Diego Luis, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Calderón, dueño de la Venta de la Hoya, 400 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de nación Angola, en esta manera: 200 pesos para el día 24 de octubre del presente año y los 200 restantes, para de allí en ocho meses corridos.
Doña Isabel de Maya, vecina de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Melchor del Moral, vecino de Jalapa, una negra esclava llamada Juana, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere, por el precio de 500 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva Veracruz, vende a Gonzalo de Martín Carnero, vecino de Jalapa, un negro llamado Álvaro, de nación Angola, bozal, de 10 años de edad, poco más o menos, con las tachas que tuviere y enfermedades públicas o secretas, por el precio de 225 pesos de oro común.
Juan Díaz de la Cueva, como principal deudor, y Juan González, su cuñado, como su fiador, vecinos de Jalapa, se obligaron a pagar a Francisco Luis, de la misma vecindad, y al capitán Pablo Martel, mercader de negros, 320 pesos de oro común, precio de una negra llamada Isabel, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, vende a Juan Rodríguez, residente en el molino de doña Magdalena de Tejeda, en esta jurisdicción, dos negros esclavos, entre bozales y ladinos, de nación Angola y de Angico, de 22 años de edad cada uno, llamados Francisco Angola y Mateo Angico, sin asegurarlos de ninguna tacha, enfermedad pública ni secreta, sino tan solamente esclavos sujetos a servidumbre, por el precio de 430 pesos de oro común cada uno.
Francisco Estupiñán y Francisco Luis, españoles residentes en esta provincia, formaron una compañía para el trato en el género que les pareciere:el primero puso una mula, siete caballos, 130 cabras, valoradas en 284 pesos, y 1300 pesos en reales; el segundo puso 10 mulas aparejadas apreciadas en 400 pesos, más cuatro caballos, un negro llamado Manuel, de tierra Congo, y una negra llamada Catalina, de nación Angola, valorados en 1 184 pesos de oro común.Dicha compañía se hizo por tiempo de cuatro años, y al término de los mismos se partirían las ganancias o pérdidas por mitad.
Alonso Martín, dueño de su recua, vecino de Los Ángeles, con poder de Alonso Escudero, de la misma vecindad, vende a Juan Rodríguez, residente en la Venta de Los Naranjos, en esta jurisdicción, un negro esclavo llamado Francisco, de nación Angola, de 20 años de edad, con las tachas que tuviere y por casado en la nueva ciudad de la Veracruz, sano de sus miembros, sin enfermedad pública ni secreta, por el precio de 430 pesos de oro común.
Diego González, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, 350 pesos de oro común, precio de una negra llamada María, de nación Angola, bozal, para fin del mes de mayo de 1618, todos juntos en una paga.
Don Francisco Escalante y Meza, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, 290 pesos de oro común, precio de un esclavo negro llamado Francisco, de 12 años de edad, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1618, todos juntos en una paga.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, vende a Pedro Montiel, vecino de la ciudad de Texcoco, un negro esclavo llamado Vicente, de nación Angola, de 13 años de edad, poco más o menos, bozal, recién venido de Guinea, con las tachas que tuviere, enfermedad pública y secreta, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 260 pesos de oro común.