Francisco Rodríguez, dueño de su recua, y vecino del pueblo de Chilapa, se obligó a pagar a Andrés Laso de la Vega 43 pesos de oro común que le resta del tiempo que le ha servido en su recua; los cuales entregará para dentro de 20 días en la ciudad de México.
MÉXICO, CIUDAD DE
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Gabriel de Movellán, vecino de la ciudad de México, dio su poder cumplido a Juan de Bazán, etc.( se canceló la escritura y no pasó).
Juan Bautista Gallegos, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, 60 pesos de oro común, precio de una mula castaña que le vendió, dos meses después de la fecha de esta escritura.
Juan Díaz Matamoros, vecino de la provincia de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de Nieves, vecino de la ciudad de México, 3,120 pesos de oro común, precio de ocho piezas de negros esclavos que le vendió en su nombre Bartolomé de Algecira; un año después de la fecha de esta escritura.
Andrés Martín, Hermano Mayor del Hospital de Nuestra Señora de Jalapa, con poder de Cristóbal de Anaya, Hermano Mayor y Administrador del Hospital de convalecientes de la advocación de San Hipólito de la ciudad de México, vende a Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, un esclavo negro llamado Domingo, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común; con los cuales compró una negra llamada Gracia, que resultaba más conveniente al hospital.
Diego de Salazar, dueño de la Venta de Lencero, dio su poder cumplido a Antonio de Vega, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda tomar a daño en plata, oro y otro género que le pareciere, hasta la cantidad de 392 pesos de oro común.
Miguel Sánchez, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Catalina Ruiz viuda de Francisco del Moral, 130 pesos de oro común, precio de un carro de hierro con sus pertrechos, ocho meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Gabriel de Movellán, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Gabriel de Huerta y a su esposa, Isabel de Gómara, 535 pesos de oro común; 305 por razón del fierro labrado que le vendió, y los 230 pesos del resto de una escritura que le debía, cuatro meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, vende a Francisco Martín Espejel, vecino de la ciudad de México, una esclava negra nombrada María, de tierra Viojo, de 28 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 400 pesos de oro común.
Francisco Pérez Romero, vecino de Jalapa, dio poder cumplido a su compadre Luis Bautista, vecino de la ciudad de México, ausente, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos en esta Nueva España.