Boecio Gutiérrez, presbítero, estante en su ingenio de azúcar, vende a Baltazar Vázquez de Herrera, vecino de Jalapa, un sitio de ganado menor, en términos de Jalapa, entre la venta que llaman de Reynoso y Xalatengo, el cual hubo de Rodrigo Hernández, vecino que fue de esta provincia, y él lo hubo de los indios cantores de Tecamachalco, por el precio de 400 pesos de oro común.
TECAMACHALCO, PUEBLO DE
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Pablo Gutiérrez, vecino de Tecamachalco, vende a Alonso Muñoz, beneficiado de Tlacolula, un esclavo negro llamado Francisco, bozal, de tierra Bañon, de 23 años de edad, por el precio de 450 pesos de oro común.
Juan Felipe, vecino de esta jurisdicción, se obliga a pagar la cantidad de 70 pesos y 6 tomines de oro común en reales de contado a doña Luisa Ramírez “la Paloma”, viuda de don Francisco del Castillo, vecino que fue del pueblo de Tecamachalco, como albacea testamentaria de su difunto marido. Dicha cantidad es el resto de 130 pesos valor de un negro llamado Mateo, de edad de más de cincuenta años, que pagó don Francisco del Castillo en nombre de Juan Felipe, a Gonzalo García, vecino de los Ángeles y albacea de Francisco de la Cruz, difunto, vendedor de dicho esclavo. Posteriormente, al fallecer don Francisco del Castillo, Juan Felipe gastó 59 pesos de oro común que monto la sepultura, cera, misas y otorgamiento de testamento, restando pagar a su viuda la dicha cantidad de 70 pesos y 6 tomines.
JUAN GARCÍA DE MIRANDA, JUEZ RECEPTOREl Capitán don Antonio de Leiva Esparragosa, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de haciendas de ganado mayor, labor y de beneficio de hacer azúcar en esta jurisdicción, otorga poder general a don José Miguel de Vargas, vecino del pueblo de Tecamachalco de la provincia de Tepeaca, para que en su nombre haya, demande, reciba y cobre todo lo que le deban. Para que lo represente y defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, movidos o por mover, que tenga con cualquier persona.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDODon Antonio de Leiva Esparragosa, vecino de esta villa de Córdoba y natural de ella, hijo legítimo del Regidor don José de Leiva, difunto, y de doña Catalina de Esparragosa, vecina de esta villa; y doña Margarita de Bristain Dávila, natural de Tecamachalco, hija legítima del Capitán don Francisco de Bristain y de doña María Dávila, difuntos; dijeron que por cuanto los descargos de sus conciencias los tienen comunicados el uno al otro, por tanto, en aquella vía y forma otorgan que se dan el poder que se requiere y sea necesario para que en caso de morir cualquiera de los dos y el que quedare vivo otorgue testamento con las cláusulas que se tienen comunicado. Declaran que son casados y de cuyo matrimonio tienen por hija a María Antonia niña de edad de un año y al póstumo del que se halla encinta doña Catalina. Declaran que para cumplir el testamento se nombran el uno al otro como albaceas testamentarios y tenedores de bienes; y cumplidas las mandas y legados del testamento instituyen y nombran por sus herederos a su hija Antonia y al póstumo o póstuma; asimismo se nombran el uno al otro como tutores y curadores de las personas y bienes de sus hijos.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICODiego Amaro González, hijo legítimo de Amaro Luis y de Verónica Rodríguez, vecinos del pueblo de Tecamachalco, provincia de Tepeaca, de donde el otorgante es natural y vecino de esta villa, otorga poder a Josepha [Josefa] de Aguilar, su esposa, y a Francisco de Aguilar, su suegro, para que después de que fallezca hagan y ordenen su testamento, asimismo, los nombra como sus albaceas testamentarios. Como herederos universales nombra a sus hijos Amaro, de nueve años; Joseph [José], de seis años; María, de cinco años; y Luis, de dos años, de quienes nombra como tutora y curadora a su mujer.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REALDon Francisco Fernández y Agudo, de esta vecindad y comercio, otorga poder especial a don José Miguel Maldonado, vecino de la hacienda de la Magdalena en la municipalidad de Tecamachalco, partido de Tepeaca, para que en nombre y en representación de su persona, derechos y acciones, haya, perciba, demande y cobre de los bienes de don Antonio Gutiérrez y de su esposa doña María Luisa Fernández de la Vega, cantidad de pesos que se le adeudan al comparente en virtud de escritura de 20 de abril de 1826, con hipoteca de dos casas situadas en el pueblo de Tecamachalco.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOMelchor Martín, indio natural de Chantepec, se asienta a servicio y soldada con Juan Martín Pedrero, vecino de Tecamachalco, por tiempo de dos años y al precio de 12 pesos de oro común anuales.
Juan de Argueta con poder de su madre, Inés Alvarez Galeote, vendió a don Antón Galeote, vecino de la provincia de Jalacingo, el derecho al ganado vacuno que Inés Alvarez pudiera tener en tres sitios de ganado mayor, ubicados en términos de Tecamachalco, por el valor de treinta pesos de oro común.
Don Francisco del Castillo, vecino del pueblo de Tecamachalco, natural del pueblo de Don Benito en la Extremadura, Reinos de Castilla, hijo legítimo del Alcaide don Gonzalo González del Castillo y de doña María de Vega, difuntos, otorga su testamento en el cual declara estar casado con doña Luisa Ramírez “la Paloma” desde hace veintidós años, con quien procreó a Joseph [José] del Castillo, Juan del Castillo y Antonio del Castillo. Declara por bienes la casa de su morada en el pueblo de Tecamachalco; dos esclavos llamados [roto] y Mateo; tres mulatas esclavas llamadas Dominga, Clara e Isabel; tres caballerías de tierra en el llano de Tecamachalco; dos jacales que compró a Diego Jorge, entre otros bienes que se mencionan. Nombra como albaceas testamentarios a sus hijos y a su mujer y como herederos a sus tres hijos.
JUAN GARCÍA DE MIRANDA, JUEZ RECEPTOR