Don Gaspar de Aburruza, Juez de Caminos y de Registros y demás comisiones agregadas, dijo que por vía de buen gobierno en esta República, mandó que todas las personas y panaderos que estén acostumbrados a amasar pan para vender y otros que lo quieran hacer, den 3 libras de pan por 1 real, so pena de 12 pesos de oro común aplicados por tercias partes Cámara de Su Majestad, juez y denunciador, y el pan perdido manda se proporcione a los pobres del hospital y cárcel pública de este pueblo; ordena que se pregone este auto en la plaza pública de este dicho pueblo, para que nadie pretenda ignorancia.
Ante el Capitán Juan de Sámano y Quiñones, Alcalde Mayor de Jalapa, el gobierno indígena del pueblo Jalapa solicitó licencia para dar en arrendamiento un mesón que la comunidad nativa tiene en la plaza pública, con cuya renta pagan los tributos a Su Majestad; otorgada la licencia, los Alcaldes, Alguaciles y principales indígenas, arrendaron el citado mesón a Luis Hernández, vecino de esta provincia, por tiempo de tres años y a razón de 150 pesos de oro común anuales.
Doña Teresa de la Gasca y Ortega, viuda del Sargento Manuel de Riveros, vecina de Jalapa, hace gracias y donación a Doña Sebastiana de San José y de la Gasca, su tía, de un solar situado en la Calle Real, que entra en la plaza pública de este pueblo, que linda con casa de la otorgante, y por otro lado, con solar de Juan de Argaiz; el cual fue donado por el Capitán Alonso Gutiérrez de Ceballos.
Manuel de Boza y Juan de Bárcena, vecinos de este comercio, otorgan que fundan una capellanía perpetua de misas rezadas con 3, 000 pesos de principal, que cargan sobre la casa que poseen los herederos de Bartolomé Salvo, contigua al mesón de la Plaza Pública, cantidad cargada a censo redimible pagándose por los poseedores que son o fueren de dicha casa, con 150 pesos, que corresponden al 5 % de réditos anuales, para que los patronos y capellanes lo perciban. Nombrando como primer patrono a Dionisio José Salvo y a sus demás descendientes en línea varonil, asimismo la Hermandad de la Escuela de Cristo de este pueblo y el cura propietario que fuere de la parroquia son quienes harán los nombramientos de capellanes; siendo 12 misas rezadas anuales que dirán dichos capellanes para la intención de Bartolomé Salvo y una mensual para su esposa Ángela Francisca del Pino
Don Marcos Barreda, vecino de este pueblo de San Miguel Perote, como albacea de doña Josefa Roldán, natural que fue del pueblo de Tepeyahualco, junto con los herederos de don Tomás García, venden a don Antonio Ildefonso Rincón 2 pares de casas ubicadas en este pueblo, las cuales miden 94 varas de largo y 56 de ancho, labradas con paredes de adobe y cimientos de piedras, revocadas y blancas y otras con paredes de rajas de cal, cuyos linderos son al norte con casas del Alférez Barrera, al poniente con la Plaza Pública y casas de Pedro Santos y al oriente con casas de Sebastián Ambrosio. Las venden en 1, 700 pesos.
El Capitán Gaspar de Olavarrieta, vecino del pueblo de Jalapa, con poder general que le otorgó don Carlos José de Montes y otros vecinos de este pueblo, vende a don Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, una casa de altos y baja, techada de tejas que heredó de Carlos José de Molina, linda al sur con la capilla del Rosario y la Plaza Pública de este pueblo, al poniente con dicha capilla y parroquia de este pueblo, al norte con casa y solar de Petronila Rodríguez y al oriente con la calle que sube a la plazuela del Rey, al precio de 4, 000 pesos.
Don Pedro Gorrindo Palomino, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a entregar al Capitán Tomás Rajadel, la cantidad de 600 pesos, más lo que se produzca anualmente el Ramo de la recaudación de las Alcabalas del pueblo de Coatepec, así como a cumplir con una escritura de hipoteca especial, de una casa ubicada en este pueblo, labrada con madera y teja, ubicada frente a la calle que sube de esta Plaza Pública hacia la Plazuela del Rey, entre las casas de don Manuel de Olmedo y doña María Montañés de la Cueva, y la Capellanía en donde sirve el Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, quienes linda por sus costados y fondo.
Don Carlos José Garzón, albacea de los difuntos don Miguel de Villalpando y doña Dominga Antonia de Ayala, vecino del pueblo de Jalapa, tutor de los menores don Juan de Villalpando y Pedro de Villalpando, vende a don Manuel Barroso y doña Casilda de Villalpando, una casa de paredes, techada de madera y teja, la cual linda al norte con la Calle Real que da a la Plaza Pública y sale por el camino de Veracruz, al oriente con casa de Pedro Cano, al sur con solar de Miguel Gómez y al poniente con casas de Bartolomé Salvo, en la cantidad de 1, 650 pesos.
Don Matías de la Mora Castañeda y doña Mariana Josefa Viveros, deben y se obligan a pagar la cantidad de 4, 709 pesos y 4 cuartillas de reales, por concepto de la herencia dejada a los menores doña Antonia Serdán Ponce de León y José Mariano, hijos legítimos del difunto de Miguel Ponce de León y de la declarante, y para cubrir dicho adeudo, hipotecan una casa ubicada en este pueblo, en la esquina de Plaza Pública, nombrando como fiadores a don Modesto Viveros, don Diego Viveros, don Francisco Julián de Ochoa y Francisco Javier López, vecinos del pueblo de Jalapa.
Don Gaspar de Olavarrieta, Capitán Reformado de Milicias del pueblo de Jalapa, debe y se obliga pagar al Síndico del Convento de San Francisco, don Bartolomé Salvo, vecino de este pueblo, la cantidad de 2, 000 pesos, cargada al molino de José Antonio de Santa Ana, los que se obliga a razón de 5 %, pagando la mitad de ellos cada 6 meses, y para seguridad de esta deuda hipoteca unas casas de paredes, madera y tejas que posee, las cuales lindan al sur con la Plaza Pública de este pueblo, al oriente con la calle que de la citada plaza sube para la casa del Rey, al norte con casas de doña Petronila Rodríguez y al poniente con la Iglesia Parroquial y Capilla de la Santa Señora del Rosario.