Juan de Malpica, dueño de recua, vecino del desierto de Perote, dio su poder cumplido a Antonio de Ortega, vecino del pueblo de Apa, y uno de los fiadores de Domingo Rodríguez, quien se hallaba preso en la ciudad de México, y a este otorgante le cupo 232 y 2 tomines de oro común ; para que representando su persona pida y saque el traslado de la escritura de fianza y lasto de dicha cantidad en la ciudad de México; y demande, reciba y cobre, del Capitán Francisco Antonio de Viana, vecino de Acatzingo, o de la persona o personas que por su derecho representaren, los dichos 232 pesos y 2 tomines de oro común, que este otorgante como tal fiador pagó.
PEROTE, DESIERTO DE
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Fray Antonio de Anaya, de la Orden de San Hipólito, Prior del Hospital de Perote, dio en arrendamiento a José García, vecino del desierto de Perote, un sitio y dos caballerías de tierra, que hoy posee este hospital en el puesto nombrado El Agua de los Potros, eriazo y yermo, sólo sirve para pastar ganados. El sitio está ubicado entre dos barrancas secas, por el Norte linda con los Magueyitos; al Sur, con la Hacienda de Tenextepec; al Oriente, con el Cofre de Perote; al Poniente, con tierras de Pedro de Angulo. Las dos caballerías corren hacia la sabana del pueblo de Nacaspatla, yermas, sólo sirven de agostaderos; por tiempo de cinco años, a partir del 1 de septiembre del presente año, al precio de diez pesos de oro común anuales.
Don José Tinoco, vecino del desierto de Perote, jurisdicción de Jalacingo, dio su poder cumplido a su mujer legítima Doña Juana Hernández, y a su hermano Don Juan Tinoco, para que en su nombre hagan y otorguen su testamento, según y como se los tiene comunicado.
Don Pedro de Espinosa de los Monteros, vecino de la nueva Veracruz, como principal obligado, y Jacinto Marín, vecino del desierto de Perote, como su fiador, se obligaron a pagar a Su Majestad y en su nombre al Señor Don Fernando Desa, Juez de Tributos y Azogues, 437 pesos y 4 reales de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 35 cabezas de ganado de cerda y 63 cargas de trigo pelón, a razón de 8 pesos cabeza y a 2 pesos 4 reales la carga, en un plazo de tres meses, a partir de hoy día de la fecha.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 87 pesos y 2 tomines de oro común, que valieron el diezmo de las semillas, ganados y lana, de su rancho nombrado Pinaguizapa, y que compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Agustín García, vecino del Desierto de Perote, actuando con poder especial que le otorgó Juana de la Cruz, de la misma vecindad, vende al Capitán Hipólito de la Peña, dueño de recua, vecino del pueblo de Naolinco, un mulato esclavo nombrado Fernando de 23 años de edad, que asimismo compró a Melchor García, marido de la mencionada. La venta se hace en 300 pesos de oro común.
Don Juan Bautista Basadoni Requena de Rojas, vecino del Desierto de Perote, otorga poder a don Francisco de Luna, de la misma vecindad, para que en su nombre reciba de cualquier persona que por derecho deba cualquier peso en oro, plata, ducados y otras cosas que le deban o pertenezcan y de lo que reciba otorgue cartas de pago y finiquito.
El señor José Tinoco, vecino del desierto de Perote, vende a Juan de Thormes, vecino de Jalapa, un esclavo mulato nombrado Bernardino, de 14 años de edad, libre de censo, hipoteca y otro gravamen, por el precio de 230 pesos de oro común.
El Licenciado Tomás de Malpica, Presbítero, presentó escritura donde le otorgó poder el Licenciado Miguel Márquez de Amarilla, Presbítero del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre reciba y cobre los réditos caídos de una capellanía de 2, 000 pesos de principal, impuestos sobre una casa en la Nueva Ciudad de la Veracruz en la calle de la Compañía de Jesús que posee el Alférez Juan Hurtado, la cual fundó Tomás Arias de Chafalonia. En cuya virtud, usando de esa facultad, dijo que sustituye este poder en José Antonio de Neira Claver vecino del Desierto de Perote, para que en su nombre haga todas las diligencias que menciona el poder.
Miguel Jiménez Carralero, vecino de Jalapa, dueño de recua, otorga poder general a Juan Hernández, vecino del Desierto de Perote para que en su nombre administre su recua cargándola en la forma que encuentre y por los precios que asiente, otorgando el conocimiento con las obligaciones e hipotecas que se acostumbra a entregar las mercaderías, y en el servicios de las recuas pueda acomodar mozos y sirvientes.