Don Diego de Tapia y Sosa, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Don Antonio de Esquivel y Jaso, vecino de la dicha ciudad, cien pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales, para de hoy día de la fecha en seis meses primeros siguientes; y para la seguridad de la paga, hipotecó el otorgante un esclavo negro de su propiedad nombrado Luis de 26 años de edad.
MÉXICO, CIUDAD DE
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Bartolomé de Lecea, y su mujer María de la Cruz DE Villanueva, vecinos de Jalapa, venden a Juan de la Gasca, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, un negro criollo, hijo de la esclava Magdalena, nombrado Jacinto, de 15 a 16 años de edad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 200 pesos de oro común.
Doña Ana Fernández de la Calleja[Ana de la Calleja Matamoros], vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Fernando de Arriaga, su albacea, y como tutora de sus menores hijos, vende a Juan Fernández, vecino de la ciudad de México, una esclava mulata nombrada Juana de Arriaga, criolla, nacida en su casa, hija de Gracia, negra Conga, asimismo, su esclava, que hoy vive; de 23 años de edad libre de empeño, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.
El licenciado Francisco Ligero, vecino de Los Ángeles, con poder de Miguel Hernández Ñagas, de la misma vecindad, vende a Domingo de Campos, vecino de la ciudad de México, un negro llamado Tomás, criollo de Santo Domingo, de 25 años de edad, que de presente se halla preso en este pueblo, por el precio de 250 pesos de oro común.
Pedro Mendoza, vecino de Los Ángeles, en nombre del capitán Andrés de Acosta, vecino de la ciudad de México, vende a Leonor Díaz [Becerra], viuda de Cristóbal López [Muñoz], vecina de Jalapa, una negra llamada María, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, recién venida de Guinea, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 360 pesos de oro común.
Bartolomé Díaz Delgado, vecino de Naolinco, vende a Francisco Beltrán, vecino de México, una negra esclava llamada María, de tierra Locumen, de 40 años de edad, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 150 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, que de presente va a la ciudad de México, un mil pesos de oro común para en cuenta y parte de los 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de diferentes edades, de nación[tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1620.
Juan García Rubio, platero, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 430 pesos de oro común, precio de una negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, en esta manera: 215 pesos para fin del mes de marzo de 1620, y los 215 pesos restantes, para de allí en un año corrido.
El Capitán Antonio Goméz de Herrera, vecino de la ciudad de la Veracruz, dio su poder cumplido a Juan de la Gala[Juan de la Gala Moreno], vecino de Jalapa, para que en su nombre se venda un negro esclavo llamado Juan, de nación[tierra] Angola, de 20 años de edad, por el precio que concertare, cuyo procedido lo tome para sí, en cuenta y parte de pago de 500 pesos que le debe.
Alonso de Villanueva, Alcalde Mayor de Jalapa, y Juan de Quiroz, dieron carta-poder al Canónigo Francisco de Paz, de la Catedral del Arzobispado de México, para que en sus nombres pueda comprar seis esclavos negros a los precios que concertare.