José de Ayala, vecino de este pueblo, se obliga a pagar a don Juan Martín de Zurbano, la cantidad de 415 pesos por año, por el arrendamiento de las alcabalas de Coatepec e Ixhuacán de los Reyes, desde el río Nacastapalapa e incluyendo los pueblos de Coatepec, Xicochimalco, Ixhuacán de los Reyes, Santiago Ayahualulco, Teocelo, los ingenios y las lomas desde el río Pedernales con todos los demás ranchos que pertenecen a los curatos de Coatepec, Ixhuacán de los Reyes, el pueblo de Jalcomulco y el ingenio de Pacho, por el tiempo de 5 años.
INGENIO DE PACHO
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Lorenzo de Richarte, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, apoderado de Diego Ignacio de Valverde, de la misma vecindad, otorga que ha recibido el ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de los Remedios, alías Pacho, que esta en términos del pueblo de Jalapa, con todo y lo que le pertenece e incluye en su inventario que se encuentra en los autos de que le dio copia, por entrega que le hizo José Luis, su administrador, y obliga a don Diego Ignacio de Valverde, a la guarda y cumplimiento de todas las condiciones con que hizo postura y se le remató en 15 mil pesos de oro común, 4, 300 de ellos los ha de pagar en la Ciudad de Puebla a la voluntad del juez de testamentos de capellanías y obras pías a los 20 días contados desde el remate, 5 mil pesos a los 2 años después del remate a la voluntad del dean y cabildo de la Iglesia Catedral; los 400 que quedan se pagan a censo redimible sobre dicho ingenio a favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de este pueblo.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en el pueblo de Jalapa y su doctrina, se obliga a pagar al Licenciado Nicolás Gómez de la Corte, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Ixhuacán de los Reyes, la cantidad de 800 pesos de a 8 reales cada uno de oro común que por hacerle buena obra le ha prestado, y para su seguro pago hipoteca el ingenio Nuestra Señora de los Remedios, alías Pacho, con todo lo que le pertenece así como las tierras del propio ingenio, cuyo préstamo se hace por 2 años.
Don José Miguel de Iriarte y Lezeta y don Joaquín Cendoya y Arizabaleta, dueños de la hacienda e ingenio nombrada Pacho en esta jurisdicción, dijeron que por cuanto les útil y conveniente conducir a su trapiche las aguas del Río Santiago después de caídas a la barranca o que hayan servido para el uso del Molino de Cagigas, sito en las vertientes de este pueblo y propio de don Francisco Maniau y Ortega, vecino de México, habiendo obtenido su permiso, han emprendido la correspondiente obra para la conducción de dichas aguas, y para que en lo sucesivo no se ofrezcan dudas, ni por la tal gracia y permiso se le siga daño alguno a la expresada finca, declaran que de ningún modo usaran de las aguas de dicho río, que son propias del molino, hasta haberse despeñado a la barranca o que hayan servido al uso de dicho molino y salgan por los cárcamos donde están los rodeznos, sin tomarla por ningún caso de la presa ni de otra parte antes de entrar en ella o pasar por dichos cárcamos, obligándose al saneamiento de cualesquiera perjuicios o daño que por defecto de la indicada obra pueda seguirse a la finca ahora o en lo adelante.
Don Mateo Badillo, del Comercio de España y residente en este pueblo, albacea del difunto don Fernando González, y apoderado de su coalbacea doña Maria Ana Lanuza y Riaño, viuda y tutora de los menores don José Ignacio y doña María Josefa González del Campillo, dijo que don José Miguel de Iriarte y Lezeta y don José Joaquín de Cendoya y Arizabaleta, se obligaron a reconocer réditos sobre su hacienda e ingenio de Pacho, la cantidad de 6,000 pesos de cuenta de las tutelas de dichos menores, por lo que habiéndose cumplido el plazo, pidieron se les facilitase hasta la cantidad de 10,000 pesos con obligación de réditos, sobre la citada hacienda, razón por la cual, otorga que da poder a don Juan Gavito Rubio, del comercio de Puebla, para que en su nombre se presente ante los Jueces de aquella ciudad, y perciba la cantidad de 6,000 pesos, entregue los recibos correspondientes, y subrogue toda acción que tenían los menores a favor de otra cantidad igual, haga los pedimentos, autos, diligencias que se requieran, por lo que se le da éste con libre y general administración con facultar de sustituir.
Don José Joaquín de Castro, vecino de este pueblo de Jalapa, tiene en renta el ingenio de Pacho, ubicado en esta jurisdicción, por el tiempo de 5 años, el cual perteneció a don Diego Valverde, difunto que vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz y ahora que se cumple el plazo, se compromete a entregar escrituras de arrendamiento del citado ingenio a Nicolasa Tamariz, viuda del citado Diego Valverde.
Doña María Josefa Ruiz de Morales, viuda y albacea del Capitán don Juan Antonio de Zavalza, se obliga a reconocer 5, 000 pesos que están cargados sobre el Ingenio de Pacho, pagando los réditos del 5 %, así mismo se obliga a pagar a Gabriel de Arteaga, la cantidad de 21, 000 pesos, precio de dicho ingenio, más 6, 121 pesos 6 y medio reales, que importaron las mejoras nuevamente hechas. Por lo que hace hipoteca de 3 casas contiguas una con otra, ubicadas en este pueblo que poseen las herederas del mencionado difunto, las cuales lindan al poniente y norte hacia los frentes de la Calle Real que sale por la plaza para el camino de Veracruz, al oriente con la casa de don Bartolomé Salvo y al sur con casa de la Cofradía del Divino de esta Parroquia y la Calle de San Francisco de Paula.
El Capitán Don Francisco de Rivadeneira, vecino de la provincia deTepeaca, arrendador que fue del Ingenio de Pacho, se obligó a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 140 pesos y 7 reales de oro común, del resto de los diezmos de los azúcares y mieles del ingenio de Pacho, en los años de 1694, 1696 y 1697, para fin del mes de mayo de 1698, todos juntos en una paga.
Sebastián de la Cruz, negro libre, criollo del ingenio de [San Sebastián] Maxtlatlán, y su mujer, Ana María, mulata libre, criolla del ingenio de Pacho, vecinos de esta provincia, dijeron que Cristóbal de Figueroa, dueño de recua, vecino de Jalapa, tenía preso al dicho Sebastián por un adeudo de 236 y 4 tomines de oro común, por ajustamiento de cuentas; y por no tener con qué pagarlos hizo muchas diligencias para conseguir dicha cantidad; sin embargo, el Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, pagó por ellos la deuda; y ahora, marido y mujer, se obligaron a pagar los 236 pesos y 4 tomines con servicio de personal, a razón de 3 pesos mensuales cada uno, hasta finiquitar el adeudo.
Don José Miguel de Iriarte y don Joaquín de Cendoya, vecinos del pueblo de Jalapa, compradores de la hacienda e ingenio de Pacho, el primero dueño de la tercera parte y el segundo de otra parte, ambos proceden a realizar el listado de los compromisos que asume cada uno en la citada compra.