa, en primer lugar, y en segundo a su hijo José Manuel Cruz y Bremón. Nombra como herederos universales a sus cuatro hijos.\t