El Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado del pueblo de Naolinco, vende al Bachiller José de Heredia, cura beneficiado del pueblo de Misantla, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, tres sitios de tierra, el uno de ganado mayor, ubicado al pie del cerro nombrado Acatepec, en el Infiernillo; y dos de ganado menor, el uno situado en La Laguna de los Cimarrones, y el otro, en el Platanillo, con más 7 caballería se tierra \"que de ellas se han de sacar cuatro, que se han de dar al ingenio de Maxtlatlán, a la linde de sus tierras; y otras dos caballerías que dio al Padre Fray Antonio Notario, de la Sagrada Religión del Convento de Santa Bárbara de la ciudad de Los Ángeles, a los indios de Chiltoyaque, al pie de la cuesta de los Pastores, a quien compré como heredero que fui de dicho convento, del Lic. Don José de la Peña, quien murió religioso de la orden del Señor San Diego, que dichos sitios y caballerías de tierras están en esta jurisdicción de Xalapa\", libres de censo, empeño e hipoteca, por el precio de 1 000 pesos de oro común.
CURAS
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Don Felipe José Pérez, natural de la Puebla de los Ángeles, residente en esta Villa, Cura por Su Majestad, Eclesiástico por la doctrina de Xilotepec, hijo legítimo de Pedro Vicente Pérez y de María Lorenza Gutiérrez, difuntos, otorga su testamento donde ordena se dé 200 pesos de limosna para los reparos y gastos de la iglesia del Señor San Miguel del Soldado, uno de los pueblos de su feligresía; 300 pesos para la fábrica, material y demás utensilios que necesite la iglesia del Señor San José, también de su feligresía; ordena se le dé a la parroquia cabecera de su curato titulada Nuestra Señora de la Asunción Xilotepec, un ornamento blanco de tela; y otro de igual clase, colorado, a la iglesia del Divino Señor de pueblo de Chiltoyac. Ordena que una casa que posee en Naolinco se quede a beneficio de la Archicofradía del Santísimo Sacramento de Naolinco. Manda que la casa que posee en Puebla se le quede a su sobrino José María Eduardo Pérez, casado con María Gertrudis Pérez. Nombra como albacea a don Diego Leño, Regidor perpetuo del Ilustre Ayuntamiento de esta Villa. Ordena que del remanente de sus bienes se den 1,000 pesos a su hija grande María Francisca Pérez, 5,000 pesos a la otra chica María Guadalupe Pérez, que serán de 6 a 7 años de edad.