El Licenciado don Miguel de Luna Bandelvira, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de este pueblo de Jalapa y su doctrina, otorgó poder para testar al Capitán don Francisco de Molina, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, con escritura de fecha 3 de enero de 1729, nombramiento que ahora por vía de codicilio, cambia a favor de los reverendos padres predicadores, Fray Lucio de San José, Guardián del Convento de San Francisco de este pueblo de Jalapa, y Fray Claudio de Sosa Victoria, de la orden de nuestra señora de la Merced, a quienes designa albaceas testamentarios fideicomisarios.
CURAS
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Blas Fernández Álvarez, vecino de este pueblo, junto con Teresa Fernández de Espinosa, viuda de Diego de Castro y Gamboa, como Patrona, el Licenciado Pedro Perdomo, Cura, Francisco Abadiano y Pinillos y el declarante como albaceas y fundadores de Capellanía a favor difunto Diego, recibió 1, 000 pesos de oro común que impone y carga sobre todos sus bienes y en especial sobre la casa que posee en este pueblo, en la Calle Real del que linda con dicha calle en medio y hace frente con casa del Capitán Bartolomé de Castro, al fondo con solar y casa del Alférez Jerónimo de Acosta, al poniente con otra casa de dicho otorgante y por el oriente con casa y solar de José Antonio de Acosta.
Miguel de Luna Bandelvira, Licenciado, Cura y Juez Eclesiástico de este pueblo, Juan de Arce y Arroyo, Alcalde Mayor, José Camino y Velasco, Capitán, José Robledano de Cardeña, Capitán junto con el médico Joaquín Cortés, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, han acordado que dicho Joaquín los asista en las enfermedades que tengan, por el tiempo de 3 años, pagándole 25 pesos anuales, a excepción Juan Manuel de Castro y Francisco Luciano, que darán 12 pesos y 4 reales anuales, señalando algunas condiciones para ello en esta escritura, para cuya curación el Capitán Bartolomé de Castro, se obliga a dar las medicinas que recete a los pobres de este pueblo.
El Cura don Miguel Luna Bandelvira, otorga su testamento, nombra por albacea y heredero a don José Antonio de Acosta, vecino de este pueblo.
Don Juan Pardo, vecino y del comercio de esta Villa, ha recibido del Presbítero don Gregorio Fentanes, Cura por Su Majestad de esta Villa, 600 pesos en calidad de depósito irregular por 9 años, obligándose a pagar 5% de réditos anuales. Como seguro de los 600 pesos y sus réditos hipoteca una casa, ubicada en la Calle de San Francisco de Paula de esta Villa.
El Señor Licenciado don Gregorio Fentanes, Cura Vicario y Juez Eclesiástico de esta Villa, dijo que por cuanto el Bachiller don Domingo Aravalles, Cirujano y vecino de esta propia Villa, le prestó la cantidad de 3 100 pesos con que compró, en el Juzgado Eclesiástico de Capellanías y Obras Pías de este Obispado de la Ciudad de la Puebla, la casa alta de su morada ubicada en la Calle de la Amargura de esta Villa y no teniendo el otorgante reales con que pagar, por la presente cede, renuncia y transfiere en el expresado Aravalles todos los derechos de propiedad, dominio y señorío de dicha casa.\t
Don Francisco Javier Fernández de Ulloa, vecino y del comercio de esta Villa, dijo que por cuanto don Gregorio Fentanes, Cura Propio de esta Villa, debe ocurrir a la intendencia que corresponde a sacar las bulas que se consideren necesarias caucionando su importe como está establecido, otorga se constituye su fiador, liso, llano y principal pagador en el importe de las bulas que sacare dicho cura para la próxima publicación.
Don Juan Antonio de Bárcena, vecino y del comercio de la Ciudad de Veracruz, residente en esta Villa, dijo que en las inmediaciones de este distrito y jurisdicción están situados los ranchos nombrados San José Buenavista y Lucas Martín y otras tierras anexas a ellos conocidos como La Estanzuela. Los ranchos y tierras expresadas se conocen como la hacienda Lucas Martín, de que fue último poseedor el difunto don Antonio Vázquez Ruiz, en virtud de compra que hizo de ella al difunto don Alonso de Alba, cuya finca por muerte de don Antonio Vázquez y de su esposa doña María Antonia Álvarez Guitián recayó en los cinco hijos que quedaron como herederos: el actual Cura del pueblo de Tilapa, jurisdicción de la Villa de Orizaba, don José María Vázquez Ruiz; su hermano don Rafael que vive en su compañía, doña Josefa, doña Ana María y doña María Manuela Vázquez Ruiz [y Guitián], vecinas de la Ciudad de México, todos mayores de edad, quienes dieron poder al otorgante para la venta de dicha hacienda. Por la presente otorga haber vendido la mencionada hacienda al que era arrendatario de ella don Diego Leño, en precio de 36 000 pesos, de los cuales 13 000 reconoce la propia finca con hipoteca especial de ella y obligación de réditos a favor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la Ciudad de México, 8 000 pesos de ellos correspondientes a la Ilustre Cofradía de San Pedro Mártir de Verona y los 5 000 pesos restantes al Real Fisco del mismo tribunal. 3 000 pesos que ha de reconocer por 4 años a favor de los interesados de la testamentaria del difunto don Antonio Sáenz de Santa María. 12 000 pesos que ha de reconocer a favor de las expresadas doña Josefa, doña Ana María y doña María Manuela Vázquez Ruiz [y Guitián] por tiempo de 9 años y demás de su retención. Y 8 000 pesos restantes en dinero de contado
Don Francisco Javier [Fernández] de Ulloa, vecino y del comercio de esta Villa, se constituye fiador y se obliga por el Licenciado don Gregorio Fentanes, Cura propio, Vicario Foráneo y Juez Eclesiástico de esta Villa, como liso, llano y principal pagador por el importe de las bulas que sacare para los trienios de 1804 y 1805 de la última publicación, obligándose a satisfacer dicho importe en la Ciudad de los Ángeles donde se le demande por los señores ministros de la Real Hacienda en dinero efectivo y de contado
El Presbítero Cristóbal Rodríguez Roa, Cura del pueblo y doctrina de Naolinco, junto con doña Juana María de Viveros, viuda de don Manuel Eugenio de Acosta, quien fue vecino del Rancho de Tenampa, y del cual ambos declarantes son sus albaceas testamentarios, venden a don Juan de Bárcena, vecino de esta Villa de Jalapa, un sitio de estancia para ganado mayor nombrado el Coyole, ubicado al oriente de la hacienda El Lencero, en 2, 500 pesos.