El Capitán de Caballos Corazas don Juan Valero Grajeda, Regidor Perpetuo de esta villa de Córdoba por Su Majestad y Procurador de sus propios y rentas por ausencia del Alférez Mayor don Diego Valero Grajeda, Procurador Mayor del Cabildo de esta villa, otorga en arrendamiento a Francisco Benítez, vecino de esta villa, un pedazo de tierra, que no es caballería cabal, de las pertenecientes a los propios de esta villa, ubicada en el paraje que llaman Mata de Coyote, que linda por el oriente con la cerca de Zacarías y dicho Benítez; por el poniente una ceiba a orillas de la cabezada del arroyo, que baja por abajo que llaman de Toribio; y por el norte con otro arroyuelo. Propiedad que arrienda por tiempo de nueve años, por precio de 12 pesos y 4 reales anuales, que empieza a correr y contarse desde hoy día de la fecha en adelante, con la condición de que no le será quitada durante el tiempo de este arrendamiento.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALALFÉRECES
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El Capitán Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa y dueño de hacienda de hacer azúcar en su jurisdicción, dijo que el 22 de diciembre de 1714 otorgó escritura de obligación a favor del Alférez don Vicente Martínez, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, por 1 700 pesos a pagar a plazos, y ahora el dicho alférez ha hecho cesión y traspaso de dicha cantidad en el Capitán don Gaspar Sáenz Rico, vecino y encomendero de la ciudad de la Nueva Veracruz, por cuenta de mayor cantidad. Por lo cual, el Capitán Lope Antonio otorga que acepta la cesión y traspaso a favor de don Gaspar, a quien pagará a los tiempos y plazos que se contiene en la citada escritura y se obliga con su persona y bienes habidos y por haber.
JERÓNIMO DE ACOSTA, JUEZ RECEPTORPedro Melo, residente en esta villa de Córdoba y vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, en voz y en nombre de don Santiago de Aguirre, residente en dicha ciudad, y en virtud del poder que a éste le otorgó Sebastián Fabián García, vecino de la villa y puerto de San Francisco Campeche, para la venta de esclavos, mismo que don Santiago sustituyó en el otorgante el 23 de marzo de este año. Usando de dicho poder, otorga que vende a don Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba, dueño de hacienda de hacer azúcar en esta jurisdicción, un negro esclavo nombrado Manuel, de nación mondongo, que será de edad de treinta y dos años poco más o menos, mismo que hubo y compró del Alférez Agustín de la Fuente, vecino de la villa y puerto de San Francisco de Campeche, quien se lo vendió como apoderado de Alonso Bernardo de Quiroz, vecino de la ciudad de la Habana. Lo vende por esclavo cautivo, sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, enajenación e hipoteca y sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en precio de 340 pesos.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALDoña Inés Moreno, vecina de esta villa de Córdoba, viuda del Alférez don José de Brito Lomelín, de quien es su albacea testamentaria, tenedora de sus bienes, tutora y curadora de las personas y bienes de sus hijos como consta de poder para testar que le otorgó, cargo que usa para otorgar poder general a don Antonio de Brito Lomelín, hijo de ambos, para que en su nombre como tal albacea y en representación de su persona se encargue de los pleitos, causas y negocios civiles y criminales movidos o por mover con cualesquier personas. También parezca ante cualesquiera señores jueces y justicias de Su Majestad, tribunales eclesiásticos y seculares, haga pedimentos, requerimientos, autos, protestas, oiga autos y sentencias y demás que se requiera por lo que se le da éste con libre y general administración con facultad de enjuiciar, jurar y sustituir.
JOSÉ DE SEGURA CEBALLOS, JUEZ RECEPTOREl Alférez Mayor don Diego Valero Grajeda, Regidor Perpetuo de esta villa de Córdoba por Su Majestad, natural de la ciudad de Los Ángeles, hijo de don Juan García Valero y de doña Josefa Valero Grajeda, difuntos, otorga poder a sus hijos José García Valero y Rafaela Valero, para que en los términos que la ley 33 de Toro dispone, hagan y otorguen su testamento con las mandas y disposiciones que les tiene comunicadas, en la forma siguiente: Manda sea amortajado con el hábito del Señor San Francisco y sepultado en la iglesia de esta villa en la sepultura que tiene señalada en la parroquia y con la forma de entierro que pareciere a sus albaceas. Nombra por sus albaceas a José García Valero y Rafaela Valero, sus hijos, y por tenedora de bienes a Micaela de la Rosa, madre de los susodichos. Por universales herederos señala a José García, Rafaela, María, Gertrudis, Ana, Teresa y a Miguel.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALDon Severiano Franco, residente en esta villa de Córdoba, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, en voz y en nombre de doña María Arias, su madre, viuda del Alférez Diego de Cuéllar, vecina de dicha ciudad, y en virtud del poder especial que de ella tiene otorgado, vende al Señor don Manuel de Rosas, Caballero del Orden de Calatrava, Alcalde Ordinario de esta villa por Su Majestad y electo Gobernador de la ciudad de Tlascala [Tlaxcala], a saber una negra esclava suya nombrada Ignacia, casta rayada, de edad de diecinueve años, misma que compró de doña Gertrudis de Ledezma y Quintanilla, viuda de Diego Jerónimo Leal, vecina dicha ciudad de la Veracruz. La vende por esclava cautiva sujeta a perpetuo cautiverio y servidumbre, libre de empeño, enajenación e hipoteca sin asegurarla de ninguna enfermedad, tacha vicio ni defecto, al precio de 300 pesos de oro común en reales.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALJosé García Valero, Francisco García Valero y Micaela de la Rosa, vecinos de esta villa de Córdoba, en nombre del Alférez Mayor don Diego Valero Grajeda, difunto, vecino y Regidor perpetuo que fue de esta villa, en virtud del poder que para testar les confirió, otorgan su testamento como se los dejó comunicado. Declaran que su cuerpo fue amortajado con el hábito y cuerda de San Francisco y sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, en la capilla del Señor San José. Señalan que dicha hacienda del beneficio de azúcar, nombrada Nuestra Señora de Guadalupe en esta jurisdicción, tiene cargados varios censos, entre ellos destacan: 3 000 pesos de principal y por ellos [150] pesos de rédito anuales de la capellanía que mandó fundar el Licenciado Juan Valero Grajeda, del que es capellán propietario el Licenciado don José Valero Grajeda, y de esta capellanía se están debiendo 1 500 pesos; 2 000 pesos de principal y por ellos 100 de rédito anual a favor de la Madre Isabel de Jesús de Nazareno, a quien se le deben 1 100 pesos de réditos; 400 pesos de principal impuestos por el Licenciado don Juan Valero Grajeda para que con sus réditos se celebrase en la iglesia de esta villa la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores; 2 000 pesos impuesto a favor del convento de religiosas de Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de los Ángeles, a la que se le están debiendo los réditos de 200 pesos. Asimismo, declaran que el difunto debía diferentes cantidades, entre ellas: 2 300 pesos a la iglesia catedral de la Puebla, cuyos plazos están cumplidos; 3 000 pesos a favor de la capellanía de [Diego Cortés del Águila y Castro] por tiempo de 6 años, que empezaron a correr desde el año pasado, a quien se le están debiendo 600 pesos de réditos; 1 500 pesos por escritura que otorgó a favor del convento de religiosas de Santa Catarina de Sena de la ciudad Oaxaca, a la que se le están debiendo 670 pesos de réditos; 600 pesos a favor de la fábrica de la iglesia catedral, más réditos que se debían hasta su otorgamiento, los cuales tiene librados en el cofre de dicha iglesia. También, dijeron que por muerte de su hermano el Doctor don José Valero, quedó una casa en la ciudad de Los Ángeles gravada a los censos de dos capellanías, una impuesta por Francisco García Caballero de 2 500 pesos de principal y la otra a favor de la capellanía que impuso Domingo Maseda de 2 000 pesos de principal. Además, declaran que el difunto debía diferentes cantidades al Tribunal de la Santa Inquisición, a la iglesia catedral de la ciudad de los Ángeles, a don Francisco Valero y Alvarado, al Capitán Pedro de Bárcena, al Capitán Gaspar Rendón, a don Juan Marcos Rendón, a Diego Ruiz Calero, vecino de esta villa y maestro de barbero, y a otras personas más que se citan en esta escritura. Declaran que [estaba debiendo 1 800 pesos]de la compra del rancho El Piñal, que sacó en pública almoneda, compuesto de 9 caballerías de tierra, cuyo remate se efectuó en el juzgado del comisario del Santo Oficio de la Inquisición de este reino, quien lo remató por débito que tenía el Alférez Mayor don Miguel Valero Grajeda con el Santo Oficio; cuyo remate fue en cantidad de 4 300 pesos de contado, de los cuales se entregaron 2 500 pesos al Comisario de la Santa Inquisición, y dichas tierras tienen sobre si el gravamen de 600 pesos de censo a favor del convento de Nuestra Señora de la Merced de la Puebla, y rebajarse a su misma cantidad de 500 pesos que dicho Alférez don Miguel Valero Grajeda debía de los bienes del Doctor don José Valero, su hermano, más otros 1 620 pesos que le entregó don Diego Valero a su hermano Miguel, como consta de memoria donde se hallarán las partidas que componen dicha cantidad, y siendo como es cláusula del remate reintegrar todo lo a ello anexo y por su defecto deberse rebajar del valor de dicho rancho lo que en el faltare, lo declaran para que conste. También, señalan que el difunto renunció al oficio de Alférez Mayor y Regidor a favor del Capitán de Caballos Corazas don Juan Valero Grajeda, con la calidad y condición de que se hará de componer con los herederos del Alférez Mayor don Miguel Valero, su hermano. Por otro lado, declaran por bienes del difunto: la hacienda de beneficio de azúcar nombrada Nuestra Señora de Guadalupe, compuesta de 17 caballerías de tierra con sus casas, cañas, esclavos y demás aperos, asimismo, el rancho nombrado El Piñal, que se compone de 9 caballerías de tierra y sus anexos, además, un rancho nombrado Quichapa [Cuichapa], que se compone de 27 caballerías de tierra con las casas, cañas, esclavos y demás aperos. Declaran que el difunto mandó sacar 1 000 pesos de sus bienes para que se entreguen a Juana de San Agustín y a Josefa de los Dolores Valero, niñas reclusas en el convento de San Jerónimo de la ciudad de los Ángeles, que están en compañía de su hermana, la Madre Isabel de Jesús de Nazareno. Usando del poder que tienen otorgado del difunto, se nombran por sus albaceas testamentarios y a la dicha Micaela de la Rosa por tenedora de sus bienes. Asimismo, nombran herederos a José García Valero, María Rafaela, Gertrudis, Teresa, Ana, Miguel, hijos suyos y naturales; y dicha Micaela de la Rosa, como tutora, curadora de dichos hijos naturales y suyos.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALFrancisco García Valero, José García Valero y Micaela de la Rosa, albaceas testamentarios de don Diego Valero Grajeda, difunto, Alférez Mayor y Regidor Perpetuo que fue de esta villa de Córdoba, la susodicha como tenedora de bienes, y Manuel Francisco de Urquia, curador de las personas y bienes de los menores hijos del alférez mayor; otorgan que vende al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta jurisdicción y dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar, una hacienda de beneficio de hacer azúcar nombrada Nuestra Señora de Guadalupe, en jurisdicción de esta villa; la cual linda por una parte con tierras del trapiche del Capitán don Mateo de Garay; por el otro lado con tierras del trapiche de don Francisco Pibot y Tapia; por otro lado con río Blanco; y por otro lado con tierras del rancho que compró el Capitán don Gaspar Rendón, por bienes del difunto, nombrado Quichapa [Cuichapa]. Dicha hacienda se compone de 26 caballerías de tierra, cañas, esclavos y demás aperos que constan de avalúo, con todas sus entradas y salidas, usos y costumbres, derechos y servidumbres, montes y pastos, por libre de deuda, empeño, hipoteca u otra enajenación. La venden por precio de 26 804 pesos, de los cuales 23 961 pesos constan en el avalúo de la hacienda y 2 843 restantes que dicho capitán paga por adelantado por la hacienda. El comprador se obliga a pagar en la manera siguiente: 3 000 pesos de principal que quedan sobre dicha hacienda de capellanía a favor del Licenciado don José Valero Grajeda; 2 000 pesos de principal que están sobre la hacienda a censo pertenecientes a la Madre Isabel de Jesús Nazareno, Religiosa del convento de Señor San Jerónimo de la ciudad de Los Ángeles; 2 000 pesos que están sobre la hacienda a censo a favor del convento de Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de Los Ángeles; 400 pesos de principal pertenecientes a la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores de la iglesia parroquial de esta villa; 3 000 pesos de principal de capellanía a favor del Licenciado don José Morales; 3 000 pesos de principal de otra capellanía a favor de Diego Cortés del Águila y Castro; 1 500 pesos por escritura a favor de las religiosas de Santa Catharina de Sena de la ciudad de Oaxaca; 2 700 pesos de escritura a favor de la iglesia catedral de la ciudad de los Ángeles; cantidades que suman e importan 17 500 pesos que junto con 9 304 pesos que el Capitán don Lope Antonio tendrá a disposición del Alcalde don Manuel de Rosas, para la hijuela y partición que se hará entre los herederos y para la paga de algunos acreedores, que todo junto hacen el total de 26 804 pesos de la venta de la hacienda.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTOREl Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, otorga que reconoce por dueña y señora de 2 000 pesos de principal que están sobre su hacienda, nombrada Nuestra Señora de Guadalupe, de censo a la Religiosa Isabel de Jesús de Nazareno y por su fin a las demás personas que le sucedieren en él. También se obliga junto con sus herederos y sucesores, de pagar sus réditos a finales de cada año, empezando a correr el primero el día 27 de enero del presente año, a razón de 5 por ciento, y guardará y cumplirá las cláusulas y condiciones que se estipularon en la escritura que otorgó el Alférez Mayor don Diego Valero Grajeda, hecha el 28 de septiembre del año de 1697.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTORDon Francisco Pibot y Tapia, vecino de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre del Alférez don Pedro de Vera, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, y en virtud del poder que le fue sustituido por don Juan Antonio Blázquez Mayorazgo, vecino del pueblo de Orizaba, vende a don Diego del Real, vecino de la ciudad de Tehuacán, un negro esclavo nombrado José, que será de edad de veintiocho años, que hubo y compró del Sargento Mayor don Juan de Barranco, en dicha ciudad de la Veracruz. Lo vende por esclavo cautivo sujeto a perpetuo cautiverio y servidumbre y libre de deuda, empeño e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedades, al precio de 330 pesos de oro común.
MANUEL DE ROSAS, JUEZ RECEPTOR