El Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, dijo que es dueño del rancho nombrado los Ojuelos, ubicado en jurisdicción de esta ciudad, por mediaciones del Encero [Lencero], que se compone de 80 caballerías, que hacen dos sitios escasos de ganado mayor y linda por el norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Maxtatlán; tierras de los Garcias y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla; y es el rumbo por donde tienen más extensión; y de poniente a oriente por el costado del sur lindan con el cerro que nombran Cimarrontepeque y sigue por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero [Lencero]; y cierra por el oriente con tierras pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta. Por la presente otorga que lo da en arrendamiento el rancho deslindado a don Pablo Domínguez, vecino de los Ojuelos, bajo las siguientes condiciones: 1.ª Que dicho arredramiento será por 7 años, los que empezaron a contarse desde el primero de noviembre de 1832, fecha en la que esta Domínguez en posesión de la finca. 2.ª Que por dicho arrendamiento pagará 800 pesos anuales pagados por medios años con puntualidad. Así mismo, expone que dicho precio no le incrementará ni lo removerá de la finca. 3.ª Que dicho arrendamiento comprende: las tierras, casa principal, casa de madera, dos platanares, 300 cabezas de ganado de fierro, 10 yuntas de bueyes, yeguas, caballos, potros, burros, ovejas, carneros, pollos y gallinas. 4.ª En caso de alguna seca en que peligre el ganado de la finca, el arrendador dará pastos con justo precio en la finca de la Yerbabuena. 5.ª Los inventarios de todo firmados por peritos valuadores y ambos contratantes se agregarán en hoja separada a la copia que le diese de esta escritura y se les dará la validez que si estuvieran insertados en ella; entre otras condiciones que se mencionan en el acta. Y para mayor seguridad del contrato, el arrendador ofrece por sus fiadores a don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio y vecindad y a don Juan de Quero, de Dos Ríos, ambos presentes otorgan que se constituyen como tales fiadores.
ANTONIO VIAMONTE, ALCALDE CUARTO CONSTITUCIONALCERRO DE CIMARRONTEPEQUE
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Don Antonio Ribot, vecino de Jalapa, vende a don Juan Pérez Pensado, vecino de Jalapa, un rancho de nombre Ingenio Viejo, compuesto de 6 caballerías, las cuales comienzan desde el arroyo de las Puentezuelas hasta el arroyo de la ciénega de Pajaritos, frente a Cimarrontepeque que va a dar al arroyo que baja de Agua Santa, y llega a juntarse con el de las Ánimas, por la parte de afuera linda con tierras de don Juan Fernández Becerra. Cuyas tierras compró al Alférez don Bernabé Pérez Chamorro. La venta la hace en 4, 600 pesos.
Doña Juana, doña Micaela y doña Bárbara Celsa Pensado y Navarrete, de esta vecindad, mayores de edad y libres de matrimonio, de tutela y potestad; otorgan que deben y se obligan a pagar a don José María Becerra, de esta misma vecindad, la cantidad de 13 000 pesos valor de los efectos existentes en la tienda de comercio y almacén que en la calle principal de esta ciudad tenía el expresado don José María y que ha traspasado a las otorgantes, previo el conveniente avalúo y balance hecho por peritos a satisfacción de las comparecientes, cuya tienda las susodichas han entregado para su giro y manejo de cuenta de las tres a don Francisco José Villa, hijo de doña Juana. De los 13 000 pesos pagarán al señor Becerra 4 000 pesos en efectivo dentro de ocho meses; y los 9 000 pesos restantes en dinero en efectivo dentro de cinco años con sus correspondientes réditos de un 5 por ciento anual. Y para mayor seguridad hipotecan un rancho nombrado Ingenio Viejo a una legua distante de esta ciudad, compuesto de 6 caballerías de tierra, las cuales comienzan desde el arroyo de las Puentezuelas hasta llegar al arroyo de la Ciénega de Pajaritos, siguiendo su corriente de sur a norte, mirando frente el cerro del Cimarróntepeque hasta encontrar con el arroyo que baja de Agua Santa a juntarse con el de la Ánimas, uniéndose ambos con el de Pajaritos, lindando por la parte de afuera con tierras que poseyó don Juan Fernández de Becerra y compró al Alférez don Bernabé Pérez Chamorro; cuyo rancho solo está sujeto y gravado a 2 000 pesos de principal que reporta desde inmemoriales tiempos a favor del convento de San Francisco y otros 2 000 pesos a favor de doña María Margarita Barradas.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANOEl Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, otorga que ha recibido del señor cura, vicario foráneo, juez eclesiástico, rector de obras pías y cofradías de esta ciudad, la cantidad de 300 pesos pertenecientes a la cofradía de San José y 100 pesos de la obra pía llamada de Santa Teresa, fundada para una misa anual en honor del mismo patriarca el día de la expresada Santa. Cuyas dos partidas hacen el total de 400 pesos, los cuales se obliga a dar y pagar al nominado cura o a quién pueda demandarlos dentro del término de 7 años, contados desde el 24 del presente mes, en el que el otorgante recibió el dinero y en caso de su retención y demora sus correspondientes réditos de un 5 por ciento anual con costas de la cobranza. Así mismo, declara que está bien cerciorado de que estos 400 pesos son los mismos que redimió don Manuel de la Torre y Carvia, al tiempo de vender la casa que los reportaba a don Manuel María Carasa, como consta la escritura otorgada el 19 del actual mes. Y para mayor seguridad del principal y sus réditos, hipoteca las tierras de labor que nombran los Ojuelos, ubicadas en términos de éste cantón y compuestas de 80 caballerías de tierra, que hacen dos sitios escasos de ganado mayor, que lindan por el rumbo del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Matatlan [Maxtatlán], y de poniente a oriente por el costado del sur lindan con el cerro llamado Cimarrontepec, siguiendo por el cantil del río hasta las tierras del Encero [Lencero], y cierran por el oriente con las de los herederos de don Manuel de Acosta. Cuyas tierras las hubo y compró del Presbítero don Francisco de Campo y de don José Iravedra por escritura de venta otorgada en esta ciudad el primero el 13 de septiembre de 1825 y el segundo el 24 de noviembre de 1827. Dichas tierras se hallan gravadas a 2 000 pesos que por vía de depósito irregular y causa de réditos de un 5 por ciento recibió el otorgante del Presbítero don Cristóbal de Pitalúa y Costa, como consta de escritura otorgada en esta ciudad a 18 de septiembre de este año.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANODon José Iravedra, de esta vecindad, dijo que en 13 de septiembre de 1825, el comparente en unión del presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, compraron de mancomún y proindiviso en cantidad de 2 000 pesos al presbítero don Francisco de Campo, las tierras de labor que nombra los Ojuelos, sitas en jurisdicción de esta villa, exhibiendo cada uno por su parte la respectiva cantidad de 1 000 pesos; el cual terreno o estancia, se compone de 80 caballerías, que hacen escasos dos sitios de ganado mayor; lindan por el rumbo del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Maxtatlán; y de poniente a oriente por el costado del sur lindan con el cerro llamado Cimarrontepec, siguiendo por el carril del río hasta las tierras del Encero, y cierran por el oriente con las de los herederos de don Manuel de Acosta; por cuyos títulos le pertenece en dominio y propiedad la dimidia parte de las citadas tierras. Dicha mitad ha convenido vender al presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, la parte que proindiviso posee en el rancho nombrado los Ojuelos, en cantidad y precio de 1 000 pesos.
JUAN JOSÉ PAZ, ESCRIBANO DE CÁMARAEl Presbítero don Francisco de Campo, de esta vecindad, otorga que ha recibido de don José Fernández de Castañeda, como Mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora del Carmen, la cantidad de 300 pesos, que de los fondos de ella le ha suplido en reales, por los que le otorga recibo, cuya cantidad se obliga a satisfacer en el término de 5 años con el premio del 5% y para la seguridad del pago hipoteca las tierras que nombran de los Ojuelos, inmediatas al Lencero, de 80 caballerías de tierra, lindan al norte con el paraje nombrado el Dominico, el Rosario, Mazatlán [Maxtatlán], tierras de los García y del Castillo, al sur con el cerro que llaman Cimarróntepeque y viene a cerrar con tierras de los Acosta.
Doña Juana y doña Micaela Pensado y Navarrete, hermanas y vecinas de esta ciudad, mayores de edad, libre de tutela y ajena administración, y don Francisco José Villa, mayor de edad, señalan son deudores a don José María Becerra de la cantidad de 9 000 pesos, resto de 13 000 pesos que importaron los efectos de que se habla la escritura de 21 de enero de 1832. Cuya cantidad se obligan de pagar al referido Becerra, o a quien en su lugar hubiere, en el plazo de tres años, contados desde esta fecha en adelante, junto con sus réditos del 5 por ciento anual. Para seguridad de la deuda, ratifican la hipoteca que tienen hecha, y de nuevo hipotecan y graban todos sus bienes en general, sin que una derogue a la otra, el referido rancho nombrado Ingenio Viejo o las Ánimas, distante de esta ciudad, hacia el oriente, compuesto de 6 caballerías de tierra. Las cuales están demarcadas desde el arroyo de la Puentezuela hasta el de la Ciénega de Pajaritos, siguiendo su corriente de sur a norte, mirando frente el cerro de Cimarrontepec, hasta encontrar con el arroyo que baja de Agua Santa a juntarse con el de las Ánimas, uniéndose ambos con el de Pajaritos, lindando por la parte de afuera con tierras que poseyó don Juan Fernández de Becerra y compró el alférez don Bernabé Pérez Chamorro. Comprendiéndose en dicha hipoteca los caseríos ubicados en el terreno del mismo rancho, sus oficinas, aperos, utensilios, aguajes, montes, abrevaderos y cuanto de hecho y de derecho pertenecen. Cuyo fundo, hubo los otorgantes por adjudicación que le hicieron sus hermanos don José Catarino, don José Manuel Florencio y don Mariano Pantaleón Pensado y Navarrete, doña María Margarita Barradas como viuda y albacea de don Cipriano Pensado y Navarrte, y los demás coherederos, como consta de escritura de primero de junio de 1829, ante el escribano don Juan Francisco Cardeña.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO PÚBLICOEl presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, dijo ser legítimo dueño de la hacienda nombrada los Ojuelos está en términos de esta jurisdicción, hacia el rumbo del Encero, la cual se compone de 80 caballerías de tierra, que hacen dos sitios de ganado mayor, las que lindan por el lado del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Maxtatlán, tierras de los Garcías y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla y es el rumbo por donde tiene más extensión, y de poniente a oriente, por el costado del sur lindan con el cerro que nombran Cimarrontepec, y siguen por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero, y viene a cerrar por el oriente con tierras pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta, a quien pertenecieron éstas en un tramo y las vendieron al finado presbítero don Francisco de Campo, quien se las vendió al que comparente y a don José Trabedra, en compañía, el 13 de septiembre de 1825, habiendo este último vendido también al otorgante su parte. Como legítimo dueño, otorga que vende a don Félix Antonio Olvera, el sitio que se ubica de la cuesta del Arco barranca abajo, a donde concluye la Barranca para la loma del Paxtle y de ahí río de los Otates para arriba hasta llegar a ponerse en paralelo con dicha cuesta del Arco, siguiendo de aquí a cerrar hasta el punto donde se comenzó; lindando dichas tierras demarcadas, por el oriente con las de don José Barradas, por el norte con las de Maxtatlán, por donde está el salto nombrado de la Mesa, por el sur con la barranca del Arco y del otro lado tierras de dichos Ojuelos, y por poniente que se halla una angostura con tierras de los mismos Ojuelos, no pudiéndose fijar el área plana que comprende por estar entre barrancas el terreno que queda dentro de dichos linderos. Lo vende en precio de 1 400 pesos. Asimismo, dijo que hace tiempo hizo trato de vender la hacienda a don Pablo Domínguez, quien prometió vender una parte del terreno de dicha hacienda a don Félix Antonio Olvera, ya por sí, si la compraba, o ya por el compareciente como legítimo dueño. Siendo estas tierras en cuestión las mismas que se trataron en dicha promesa.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINODon Mariano de Campo, de esta vecindad, apoderado de doña Inés de Acosta, doña Petra Antonia Rodríguez, de esta vecindad, el Presbítero don Francisco de Campo, albacea de su difunta madre doña María Josefa de Acosta, y por doña Ana Petrona Borja, ausente, otorgan que venden al citado Presbítero las tierras que nombran de los Ojuelos, ubicadas en esta jurisdicción, inmediatas al Lencero, las cuales se componen de 80 caballerías. Lindan al norte con el paraje nombrado el Dominico, el Rosario, Mazatlán [Maxtatlán], tierras de los García y del Castillo, al sur con el cerro que llaman Cimarróntepeque y viene a cerrar con tierras de los Acosta. Las venden por precio de 3 000 pesos.
El Presbítero don Francisco de Campo, Clérigo Domiciliado del Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta Villa, dijo que por cuanto don Miguel de Campo, su hermano, le debe a don Francisco de Paula Cortés la cantidad de 227 pesos, por la presente se obliga a que si el citado su hermano no satisface dicha cantidad con sus réditos de 5% anual en el término de 3 años, lo pagará el otorgante de su propio peculio y para seguridad del pago, hipoteca las tierras que tiene en términos de esta jurisdicción, nombradas los Ojuelos, las cuales lindan por el oriente con tierras nombradas el Dominico, las de los Acosta y Atexca; por el poniente con las del Castillo, las de los Garcías y Cimarrontepec; por el costado del norte con las de Maxtatlán y del Rosario; y por el sur con el Río del Castillo y el del Lencero.