Fray Miguel Marín, guardián de monasterio de San Francisco de Jalapa, y el Capitán Don José de Ceballos y Burgos, síndico del referido monasterio, en nombre de Fray Juan de Ochoa, religioso lego de dicha orden y en virtud del poder que como albacea de Juan de Ochoa de Otassa, su padre, les dio, venden a Nicolás de la Torre Arnate, maestro de hacer loza y vecino de Jalapa, unas casas de piedra cubiertas de teja donde hoy vive, cuyos linderos se declaran en el poder insertado, por el precio de 400 pesos de oro común que han de quedar impuestos a censo principal sobre las mismas casas, y mientras no se redima ha de pagar al monasterio de San Francisco 20 pesos de réditos en cada un año, a partir del 1 de julio del presente año.
Don Juan de Bárcena y don Manuel de Boza, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas testamentarias de don Bartolomé Salvo, difunto, quien fue Síndico del convento del padre San Francisco, dijo que sus albaceas depositaran la cantidad de 500 pesos sobre la casa que poseía en la plaza del pueblo, cuya cantidad generaba un rédito de 5 %, los cuales manda se entreguen anualmente al Síndico del convento y si surge otra casa se imponga el mismo gravamen.
Manuel de Bárcena Bezanilla, Capitán de Milicias Provinciales y Síndico del Convento de San Francisco, otorga que dota y funda una obra pía de misas anuales con 300 pesos, cargándolos a censo redimible de 5 % de réditos anuales, los cuales puso en poder de José de Herrera y Campo, cargados a sus bienes, hipotecando un rancho, solar y botica, pagándose 15 pesos anuales que servirán para que los patronos y propietarios puedan socorrer las urgentes necesidades del Reverendo Padre Guardián del convento. Nombra por único y general patrono de dicha obra pía a los señores Capitulares de la Mesa y Junta de la Orden Tercera de San Francisco del pueblo de Jalapa.
El Capitán don Pedro José Durán, Síndico del Convento de San Francisco y vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don José de Velasco, Síndico del Convento de San Francisco de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, para que reconozca la hacienda de don Manuel de Cervantes, ubicada en el Valle de Huamantla, examinando los gravámenes que tenga y pagando 970 pesos de principal junto con sus réditos correspondientes en cada año.
Don José Antonio de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, informa que Alonso García de la Torre, compró a Diego González y Mariana de Astudillo, marido y mujer, 1, 000 pesos de censo, cargados a favor de un molino de pan moler, ubicado en 2 casas bajas de paredes y tejas, que lindan al norte con la Calle Real que sale de esta plaza para el camino de Veracruz, al sur con solar que fue de Jerónimo de Acosta, al oriente con casas que fueron de don Diego de Castro y Gamboa y al poniente con casas de don Juan Antonio de Arce y Arroyo, con réditos a favor de la iglesia del Convento de San Francisco, y para hacer valido el reconocimiento del censo, solicita al Capitán don Pedro José Durán, Síndico de dicho convento, que realice escritura de reconocimiento del citado censo.
Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico del Convento de San Francisco, cede por vía de limosna, un esclavo mulato llamado José Victoriano, al Convento se San Francisco, por la cantidad de 480 pesos 4 reales.
Doña Josefa Navarrete, viuda de don Juan de Lezama y vecina del pueblo de Jalapa, recibió de don Bartolomé Salvo, Síndico del Convento de San Francisco, la cantidad de 600 pesos que reconocía y tenía sobre el molino de don José Antonio de Santa Ana, 400 a la obra pía que fundó doña Juana de Vargas y 200 pesos a la obra pía que fundó María Rodríguez. De dicha cantidad, la otorgante vende 30 pesos de censo redimible al citado convento, de los cuales pagará por tercios 15 pesos anuales, que impone sobre una casa que tiene en este pueblo, deslindada en esta escritura.
Don Gaspar de Olavarrieta, Capitán Reformado de Milicias del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar al Síndico del Convento de San Francisco, don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, la cantidad de 2, 000 pesos, cargada al molino de José Antonio de Santa Ana, los que se obliga a razón de 5 %, pagando la mitad de ellos cada 6 meses, y para seguridad de esta deuda hipoteca unas casas de paredes, madera y tejas que posee, las cuales lindan al sur con la Plaza Pública de este pueblo, al oriente con la calle que de la citada plaza sube para la casa del Rey, al norte con casas de doña Petronila Rodríguez y al poniente con la Iglesia Parroquial y Capilla de la Santa Señora del Rosario.
Miguel Ponce de León, vecino del pueblo de Jalapa, vende a don Francisco Javier Yánez de Vera, vecino de esta ciudad una casa ubicada en la Calle del Ganado, por donde linda al oriente, al norte con solar y casa de Juan Montero, al sur con casa y solar que fueron de don Francisco de Aguirre, en la cantidad de 410 pesos, de los cuales 400 son para un censo redimible a favor del Síndico y Religiosos del Convento de San Francisco y los 10 pesos en plata para el vendedor.
El Presbítero Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, como actual Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco de esta Villa, otorga poder especial a don José Antonio Cardozo, Síndico de provincia y vecino de la Puebla, para en su nombre y como Síndico de dicho Convento, perciba y cobre judicial o extrajudicialmente de los Señores Ministros de las Cajas Reales de la Ciudad de la Puebla, las cantidades de dinero que por razón de réditos se adeuda al mismo convento de los capitales que de las obras pías de él entraron en aquellas cajas con motivo de la consolidación y que redimieron judicialmente varios vecinos de esta Villa que los reconocían.