Andrés de Laredo, estante en este pueblo, otorga poder especial a Francisco Negrete y a Simón Matoso, vecinos de la ciudad de México, para que cobren de los oficiales que residen en la ciudad de México, el salario de 91 días que le deben de todo el tiempo que se ha ocupado como escribano.\n\n
MÉXICO, CIUDAD DE
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Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador por Su Majestad de las haciendas de don Rodrigo de Vivero, otorga poder a Tomás de Arvizu[o], contador y tesorero del Marqués de Villamanrique, vecino de la ciudad de México, para que pueda cobrar de los jueces oficiales de la Caja Real de Su Majestad, 198 pesos de oro común que ha de haber por poder de traspaso de Diego de Montalvo, encomendero del pueblo de Acultzingo.
Francisco de Oliveros, Corregidor por su Majestad de la provincia de Huatusco, otorga poder especial a Francisco Pacho, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre cobre de los jueces oficiales reales, que residen en la ciudad de México y de quien lo deba dar y pagar, los salarios de todo el tiempo que ha sido corregidor en dicha provincia hasta el día de hoy. También otorga poder general para que cobre todas las cantidades de pesos de oro o plata, esclavos, escrituras, conocimientos y mercaderías que le deban.\n
Luis Díaz, arriero, dijo que por cuanto él traía a su cargo una recua de Luis de Oliveros, Clérigo Presbítero, la cual le fletó Juan González, arriero, y le dio carga de nueve mulas en las que llevó desde el puerto de San Juan de Ulúa a la ciudad de México, 18 cajones de azogue a razón de 11 pesos carga de 10 arrobas, que sumaron 140 pesos de oro común, cantidad que pertenece a dicho Luis de Oliveros.
Juan Moreno de Moya, vecino de la ciudad de México, se obliga de pagar a Luis de Saavedra, Cura y Vicario de esta provincia, 70 pesos de oro común, resto de una mula parda gateada del hierro del margen, que del susodicho recibió comprada en 100 pesos de oro común, de los cuales le ha pagado 30 pesos de oro común.\n
El Doctor Diego García de Palacio[s], del Consejo de su Majestad y su Oidor en la Audiencia Real de la ciudad de México, otorga poder a Andrés de Laredo, para que cobre de los oficiales reales que residen en la ciudad de la Veracruz o de la persona o personas a cuyo cargo fuere, la paga de 1 000 pesos de oro común, que por mandamiento de Su Excelencia se libran en los dichos oficiales, para el gasto del nuevo camino que se hace desde la ciudad de México hasta el puerto de San Juan de Ulúa.\n
Juan de Moya, vecino del pueblo de Orizaba, dijo que por cuanto el señor Visorrey de esta Nueva España le ha hecho merced de tres sitios de estancia de ganado mayor, uno de ellos en términos del pueblo de San Antonio y los otros dos en términos del pueblo de Zentla, dio poder para que se hiciesen las diligencias necesarias a Gregorio de la Torre, vecino de la ciudad de México, y ahora por la presente declara que los tres sitios pertenecen al dicho Gregorio de la Torre, por cuanto el susodicho dio la noticia de las dichas tierras y haber hecho a su costa las diligencias de juez y de escribano y otras que en lo susodicho se han recrecido y a mayor abundamiento le hace gracia y donación de los dichos sitios.
Pedro Navarro, señor de su recua, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Gabriel de Caravantes, vecino de la ciudad de México, 225 pesos de oro común de resto de 487 pesos, que son el principal de costas de una fianza que el susodicho por hacer bien y buena obra hizo, cuya cantidad se obliga a pagar la mitad en tres meses y la otra mitad a los tres meses siguientes.\n\n
Luis de Oliveros, beneficiado de la provincia de Zongolica, otorga poder a Francisco de Paz, Clérigo Presbítero estante en la ciudad de México, para que pueda cobrar de los oficiales reales que residen en México, 200 pesos de oro común que le pertenecen de salario de dos tercios de haber sido tal beneficiado en la dicha provincia.\n
Simón, indio natural del pueblo de Totutla, dijo que por cuanto Gaspar de Rivadeneira, vecino y Regidor de la ciudad de México, pidió y sacó un mandamiento acordado para un sitio de estancia de ganado menor, el cual señaló junto a la peña de Zacatepec, y por haber el susodicho hecho las diligencias necesarias, que fue cantidad de pesos de oro lo que pagó al juez, escribano e intérprete y otros gastos, declara que el dicho sitio es y pertenece al dicho Gaspar de Rivadeneira.\n