Francisco Hernández, arriero, se obliga de pagar a Hernán Vázquez, tratante en el río de Alvarado, 190 pesos de oro común, los cuales son por razón de cinco mulas.
Nicolás Conte, vende a Juan de Barrón, el viejo, para él y sus herederos y sucesores, [15] mulas y cinco machos.\n\n
Álvaro Correa se obliga de pagar a Francisco de Oliveros y a Juan Blanco, 66 pesos de oro común, los cuales son por razón de una mula y un macho cerrero que de los susodichos compró.\n\n
Manuel de Tevez, arriero, se obliga de pagar a Francisco de Oliveros, [126] pesos de oro común, los cuales son por razón de dos mulas y dos machos cerreros.
Nicolás Conte, se obliga de dar a Francisco de Oliveros, una recua de 18 mulas de las que le entregó carta de venta en forma para que sean suyas, en razón de ciertas cuentas que entre los susodichos ha habido.\n\n\n\n
Bernaldo [Bernardo] Franquiz, vecino de la ciudad de Veracruz, se obliga de pagar a don Rodrigo de Vivero, 300 pesos de oro común, los cuales son por razón de seis mulas de diferentes hierros y colores.
Nicolás Conte, otorga su poder a Juan [de Estrada] para que por él y en su nombre, pueda parecer ante las justicias para fenecer y acabar un pleito que tiene empezado, pidiendo una mula de [color] pardo que trae un criado de Butrón en su recua.
Juan Martín se obliga de pagar a Juan de Moya 38 pesos de oro común de resto de cuatro mulas que le vendió en 100 pesos, de diferentes fierros y colores.\n\n
Luis Muñoz Bravo, Escribano de Su Majestad y Público de la provincia de Orizaba, se obliga a pagar a Alonso de Estrada y a Juan Fernández, 382 pesos de oro común, los cuales son de resto de 696 pesos que montó la venta de 10 mulas y 28 cargas de cacao, que del susodicho recibió compradas.\n\n
Cristóbal de Paz se obliga de pagar a Juan de Leiva, 232 pesos y 4 tomines, los cuales son por razón y de resto de siete mulas.