Don Pedro de Espinosa de los Monteros, vecino de la nueva Veracruz, como principal obligado, y Jacinto Marín, vecino del desierto de Perote, como su fiador, se obligaron a pagar a Su Majestad y en su nombre al Señor Don Fernando Desa, Juez de Tributos y Azogues, 437 pesos y 4 reales de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 35 cabezas de ganado de cerda y 63 cargas de trigo pelón, a razón de 8 pesos cabeza y a 2 pesos 4 reales la carga, en un plazo de tres meses, a partir de hoy día de la fecha.
PEROTE, DESIERTO DE
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Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 87 pesos y 2 tomines de oro común, que valieron el diezmo de las semillas, ganados y lana, de su rancho nombrado Pinaguizapa, y que compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Agustín García, vecino del Desierto de Perote, actuando con poder especial que le otorgó Juana de la Cruz, de la misma vecindad, vende al Capitán Hipólito de la Peña, dueño de recua, vecino del pueblo de Naolinco, un mulato esclavo nombrado Fernando de 23 años de edad, que asimismo compró a Melchor García, marido de la mencionada. La venta se hace en 300 pesos de oro común.
Don Juan Bautista Basadoni Requena de Rojas, vecino del Desierto de Perote, otorga poder a don Francisco de Luna, de la misma vecindad, para que en su nombre reciba de cualquier persona que por derecho deba cualquier peso en oro, plata, ducados y otras cosas que le deban o pertenezcan y de lo que reciba otorgue cartas de pago y finiquito.
El señor José Tinoco, vecino del desierto de Perote, vende a Juan de Thormes, vecino de Jalapa, un esclavo mulato nombrado Bernardino, de 14 años de edad, libre de censo, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 230 pesos de oro común.
El Licenciado Tomás de Malpica, Presbítero, presentó escritura donde le otorgó poder el Licenciado Miguel Márquez de Amarilla, Presbítero del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre reciba y cobre los réditos caídos de una capellanía de 2, 000 pesos de principal, impuestos sobre una casa en la Nueva Ciudad de la Veracruz en la calle de la Compañía de Jesús que posee el Alférez Juan Hurtado, la cual fundó Tomás Arias de Chafalonia. En cuya virtud, usando de esa facultad, dijo que sustituye este poder en José Antonio de Neira Claver vecino del Desierto de Perote, para que en su nombre haga todas las diligencias que menciona el poder.
Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, dueño de recua, otorga poder general a Juan Hernández, vecino del Desierto de Perote para que en su nombre administre su recua cargándola en la forma que encuentre y por los precios que asiente, otorgando el conocimiento con las obligaciones e hipotecas que se acostumbra a entregar las mercaderías, y en el servicios de las recuas pueda acomodar mozos y sirvientes.
Ana María de la Cruz, española, viuda de José Méndez, hija legítima de Francisco de la Cruz y de María Luisa, vecina del Desierto de Perote, otorga su testamento donde declara que cuando se casó, don Sebastián de la Higuera y su mujer le prometieron de dote 1, 700 pesos, de los cuales sólo le han dado 150 pesos. Tiene entre sus bienes ganado vacuno, caballar y yeguada, carneros, ovejas y cabrío. Nombra como albaceas testamentarios y herederos universales a sus 3 hijos.
Inés López, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vende a don Fernando Bazán de Otero, dueño de hacienda en el Desierto de Perote, un esclavo de color negro, atezado, nombrado Marcial, de 36 años más o menos, criollo nacido en la casa de sus padres. Dicho esclavo se encuentra libre de hipoteca, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública ni secreta, es casado y no ha cometido ningún delito. La venta se hace en 350 pesos de oro común que ha recibido.
El Capitán Don Antonio Beltrán, vecino y labrador en el desierto de Perote, se obligó a pagar al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 610 pesos y 6 reales de oro común, que por hacerle buena obra le ha prestado en reales de contado y otros géneros, en esta forma: 305 pesos y 3 tomines de oro común, para fin del mes de julio del presente año, y los otros 305 pesos y 3 tomines, para la venida de la flota mercante.