El Lic. Don Miguel Pérez de Medina, presbítero del obispado de la Puebla de Los Ángeles, cura beneficiado de Jalapa, dio su poder cumplido al Alférez Luis López, dueño de recua, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda un negrillo, su esclavo, nombrado Miguel Ángel, de más de 6 años de edad, por los pesos que le tiene comunicado, el cual lo hubo de Juan de Lenz, en este pueblo, el 8 de mayo de 1688.
ALFÉRECES
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Don Alonso de Torquemada, vecino de Jalapa, como principal deudor, y el Capitán Don Gaspar de Herrera, vecino de la Nueva Veracruz, y el Alférez Don Andrés García Monzaval, vecino de Jalapa, juntos y de mancomún, como sus fiadores, y el dicho principal, se obligó a pagar a su señor suegro Don Gaspar de Thormes, 564 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le suplicó y prestó en reales de contado, para fin del mes de diciembre del año que viene de 1692, sin premio alguno.
Doña Juana Margarita de Oliver, viuda del Alférez Luis López, vecina de Jalapa, como madre y administradora de las personas y bienes de sus menores hijos, dio su poder cumplido a Melchor Fernández, vecino de este pueblo, para que en su nombre rija, gobierne y administre la recua que dicho difunto dejó, haciendo el viaje o viajes que sean necesarios, y el fletamiento de la con los dueños de cualesquier géneros, mercaderías de Castilla o de la tierra, y otras partes.
Isabel López Ruiz Matamoros, vecina de Jalapa, y prestando voz y acción por su hermana Ana López Ruiz Matamoros, ausente, y por ausencia del Alférez Don Juan Bautista de Sosa, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, a quien tiene dado poder como se requiere, dio su poder cumplido a Don Francisco Leandro, Procurador de la Audiencia Ordinaria de la ciudad de Veracruz, para que representando sus personas prosiga, fenezca, acabe la acción y derecho que les compete, hasta quedar declarado no tener derecho el Capitán Don Salvador Fernández Marín contra las susodichas lo que pretende.
El Bachiller Don Gaspar de Herrera, clérigo domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, residente en este pueblo, dio su poder cumplido al Alférez Don José Peláez, vecino de dicha ciudad, para que en su nombre pida, reciba y cobre, de los herederos de Pedro de Eslava, vecino que fue de la ciudad de México, 270 pesos de oro común que se le deben de una capellanía de misas que instituyó el Capitán Don Francisco de Chaverría, su hermano, de 2000 pesos de principal, sobre una hacienda de labor que dicho Don José Peláez poseyó en la jurisdicción de Cuernavaca.
Doña Juana Margarita de Oliver, viuda del Alférez Don Luis López, vecina de Jalapa, vende a Diego de Zárate, vecino de Jalapa, un pedazo de solar yermo, de 45 varas y media de frente, que lo hace con casa y solar de Diego de Zárate; y 50 varas de fondo, hasta cerca del arroyo nombrado Xallitic; y por otro lado, linda con solar de la otorgante; y por otra parte, linda con solar de la otorgante; y por otro lado, con solar que fue de Juana de Marcos; libre de empeño, enajenación e hipoteca, por el precio de 28 pesos y 4 reales de oro común.
Doña María Lagunas, viuda del Alférez Don Jacinto Méndez Vasconcelos, dio su poder cumplido a Antonio Barradas, vecino de Jalapa, para que en su nombre parezca ante la real justicia de esta jurisdicción y siga los autos del juicio divisorio, partición y división de los bienes que quedaron por fin y muerte de su marido.
El Alférez Don Bartolomé de Castro, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo de Don Francisco de Castro y de María de Medina, con motivo de haber contraído matrimonio con Sebastiana María de Zamora, hija legítima del Alférez Don Miguel de Zamora, vecino de Jalapa y de Doña Juana de Terrazas, difunta, recibe de su suegro en dote la cantidad de 1577 pesos de oro común en reales, plata labrada, una esclava mulata nombrada Lucía, joyas, una cama, sábanas, y otras cosas.
Don Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, vende al Alférez Don Sebastián de Flores Moreno, vecino y mercader de Jalapa, una esclava mulata, que hubo en almoneda pública que se hizo de los bienes que quedaron por fin y muerte de Don Pedro González del Castillo; de color cocho, doblada de cuerpo, de buena estatura, de 23 años de edad, nombrada Juana González; con un hijo suyo, esclavo del otorgante, nacido en su casa, llamado Miguel, de 3 años de edad; libres de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, en el precio de 450 pesos de oro común.
Doña Bernabela Velázquez, viuda del Alférez Don Juan Bautista de Sosa, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Pedro de Tamayo y Vera, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre pueda cancelar la escritura de venta de una negra nombrada Cristina, que a favor de la otorgante hizo Doña María Calderón, mujer legítima de Don José González, que pasó ante Don José de Orduña, escribano público, por haberse deshecho el trato, y para que reciba los 300 pesos de oro común en que se la había vendido.