Don José Sánchez de Aedo, vecino del pueblo de Jantetelco, provincia de Cuernavaca y residente en este pueblo, vende a don José Antonio de Santa Ana, vecino de este pueblo, una esclava negra nombrada Isabel María, casta Carabalí, de 15 años, en precio de 300 pesos.
CARABALÍ, TIERRA DE
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Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
El Contador Alberto Duarte Correa, estante en este pueblo, dio su poder cumplido a Luis González, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y en favor del Capitán Juan Navarro, vecino de ella y Capitán de infantería de la Compañía de los Pardos, le obligue por 680 pesos de oro común o la más cantidad que le entregare, por hacerle buena obra al otorgante, durante un año a partir de la fecha que se firme la obligación y para la seguridad de la paga, hipoteque una casa de madera en la dicha ciudad y una esclava nombrada Catalina de tierra carabalí.
Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, se obligó a pagar al capitán Luis de Arocha, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de tierra Carabalí, para fines de marzo de 1610.
El Sargento Antonio Núñez de Prado, vecino del pueblo de San Juan de la Punta, jurisdicción de esta villa de Córdoba, como apoderado de Alonso Gómez del Corro, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, vende al Capitán don Pedro López del Castrillo, vecino de esta villa, un esclavo negro nombrado Pedro, casta Carabalí, de más de veintidós años de edad, el mismo que Alonso Gómez del Corro hubo y compró de don Pedro de Sandoya, residente en dicha ciudad y Contador electo de la ciudad de Santo Domingo de la isla Española, por escritura que a su favor otorgó en la Nueva Veracruz el 11 de agosto de 1711. Lo vende en precio de 325 pesos de oro común en reales horros de alcabala.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODon Manuel Gómez Dávila, doña María de Olaso y Salgado y Juan Gómez Dávila, como albaceas testamentarios de José Gómez Dávila, difunto, dijeron que respecto a tener presentado el testamento y para dar cumplimiento a su última voluntad y proceder a las diligencias que se requieren para el juicio divisorio de los bienes que dejó dicho difunto, otorgan que hacen inventario de los bienes que dejó en esta villa y fuera de ella, entre los que destacan: Una casa de vivienda de 24 varas de largo, con puertas y ventanas de cedro, techada de zacate; cajas de cedro con sus cerraduras y llaves. Herramientas de trabajo, armas, muebles, ropa de cama. Dos jacales donde vive la gente. Un negro nombrado Francisco, Loango, de treinta años de edad; otro negro nombrado Baltazar, mandinga, de treinta y cinco años; Teresa, mujer de este último, Mina, de cuarenta y cinco años; José, rayado, de treinta años; Inés, casta popo, de treinta años; Santiago, Carabalí, de treinta años; Gertrudis, casta Congo, de treinta y cinco años; Alejandro, mulato, de dieciocho años; entre otros que se mencionan. Cinco cocos guarnecidos de plata, un forlón armado con sus guarniciones y con dos mulas; una cadena con su grillete. Varias mulas, machos, caballos, cien yeguas de vientre, sesenta vacas de vientre, diez becerros, doce cabestros, ciento sesenta y cinco toros. Las tierras del sitio que llaman del Novillero. Una casa de piedra y madera alta, en el pueblo de Orizaba, en la plaza Pública de dicho pueblo.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODiego de Ávalos, mercader de negros, vende a Francisco de Orduña, el mozo, vecino de esta provincia, tres esclavas negras llamadas las dos Marías, de nación Arara, y la otra, Carabalí, de diferentes edades, por el precio de 400 pesos de oro común cada una.
El capitán Luis de Arocha, mercader de negros, estante en Jalapa, vende a Magdalena de Tejeda, vecina de Jalapa, una esclava negra llamada María, de tierra Carabalí, de 16 años de edad, bozal, por el precio de 400 pesos de oro común.
El Capitán don Hipólito del Castillo de Altra, albacea testamentario del Capitán Gaspar del Monge y Mendoza y doña María Altamirano, difuntos, vecinos que fueron de esta villa de Córdoba, usando de dicho nombramiento, dijo que tiene principiados los inventarios de los bienes que quedaron por fin y muerte de los susodichos y que por la presente escritura continua con ellos, haciendo ahora inventario de los bienes que componen esta hacienda de trapiche, nombrada Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, que era propiedad de los difuntos, entre cuyos bienes destacan: Una casa que fue de su morada, de madera embarrada, cubierta de zacate, con sala y recama, con sus puertas y ventanas de cedro. Una casa de trapiche que está sobre horcones y cubierta de zacate, con una molienda corriente en ella. Una casa de calderas de cal y canto, cubierta de teja, con su colgadizo de hornallas. Un asoleadero de cal y canto; una casa de purga; una casa que sirve de carpintería; una cocina de madera, cubierta de zacate; una caballeriza; una casa donde vive el mayordomo; diecinueve chozas cubiertas de zacate donde viven los esclavos y sirvientes de la hacienda. Diferentes muebles de casa, cajas, camas, colchones, ropa de cama. Nueve libros de diferentes tamaños, viejos. Tres pares de grillos, dos palos con sus cadenas y grilletes, dos carlancas de bronce. Un pozo en el patio, con su brocal, de cal y canto su pila. Diferentes cantidades de bueyes, machos, yeguas, caballos y mulas. Once suertes de caña de diferentes edades y nombres. Un negro nombrado José, trapichero, Loango, de treinta años de edad; María, su mujer, negra Conga, de treinta y dos años; Alonso, negro rayado de veintiocho años; Juan gachupín, negro Congo, de treinta y cinco años; Magdalena, negra Carabalí, de treinta años; Pablo, criollo de la Habana, de cuarenta años; Pedro de la Cruz, negro francés, de veintitrés años; Juan Ventura, Cabo Verde, negro de treinta años, y Nicolasa, su mujer, mulata de veintidós años, y su hijo mulato; Miguel, negro popo, maestro de hacer azúcar, de cuarenta años, y Marta, negra Carabalí, de cincuenta y cinco años, con tres hijos; entre otros esclavos y bienes que se mencionan.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICOEl Licenciado don José Rodríguez de la Peña, Clérigo Presbítero Domiciliario de este Obispado, otorga que vende a don Manuel de Arce y Sotomayor, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, una esclava negra nombrada Isabel, casta Carabalí, que será de edad de diecisiete años, la misma que hubo y compró en la Nueva ciudad de la Veracruz del Capitán don Agustín Bravo, vecino de ella, por escritura que a su favor otorgó el 23 de julio de 1705. La vende en precio de 400 pesos.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDO