El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Clérigo, Presbítero domiciliario del Obispado de Puebla de Los Ángeles, Cura de este Doctrina de Tlacolula, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Antonio José de Arteaga, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en sus pleitos y causas civiles y criminales.
CURAS
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El Licenciado don Miguel de Luna Bandelvira, cura beneficiado por Su Majestad, vicario y juez eclesiástico de esta doctrina de Jalapa, del Obispado de la Puebla de los Ángeles, otorga poder a don Félix Lince, don José Manuel de Arechaga y don Domingo Martínez de Murguía, vecinos de la Ciudad de Cádiz, para que en su nombre comparezcan ante el Rey y Supremo Consejo de Indias, representando sus méritos y servicios, pidan y supliquen a Su Majestad para que se digne elegirlo y presentarlo por prebendado en cualquiera de las prebendas mercenarias, que se encuentren libres en la Santa Iglesia catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, o en la Metropolitana de México.
Teresa Fernández de Espinosa, viuda de Diego de Castro y Gamboa, junto con el Licenciado Pedro Perdomo, Cura y Juez Eclesiástico, Francisco Abadiano y Pinillos, y Blas Fernández Álvarez, albaceas testamentarios de dicho Diego, fundan la Capellanía Perpetua de Misas, para que se hagan 60 misas rezadas anuales de a 20 reales cada una, aplicando por bienes y dote 3, 000 pesos de principal y réditos de 150 pesos anuales, nombrando por primer Capellán perpetuo a Diego Gerardo de Araciel, y en caso de su muerte a Manuel Silvestre y a Juan Antonio de Araciel y como principal a Teresa Fernández, para que después de su muerte la sucedan los curas beneficiados de este pueblo.
Francisco Fernández de Velasco, Cura de esta doctrina, solicitó que se mantuvieran en paz los naturales de este pueblo con los de la población nueva del Soldado, quienes andan en problemas de tierras, por lo que habiéndose presentado Andrés Domínguez, el Alcalde de la nueva población y Clemente Rodríguez, Domingo Jures, Alcalde de Jilotepec y Francisco Peña, apoderado de los naturales de dicho pueblo y gobernadores de Tlacolula y alcaldes de este pueblo, se dijo que, por poseer el pueblo del soldado tierras competentes para las sementeras, pastos y demás necesarias para el servicio y cultivo de los tributarios de aquella población y esta antigua que sirven para mantenimiento de los naturales del pueblo de San Salvador en las mismas que antes tenían quedan desembarazadas, por lo que se les dijo que se quedan como antiguamente estaban quedándose entre los 2 pueblos una buena hermanable y recíproca correspondencia.
Diego de Castro y Gamboa, y Blas Fernández Álvarez, vecinos de este pueblo, otorgan poder general a Juan José Mariano Mantúfar, Presbítero Domiciliario del Obispado de Oaxaca, para que demande y cobre de cualquier persona los bienes muebles, raíces y semovientes que pertenezcan al Licenciado Antonio Vázquez, Cura en el Obispado de Oaxaca, por compras, donaciones y emolumentos que haya hasta el día de la muerte del citado Antonio.
Bartolomé Zurita, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder especial a don Domingo Miguel de Aranda, Cura de la Santa Iglesia Catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y Sinodal Examinador de este Obispado, para que comparezca en la almoneda y remate que se celebrará en el juzgado de capellanías y testamentos de obras pías y causas decimales de este obispado, donde se rematara una casa, situada en este pueblo de Naolinco, por bienes de la cofradía del santísimo sacramento de la parroquia de este pueblo, haciendo las posturas y pujas necesarias, pagando de contado lo que se remate, y obligándolo a los plazos y precios que se especifiquen en las escrituras.
Francisco de Ortiz, natural de la Ciudad de México, vecino en este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Jerónimo Ortiz, difunto, y de María Machorro, viuda, junto con doña Micaela Jerónima Gómez, su esposa natural del pueblo de Naolinco, hija legítima de Pedro Gómez y de María de León, difuntos, se otorgan poder para testar, el uno al otro en compañía del Reverendo Padre Rector del Colegio de la Sagrada Compañía de Jesús de la Nueva Veracruz, así como albaceas testamentarios y por herederos universales a los hijos legítimos que él tuvo en su primer matrimonio.
El Licenciado don Ignacio Fernández Álvarez, Cura de la Doctrina y pueblo de San Agustín del Arzobispado y Reino de Guatemala, otorga poder especial a don José Camino y Velasco, Clérigo Presbítero domiciliario de Puebla y vecino del pueblo de Jalapa, para que comparezca ante el Obispo, Juez de Capellanías y Obras Pías de Puebla, solicitando que se sirva mandar que el albacea o persona correspondiente haga la fundación de la capellanía de 3, 000 pesos de principal a favor de la difunta doña Teresa Fernández de Espinosa.
Don José Rafael Caballero, hijo legítimo de Rafael Caballero, difunto, y de María Rojas Álvarez, viva, natural de Acaxochitlán, jurisdicción de Tulancingo y vecino del pueblo de Jalapa, soltero, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea a don Pedro García de Baldemora, Cura de Tlacolula, y como heredera a su citada madre, doña María Rojas Álvarez, mencionando entre sus bienes un atajo de 36 mulas, 1 escopeta, 3 tabucos, 100 ovejas de vientre, 2 casas de su morada de madera y paja, y otros más.
Don Marcos Barreda, vecino del pueblo de Perote, albacea en segundo lugar de doña Josefa Roldán de la Calle, viuda de don Tomás García, y apoderado de don Tomás Rajadel, primer albacea de la citada Josefa, haciendo uso de dichos nombramientos, vende al Licenciado Pedro García de Baldemora, Cura de la Doctrina de Tlacolula, una esclava nombrada Cayetana Josefa, criolla de Panamá de 28 a 30 años con dos hijos, José Mariano de 4 años y María Antonieta de 5 meses, sujetos a servidumbre y libres de empeño, al precio de 235 pesos.