El presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, de esta vecindad, dijo ser legítimo dueño de la hacienda nombrada los Ojuelos está en términos de esta jurisdicción, hacia el rumbo del Encero, la cual se compone de 80 caballerías de tierra, que hacen dos sitios de ganado mayor, las que lindan por el lado del norte con el paraje nombrado el Dominico, los trapiches del Rosario y Maxtatlán, tierras de los Garcías y las del Castillo, por donde terminan con una cuchilla y es el rumbo por donde tiene más extensión, y de poniente a oriente, por el costado del sur lindan con el cerro que nombran Cimarrontepec, y siguen por el cantil del río del Castillo hasta las tierras del Encero, y viene a cerrar por el oriente con tierras pertenecientes a los herederos de don Manuel de Acosta, a quien pertenecieron éstas en un tramo y las vendieron al finado presbítero don Francisco de Campo, quien se las vendió al que comparente y a don José Trabedra, en compañía, el 13 de septiembre de 1825, habiendo este último vendido también al otorgante su parte. Como legítimo dueño, otorga que vende a don Félix Antonio Olvera, el sitio que se ubica de la cuesta del Arco barranca abajo, a donde concluye la Barranca para la loma del Paxtle y de ahí río de los Otates para arriba hasta llegar a ponerse en paralelo con dicha cuesta del Arco, siguiendo de aquí a cerrar hasta el punto donde se comenzó; lindando dichas tierras demarcadas, por el oriente con las de don José Barradas, por el norte con las de Maxtatlán, por donde está el salto nombrado de la Mesa, por el sur con la barranca del Arco y del otro lado tierras de dichos Ojuelos, y por poniente que se halla una angostura con tierras de los mismos Ojuelos, no pudiéndose fijar el área plana que comprende por estar entre barrancas el terreno que queda dentro de dichos linderos. Lo vende en precio de 1 400 pesos. Asimismo, dijo que hace tiempo hizo trato de vender la hacienda a don Pablo Domínguez, quien prometió vender una parte del terreno de dicha hacienda a don Félix Antonio Olvera, ya por sí, si la compraba, o ya por el compareciente como legítimo dueño. Siendo estas tierras en cuestión las mismas que se trataron en dicha promesa.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINOLOMA DE PASTLE
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Don José María Cruz Ortiz de Zárate, vecino de esta villa, otorga que vende realmente a don José Antonio Barradas y su hijo don José María Barradas, vecinos de los Otates, el rancho nombrado El Dominico sus tierras en jurisdicción de esta villa, que linda por el sur con el Presbítero don Francisco Antonio Rubio Roso saliendo de la barranca grande los Acahuales; por el poniente con el Presbítero don Juan de Ulloa, saliendo de la barranca grande a la Mesa del Presidio a donde comienza la barranca de los Pescaditos, atravesando lomas y barrancas hasta llegar al pie de la Loma del Pastle al arroyo del Dominico; por el norte con los López del Baluarte todo el arroyo abajo hasta llegar en frente de la Peña de la loma Alta de las tierras de éstos; y por el oriente con las tierras y linderos de don José Francisco Díaz y Torres saliendo de la barranca a las Lomas, cogiendo la derechura de la piedra grande por arriba del rancho de los Coyoles, por donde nombran los Jícaros arriba del piso Azteca, atravesando la barranca de Ojo de Agua y subiendo al fondo de la Mesa buscando la derechura de la Sapateña [Zapateñas] llegando a la barranca de los Acahuales. Cuyo rancho es el mismo que se le adjudicó como consta en los autos que se siguieron sobre testamentaria de su finado abuelo don Anastasio Cruz. Lo vende en cantidad de 1 000 pesos, de los cuales 500 al contado y los restantes se los quedan reconociendo en el expresado rancho por el término de un año.
FRANCISCO FERNÁNDEZ Y AGUDO, ALCALDE CONSTITUCIONAL DE SEGUNDA NOMINACIÓN