Ana María de la Cruz, española, viuda de José Méndez, hija legítima de Francisco de la Cruz y de María Luisa, vecina del Desierto de Perote, otorga su testamento donde declara que cuando se casó, don Sebastián de la Higuera y su mujer le prometieron de dote 1, 700 pesos, de los cuales sólo le han dado 150 pesos. Tiene entre sus bienes ganado vacuno, caballar y yeguada, carneros, ovejas y cabrío. Nombra como albaceas testamentarios y herederos universales a sus 3 hijos.
PEROTE, DESIERTO DE
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Inés López, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vende a don Fernando Bazán de Otero, dueño de hacienda en el Desierto de Perote, un esclavo de color negro, atezado, nombrado Marcial, de 36 años más o menos, criollo nacido en la casa de sus padres. Dicho esclavo se encuentra libre de hipoteca, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública ni secreta, es casado y no ha cometido ningún delito. La venta se hace en 350 pesos de oro común que ha recibido.
El Capitán Don Antonio Beltrán, vecino y labrador en el desierto de Perote, se obligó a pagar al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 610 pesos y 6 reales de oro común, que por hacerle buena obra le ha prestado en reales de contado y otros géneros, en esta forma: 305 pesos y 3 tomines de oro común, para fin del mes de julio del presente año, y los otros 305 pesos y 3 tomines, para la venida de la flota mercante.
Don Melchor Francisco Sánchez, Juez arrendatario de las reales alcabalas de la jurisdicción de Jalacingo, de San Juan de los Llanos, Jalapa y de la de Teziutlán, dio su poder cumplido a Juan del Hoyo, vecino del desierto de Perote, para que en su nombre reciba y cobre de cualesquier personas, las cantidades de pesos y reales que se causaren de las alcabalas reales en el desierto de Perote.
Don Bartolomé de Castro, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de Doña Melchora Chacón de los Reyes, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, viuda de Antonio García Monzaval, vende a Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador del desierto de Perote, un rancho de labor que se compone de una casa de piedra, cubierta de teja, y cuatro caballerías de tierra, ubicadas en términos del pueblo de Xilotepec, en esta jurisdicción; las dos de ellas \"en una sabaneta y arboleda entre el paraje que fue de la venta nombrada de Aguilar y la que era la venta nombrada Sedeño; y las otras dos, en el paraje que llaman los naturales Tlalcuetlan, entre la venta que fue de Sedeño y la de Los Naranjos\", por el precio de 1250 pesos de oro común, los mil que están cargados en dicho rancho de un censo redimible a favor de la capellanía que al presente sirve por capellán interino el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa.
Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador en el desierto de Perote, dio su poder cumplido a su yerno Felipe Barrera Gayón, vecino de dicho desierto, para que en su nombre parezca ante el Tribunal de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de la ciudad de la Puebla de Los Ángeles, y pida se le haga buena la venta de la hacienda de labor nombrada Tenextepec, de la jurisdicción de Jalacingo, que le vendió la Obra Pía de Casa y Huérfanas del pueblo de Jalacingo y Atzalan; o que se le dé por libre del cargo del censo de 2000 pesos, en que dicha obra pía le vendió la hacienda; y pida se le paguen las mejoras y reparos que le hizo, pues Don Pablo de Rojas Porres y Villalón, Juez de medidas de tierras, se la tiene embargada para adjudicársela a Su Majestad, en virtud de que no hay más títulos que la escritura de venta otorgada a su favor por la dicha obra pía, quien la hubo por remate.
José Méndez, vecino del desierto de Perote, dijo que Don Gregorio Suárez Tello, vecino de dicho desierto le vendió la hacienda de Tenextepec y un sitio de ganado mayor nombrado Nacaspatlahua, en precio de 2550 pesos de oro común; los 2000 con cargo a la Obra Pía de Casar Doncellas Pobres que mandó instituir Don Antonio de Guevara Unzueta, atento a lo cual, reconoce dicho censo y se obligó a pagar a dicha obra pía fundada en el pueblo de Atzalan, 100 pesos de tributo anual.
Fray Miguel de Valdivieso, Hermano Mayor del Hospital de Perote, y en virtud de la patente que tiene de Fray Juan de Guzmán, Hermano Mayor Provincial, su fecha en el Hospital de San Hipólito de la ciudad de México a 30 de junio de 1697, dio en arrendamiento a Doña Josefa de Olmedo, vecina de Jalapa, la venta de posada que este hospital tiene en el desierto de Perote, por tiempo de tres años, a partir del 1 de noviembre del año pasado de 1697, en el precio de 200 pesos de oro común anuales, cada cuatro meses la tercia parte.
Don Francisco Rizo, vecino del desierto de Perote, vende a los hijos y herederos de Doña Juana Lovillo, mujer legítima que fue del Capitán Don Antonio Beltrán, vecinos de la jurisdicción de Jalacingo, un sitio de tierra para molino y venta, que hubo y heredó de su tía María Vázquez, según consta de la merced hecha por Don Luis de Velasco el 9 de mayo de 1592 en la ciudad de México, por el precio de 150 pesos de oro común, libres de censo, empeño e hipoteca, cuyos linderos son los siguientes: por una parte colinda con la hacienda de labor que fue de Doña Juana Lovillo, por la banda del sur; por otra parte, con la barranca del Arroyo Seco, camino real a Veracruz; al Oriente, con tierras realengas; y por otro lado, con tierras que llaman de la Sierra del Agua.
El Capitán Don Antonio Beltrán, dueño de esta hacienda, y vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido a Don Francisco Somoza, agente de negocios, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre parezca ante los señores Presidente y Oidores de la Real Audiencia de la ciudad de México, y pida y suplique, se le despache real provisión para ser nuevamente amparado en la posesión de un potrero de tierras nombrado El de Moreira, que está junto a la Peña del Cofre, de la banda del Norte, que tiene por bienes suyos, en atención de habérsele perdido la merced.