Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga a llevar 21 mulas cargadas de cacao, propiedad de Francisco Mejía Saavedra, desde el pueblo de [Tlalixcoyan] hasta la ciudad de Tlaxcala, de hoy en 16 días. Y el susodicho Francisco Mejía le ha de dar y pagar por flete de cada una mula 7 pesos de oro común.
TLAXCALA, CIUDAD DE
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Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en este pueblo de Orizaba, se obliga a llevar 21 mulas de su recua al pueblo de Tlalixcoyan para cargarlas de cacao, y entregarlas en la ciudad de Tlaxcala a Juan Mejía de la Torre, vecino de dicha ciudad, y consignadas de Francisco Mejía Saavedra, vecino de la ciudad de México, quien fletó las mulas, por precio de siete pesos de oro común cada una.\n\n
José Serrano, vecino de la ciudad de Tlaxcala, residente en este pueblo, se obligó a pagar a Melchora Núñez, viuda de Juan Pardo de Ulloa, ocho pesos de oro común mensuales a partir del 1 de agosto del presente año, por el arrendamiento de tres mulas y un macho con sus aparejos.
Don Diego Rubín de Celis, Teniente Coronel del Regimiento Provisional de Infantería de Tlaxcala, residente en esta Villa, otorga poder especial a favor de Dionisio Rodríguez, Sargento del Regimiento fijo de México, para que a nombre de él, perciba y cobre judicialmente o extrajudicialmente de don José María Santibáñez, que se haya en la Provincia de la Puebla de los Ángeles, veinte y una mulas aparejadas, y la cantidad de pesos que le entregó; para cuyo cobro haga todas las presentaciones, actos, agencias y diligencias que se requieran.
Juan Ruiz Sarabia, vecino de la ciudad de Tlaxcala, se obligó a pagar a Pedro de la Mota, vecino de esta provincia de Jalapa, 1 221 pesos de oro común, por razón y precio de 33 bestias mulares mansas aparejadas, en esta manera: la mitad para dentro de seis meses, y la otra mitad, en un año, con las costas de la cobranza.