Rita y Ana Hernández, de esta vecindad, de estado honesta, mayores de veinte cinco años de edad, libres de ajena administración; dijeron que, por fallecimiento de su padre, Miguel Antonio Hernández, heredaron junto con Juana [Hernández], su otra hermana, un pedazo de solar con 19 varas de frente hacia el norte, a las que se agregaron 8 varas más que después compraron a los herederos de su tío Salvador Hernández, con las que hacen el total de 27 varas, de las cuales les corresponden a las comparecientes 18 varas. Pero habiendo muerto su hermana Juana y dejado una hija llamada María Inés, casada con José María Villa, dividieron el solar y les quedó a las relacionantes la casita que fabricaron con solo 17 varas de terreno y el resto a la citada Inés. Y como dicha casita y terreno, es propiedad de las comparecientes, por la presente, otorgan que venden a don Manuel Facio, de esta vecindad, la expresada casita de piedra y lodo con solar que le corresponde y con 17 varas de frente hacia el norte, situada en el confín de la calle de Santiago, a la izquierda del puente del arroyo de San Pedro, como vamos de dicha plaza para la iglesia; por el oriente linda con la casa en que va a situarse fábrica de hilados el señor comprador; por su fondo al sur linda con el río que llaman también de Santiago; y por el poniente con el terreno que queda a su sobrina María Inés. Cuyo deslindado terreno es parte del que se dividieron Manuela Antonia Díaz, madre de las comparecientes, y María Isabel, esposa del citado Salvador Hernández. Venden el terreno con la citada casita por la cantidad de 150 pesos que les ha dado y pagado, la mitad en moneda de plata y mitad de cobre.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONAL PÚBLICO INTERINOARROYO DE SAN PEDRO
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Doña Manuela Antonia Díaz, viuda de Miguel Antonio Hernández, y María Isabel, viuda de José Salvador Hernández naturales y vecinas de Jalapa, en virtud de los bienes que su difunta suegra doña Petrona Francisca Villanueva le dejó a sus nietos, hacen la división de éstos. En bienes muebles, una casa y un solar ubicados en el Barrio de Santiago, inmediato a la Ermita con 42 varas de frente, linda al oriente con el arroyo de San Pedro y al fondo que es el sur con el río de Santiago, cuyos bienes ha dividido entre sus hijos y nietos, dejando a Doña Manuela Antonia Díaz 19 varas de fondo hasta el río Santiago, y a doña Isabel 23 varas, que lindan hacia el oriente con dicho Arroyo, quedando la parte de los hijos de Miguel Antonio Hernández a la banda del poniente y la de los hijos de José Salvador Hernández a la del oriente, lindando con el arroyo de San Pedro y el río de Santiago.
Mariana Josefa del Moral, vecina de este pueblo, viuda de Juan Prieto Rendón, vende a Rosa de Ballesteros, vecina de este pueblo, un pedazo de solar con 22 varas de frente y 50 varas de fondo, linda al oriente con solar suyo, al sur hace frente con solar de Pedro Antonio de Aro y calle en medio que va al Arroyo de San Pedro, al norte y poniente con solar de Felipa Basilio, libre de censo, al precio de 20 reales de oro cada vara de frente.
María Josefa Hernández, de esta vecindad, mayor de edad y libre de ajena administración, dijo que posee una casita de material con su correspondiente sitio, que heredó de su madre doña María Isabel Salazar. Misma que se halla ubicado en esta ciudad a la calle de Santiago, con la cual hace su frente al norte, lindando por oriente con el arroyito que llaman de San Pedro, por sur con el río de Santiago, por poniente con sitio que hoy pertenece a la heredera de Manuela Antonia Díaz, y por norte con la línea de la calle recta. Cuya deslindada casa y sitio de 23 varas de frente, vende a don Manuel Facio, en precio de 170 pesos, que tiene recibidos a su entera satisfacción.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANO