Don Diego Juan, Gobernador del pueblo de Altotonga de la jurisdicción de Jalacingo, y Pedro Hernández, Alcalde, dijeron mediante Andrés Pérez intérprete de esta jurisdicción, que en cumplimiento de lo mandado acerca de las escuelas que debe haber en los pueblos, han buscado a Domingo López para que sea su maestro por 2 años que han de correr desde el 1 de julio del presente año, para ello se obligan a pagar 80 pesos de oro común, más 2 fanegas de maíz, 2 huevos cada semana, obligándose el maestro a enseñar la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir, ocupando 3 horas en la mañana y 3 en la tarde.
ALTOTONGA, PUEBLO DE
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Luego incontinenti, ante el Escribano Lorenzo de Gámez, Diego Izcuintle presentó por testigo a Miguel Texcatzin, y dijo que ha visto dicho caballo el cual se lo hurtaron hace 4 meses en este pueblo al referido Diego Izcuintle, y sabe que no lo ha vendido.
Y vista la información por el Teniente Nicolás de Perea, éste mandó se entregue a Diego Izcuintle el caballo del que se ha dado información.
El Lic. José Domínguez, clérigo, presbítero, vicario y ayudante de cura del beneficiado partido de Jalacingo, hizo gracia y donación a Josefa Márquez, hija legítima de Don Melchor Márquez y Doña María Moctezuma, vecinos de este pueblo, de un rancho de labor nombrado Tlalisco, ubicado en términos de Altotonga, con 6 yuntas de bueyes aperadas de todo lo necesario, 40 cabezas de ganado de cerda, dos trojes, una casa de vivienda y dos jacales de zacate.
Nicolás Juan, gobernador de los naturales de Jalacingo y de Altotonga, su sujeto; Miguel Hernández y Juan Domingo, Alcaldes; Diego Valencia, Pedro Gaspar, Diego Martín y Francisco Martín, regidores; Francisco Bernardo, Alguacil Mayor; Pedro Martín, Miguel Juárez, y Miguel Amaro, Tequitlatos; Ventura Francisco, escribano; Francisco de la Luna, Juan Alonso, Francisco de Gaona y Gaspar de San Francisco, principales y gobernadores que han sido, ratificaron la venta de un solar ubicado en este pueblo a Nicolás Perdomo, vecino de Jalacingo, en el precio de 20 pesos de oro común, que la comunidad hizo en 1663.
Testamento de Don Antonio Correa de Guevara, hijo legítimo de Don Alejo Correa y de Doña Francisca Belles, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de Tánger, en la costa de África, de donde es natural el otorgante. Declara las deudas que tienen varias personas de distintos lugares por diversas mercaderías que les vendió. Declara fue casado con María Pérez, difunta, hija de Gaspar Pérez, en el pueblo de Altotonga, jurisdicción de Jalacingo, donde procreó a José y Miguel Correa, de dieciocho y ocho años de edad. Nombra como albacea al tesorero Gaspar de los Reyes, vecino de este pueblo. Nombra como herederos a sus hijos.
Por ley 27, libro sexto, título primero de la Recopilación de Indias: se ordena que cuando los indios vendieran sus bienes raíces y muebles conforme a lo que se les permite, se traigan a el pregón en Almoneda Pública en presencia de la justicia, y si los bienes que los indios venden ordinariamente son de poco precio, a éstos se les causa tantos costos como importancia. Por lo que se ordena que dicha ley se guarde y ejecute en lo que excediere de 30 pesos y no en menor cantidad, porque en este caso bastará que el vendedor indio parezca ante la justicia ordinaria a pedir licencia para hacer la venta. En cuya atención, siendo el solar que se pretende vender a don Juan Lozano de Cabrera para hacer casa en el pueblo de Santa María Magdalena Altotonga, se otorgará conforme a lo dispuesto.
Don Juan de Quiñones, vecino de este pueblo de Jalapa y Alguacil Mayor de esta jurisdicción y la de Jalacingo, nombra como Teniente de Alguacil a don Salvador de Villavicencio, vecino del pueblo de Altotonga, para serlo en los pueblos de Jalacingo, Altotonga, Atzalan y Santa María Tlapacoyan.
El Sargento Tomas Méndez, vecino del pueblo de Altotonga, otorga poder para testar a doña Juana Zamora, su mujer, junto con Domingo de Celayeta y don Domingo de Landa, vecinos de esta jurisdicción de Altotonga, así como albaceas testamentarios y como herederos universales a sus hijos Petrona, María, Nicolasa, Valentín y Manuela.
Domingo de Landa y doña Juana Bautista, casados y vecinos de este pueblo de Altotonga, se otorgan poder para testar y de albaceas, y como herederos universales a sus hijos María Antonia, Salvador Miguel y Mariano Antonio