Don Juan López, Teniente de la Compañía de Caballos; don Cristóbal de Ortega, Alférez; don Nicolás de Acosta, don Francisco de Casados, don Mateo José Roso, don Miguel Hernández y don Lorenzo Fernández, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder general al Doctor Agustín de Bechi, Colegial en el Eximio Real y Pontificio de San Pablo, en la Ciudad de Puebla, de donde es vecino, junto con el Licenciado Antonio Martínez, Abogados de la Real Audiencia de México, de donde el último es vecino, para que los representen en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
MÉXICO, CIUDAD DE
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El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, revocó el poder dado al Capitán Diego de Sanabria Sepúlveda, mercader, vecino de la ciudad de México, y otros a diferentes personas; y ahora dio su poder cumplido a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y al Doctor Don Antonio Caravallo Dávila, abogado de la Real Audiencia de dicha ciudad, para en la aprehensión, tenencia, y posesión, ajuste y entero del mayorazgo que posee como llamado a él por muerte de su padre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
El Bachiller Mariano Carmon Trasloseros, Clérigo Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, otorga poder especial a don Francisco Delgado, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que pida, demande y reciba, de manera judicial o extrajudicial, todas las cantidades de pesos que le deban por réditos de las capellanías que al presente obtiene.
Doña Mariana de Campo, viuda de don Francisco Javier Yáñez Remusgo de Vera, vecina de este pueblo de Jalapa, otorga poder general al Licenciado Gregorio García, Abogado de la Real Audiencia de México y vecino de la Ciudad de Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Francisco Javier de Medina, don Antonio Sáenz de Santamaría y don Juan Mateo Juille, como Síndicos y apoderados nombrados por los acreedores de la quiebra de don Juan Antonio Airaldo, vecino de España, otorgan poder general al Licenciado don José de Paz Ponce de León, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales.
Don Miguel Eustaquio Cardeña, Escribano de Su Majestad y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don Jerónimo Montalbán, Abogado de la Real Audiencia de la Ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don Manuel Eugenio de Acosta, vecino de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, y a don Juan Atanasio Cervantes, Procurador Numerario de la misma Real Audiencia, para que como padre y administrador de los bienes de sus hijas, como nietas del Capitán don Agustín García Campomanes, cobren todas las cantidades de pesos y otros efectos que le deban al otorgante como a sus hijas. Así mismo para que lo representen en el litis que tiene pendiente en el Santo Oficio de la Inquisición de este reino con los naturales del pueblo de Naolinco, sobre un sitio de tierra que como heredero de su abuelo el Capitán don Manuel de Acosta le pertenece.
El Licenciado don Miguel Bazán de Otero, Clérigo Presbítero Domiciliado de este Obispado de Puebla, vecino del pueblo de Jalapa, junto con doña Isidora Bazán de Otero, mujer de don José de Ugarte Gastelu, otorgan poder especial a don Diego Cardeña, Escribano Público de este pueblo, y por su ausencia al Licenciado Fernando Altamirano y Castilla, Abogado de la Real Audiencia de México, para que cobren a don Sebastián de Torres, el producto de las haciendas de San Antonio Ateguetla y San Juan Alteyacan, y la herencia que le pertenece de su difunta hermana Marcelina.
Doña Josefa de Acosta, hija legítima de los difuntos don Manuel de Acosta y de doña Lucía Lagunes, natural del pueblo de Naolinco y vecina del pueblo de Jalapa, fue casada con don José Ruiz Cañete, realiza su testamento, en el cual nombra como albacea al Bachiller José Nicolás de Acosta, y como herederos designa a su hijo el Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, junto con doña Antonia, doña Mariana y el Presbítero don Clemente, sus hijos legítimos.
Don Juan Santiago Lobo, vecino de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Agustín Bechi, Abogado de la Real Audiencia de México, para que sea fiador y principal pagador de sus deudores y dependencias que tiene en la Ciudad de México.