Dicho Señor Juez, para lo contenido en la memoria que dejó por testamento el Alférez Alonso Domínguez, hizo parecer ante sí a José de Guevara, español, vecino de este pueblo, de quien recibió juramento, y dijo que era verdad que Alonso Domínguez hizo una memoria ante el Bachiller Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, a los 9 días del presente mes, y estuvo presente cuando el difunto la otorgó, y no firmó por no saber.
ALFÉRECES
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El Alférez Don Antonio de Medina, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto su madre Doña Margarita Márquez ha labrado una casa de piedra, cubierta de teja, en la Calle Real y a mano izquierda yendo a la Veracruz, linda con el Callejón nombrado de Domingo El Portugués; y por el otro lado, con casas de Manuel de la Peña, maestro de herrero; y la parte que en ella le pudiera tocar como heredero de su madre, le hace gracia y donación a su hermana María de Medina, mujer legítima de Francisco de Castro, vecinos de este pueblo.
El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, dio su poder cumplido al Capitán Don Francisco García López, vecino de este pueblo, y al Alférez Antonio de Medina, vecino de Oaxaca, para que en su nombre empeñen un negro esclavo nombrado Juan de Castro, de 25 años de edad, en la cantidad de 300 pesos de oro común; y el dicho Capitán Don Francisco García López tome para sí la referida cantidad, en satisfacción y pago de otros tantos pesos que el otorgante le debe.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dijo que por cuanto trata de hacer postura para que se le rematen los diezmos de ganado ovejuno, cabrío y otros de las haciendas de este obispado, dio su poder cumplido al Alférez Don Antonio de Medina, vecino de la ciudad de Oaxaca, para que en su nombre parezca ante los señores hacedores de los diezmos de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Oaxaca y ante quien deba, por tiempo de tres años, haga la postura o posturas que convengan para el efecto de que se le rematen los diezmos pertenecientes a ese obispado y que se pagan en el de la Puebla de los Ángeles.
Estando en las casas de Doña María de Estupiñán, donde quedaron los bienes de Cristóbal López de la Plata, vecino que fue de este pueblo, ante Don Sebastián de Mora y Medrano, Alcalde Mayor de Jalapa, el Capitán Don Nicolás Flores Altamirano y el Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, albaceas testamentarios de Cristóbal López de la Plata, remataron los bienes del difunto entre los vecinos de Jalapa, cuya venta produjo 376 pesos y 6 tomines de oro común.
El Alférez Don José de la Higuera Matamoros, estante en este pueblo, hijo legítimo del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, renunció y traspasó sus derechos como sucesor de una capellanía de misas del Capitán Don Juan Díaz Matamoros, en favor del Bachiller Mateo Ortiz de Torres, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y a mayor abundamiento, le nombró capellán sucesor de la referida capellanía.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, hizo gracia y donación a su hermano el Alférez José de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, de un negro esclavo nombrado Juan de Castro, de 20 años de edad, criollo de dicho ingenio, hijo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, esclavos difuntos.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio nombrado San Miguel de Almolonga, hijo legítimo y heredero del Alférez Don Luis Alfonso Flores y de Doña Francisca Carrillo Altamirano, difuntos, tutor de su hermana Doña María Flores de Tovar, hija legítima de segundo matrimonio de su padre y de Doña Ana de Cártamo y Tovar, así mismo difunta, vecinos que fueron de San Salvador El Verde, jurisdicción de Huejotzingo; y usando de la facultad que tiene como tutor, dio su poder a don Francisco Flores de Miranda, su primo, vecino de la ciudad de México, para que representando su persona y la de Doña María Flores de Tovar, venda o arriende, por los plazos y precios que hallare, unas minas de plata y un molino que están en el real y jurisdicción de Zacualpa, que por herencia materna pertenecen a su parte.
Juan de Orduña Castillo, como principal deudor, y el Alférez Gonzalo Márquez de Acevedo, como su fiador, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Puebla de los Ángeles, 285 pesos de oro común que montaron los diezmos de ganado vacuno y cría de yeguas de la Hacienda de Espanta Judíos, ubicada en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, propiedad del Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, que se remataron en el dicho principal de los años de 1676, 1677 y 1678, a razón de 95 pesos de oro común cada Pascua de Navidad, de los años antes señalados.
Doña María de Estupiñán, vecina de Jalapa, vende a Doña Josefa de la Gasca y Ortega, su prima, vecina de Jalapa, viuda de José García, un esclavo mulato nombrado Diego Pascual, hijo de María de la Trinidad, su esclava mulata, soltera, nacida en su casa y que vendió al Alférez Miguel de Zamora; de 2 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha ni defecto público ni secreto, en el precio de 50 pesos de oro común, por haberlo criado la susodicha desde que nació.