Gregoria de los Reyes, viuda y albacea de Antonio de Aguilar, junto con Nicolás Montero, esposo de su hija Ana María y demás herederos del difunto Aguilar, otorgan poder general a don Diego Santos de Ávila, Procurador de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
MÉXICO, CIUDAD DE
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El Licenciado don Miguel Bazán de Otero, Clérigo Presbítero Domiciliado de este Obispado de Puebla, vecino del pueblo de Jalapa, junto con doña Isidora Bazán de Otero, mujer de don José de Ugarte Gastelu, otorgan poder especial a don Diego Cardeña, Escribano Público de este pueblo, y por su ausencia al Licenciado Fernando Altamirano y Castilla, Abogado de la Real Audiencia de México, para que cobren a don Sebastián de Torres, el producto de las haciendas de San Antonio Ateguetla y San Juan Alteyacan, y la herencia que le pertenece de su difunta hermana Marcelina.
Don Miguel Bazán de Otero, Clérigo Presbítero, Domiciliario del Obispado de Puebla, y don José Bazán de Otero, vecinos del pueblo de Perote, hijos y herederos de don Fernando Bazán de Otero y de doña Ángela de Malpica, otorgan poder especial a don Miguel de Cuevas, vecino y Agente de Negocios en el Real Palacio de la Ciudad de México, para que cobre lo que les toca de herencias, réditos de una capellanía de su tío y lo demás a que tengan derecho según autos.
José Antonio Martínez, Manuel Hernández Salado, Juan Sebastián de Quiroz, y Manuel Ortiz, vecinos de las Rancherías de Zoncuantla y Josefa Antonia Hernández Salado, mujer legítima y con licencia expresa de Nicolás Leonardo Ramos, vecinos del pueblo de Jalapa, herederos de Juan de Quiroz y Cairos, por una parte y de la otra don Nicolás Ibáñez de Echávarri, quienes tienen pleito por los bienes repartidos del difunto Quiroz, han convenido con dicho Nicolás en cubrir sus gastos que genere en la Real Audiencia de México, donde comparece para concluir este pleito de bienes.
Don Manuel Rincón Ortiz de Zárate, de esta vecindad, otorga poder especial a don José Joaquín Rincón [Ortiz de Zárate], su hermano también vecino de esta Villa, para que en su nombre represente los derechos que le asisten a los bienes de sus finados padres, don Manuel Rincón y doña Ignacia [Antonia] Ortiz de Zárate, como uno de sus herederos y cuyos autos han corrido en uno de los juzgados de esta Villa de Xalapa y hoy se hallan en la Real Audiencia de México. Asimismo, con motivo al viaje que el otorgante realizará a la Ciudad de México en solicitud de la curación de las enfermedades de que adolecen, otorga poder para testar, nombrando como albacea y heredero universal a dicho su hermano.
Don Mariano Rincón, vecino de esta Villa, hijo y uno de los herederos de los finados don Manuel Vázquez Rincón y doña Ignacia Ortiz de Zarate, y doña Josefa María Meza y Rincón, hija legítima de doña Juana María Rincón, difunta, quien también es hija y heredera de los citados don Manuel y doña Ignacia, otorgan poder especial a don Ignacio Ampaneda, vecino y del comercio de México, para que en representación de los derechos que tiene como hijo y nieta de los referidos don Manuel y doña Ignacia, comparezca ante la Real Audiencia de esta Nueva España, donde se encuentran los autos de la testamentaria de los difuntos, por caso de corte declarado ya por dicho superior tribunal, donde reclame todo lo que les corresponda.
El Capitán Don Fernando de Valdéz y Portugal, Alcalde Mayor de Jalapa, y Doña Isabel Tello de Lomas, su legítima mujer, hacen gracia y donación al padre Maestro Fray Nicolás de Lomas y Alavez, hermano de la susodicha, religioso de la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes que reside en su convento de la ciudad de México, de la parte que les pudiera pertenecer de la herencia en el valor de unas casillas ubicadas en dicha ciudad, a espaldas del Convento de Regina, y linda por una parte con casas del Licenciado Juan Matías, y por otra, con casas del Convento de La Concepción, las cuales quedaron por fin y muerte del Licenciado Pedro Ruiz de Alarcón, presbítero, Capellán del Colegio de San Juan de Letrán, de quien son herederos otorgantes.
El presente escribano nacional e interino público en esta ciudad, don Juan Nepomuceno de Arriaga, otorga poder a su hermano el teniente retirado don Juan Francisco de Arriaga, residente en México, para que en nombre y en representación de su persona, derechos y acciones, practique las gestiones conducentes a fin de que por el juzgado del Partido de Chalco se ministre el libramiento de las cantidades que a él corresponden, en los once mil y tantos pesos que por el laudo pronunciado en los autos de concurso a bienes de don José Rubín de Celis, que tanto él y su hermano deben percibir como herederos de su abuela doña Manuela Roberta de Domínguez, cuyo libramiento retendrá en su poder, o lo dará a su apoderado general don José Vicente de Couto.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOMiguel Colín Astorga, residente en esta villa de Córdoba y vecino del pueblo de San Juan Coscomatepeq [Coscomatepec] de esta jurisdicción, uno de los hijos y herederos de don Bernardo Colín y de doña Ana de Astorga, difuntos, otorga poder general a don Sebastián de Aguirre, vecino de la ciudad de México, para que en nombre y en representación de su persona pida, reciba y cobre judicial y extrajudicialmente de don [Gregorio] de Lucena, Alcalde Mayor de la provincia de Jicayan, 766 pesos, cantidad que le cupo de paterna y materna en la cuenta de división y partición de los bienes que quedaron de sus padres.
JUAN MORERA DE SILVA, ESCRIBANO REAL, PÚBLICO Y DE CABILDOLicenciado don Diego García Calvo, Clérigo Presbítero Domiciliario de este obispado de la Puebla de los Ángeles, Teniente de Cura de esta villa, Vicario y Juez Eclesiástico; dijo que doña Ana López de San José, su tía, viuda de Juan García Calvo, vecina que fue del pueblo de Tepejojuma [Tepeojuma] en la jurisdicción de Ysucar [Izúcar], falleció en la ciudad de los Ángeles por el mes de julio pasado y estando enferma en cama otorgó poder para testar a don Andrés José de Heredia y a Pedro de Molina, a quienes nombró también albaceas, y al no tener hijos ni herederos forzosos nombró por sus universales herederos a Diego García Calvo, al Licenciado don Antonio García Calvo y a doña Rosa García Calvo, mujer legítima de dicho don Andrés José de Heredia, declarando su última voluntad ante Bartolomé de Luey Escandón, Escribano Real, quién “repreguntó” a dicha enferma y suspendió en dicha cláusula de herederos el referido poder para testar, diciendo no estar capaz y puso al pie de dicha cláusula certificación de no estar en su entero juicio, sobre lo cual se hicieron diferentes autos ante el alcalde mayor de dicha ciudad, quien declaró haber muerto la susodicha intestada y que los autos originales se llevasen al Juzgado General de Bienes de Difuntos donde ocurriesen a representar el derecho de los herederos. Y para que haya quien por el otorgante lo siga, otorga poder especial a Nicolás Álvarez, vecino de la ciudad de los Ángeles, y a Domingo de Córdoba, Procurador del Número de la Real Audiencia de la ciudad de México, para que en su nombre comparezcan ante señor juez general de dicho juzgado, y pidan se revoque dicho auto y se declare haber fallecido doña Ana López de San José, bajo de la disposición de dicho poder para testar y por tales herederos al otorgante y a los susodichos. Y siendo necesario prueben y verifiquen como la difunta, estando en su entero juicio y cumplida salud, dijo a varias personas y en varias ocasiones quienes habían de ser sus herederos. Y en atención a tener noticia de que dicho tribunal expidió despacho para que el ingenio nombrado la Magdalena, que quedó por bienes de dicha difunta, se inventariase, apreciase y pusiese en depósito, pidan y supliquen en el ínterin que este artículo se sigue, se remueva el depósito en la persona o personas que les pareciere hasta en tanto se declaren los susodichos por herederos.
JUAN JIMÉNEZ, ESCRIBANO REAL Y PÚBLICO