Nicolás Alonso, Gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco y demás oficiales de él, dijeron mediante Andrés Pérez, intérprete, que el 14 del corriente mes y año se cumplió la escritura del maestro de escuela de este pueblo que ha sido Pedro de León y Molina, y en atención a estar gustosos con él por haber cumplido con su obligación, solicitan continúe, obligándose a mantenerlo en su pueblo por el tiempo de 4 años que han de correr desde el 15 del mismo mes y año, dándole 96 pesos de oro común para sus tercios corridos, 12 fanegas de maíz y un huevo los viernes por cada muchacho que acuda, y el maestro se compromete a enseñarles la lengua castellana, la doctrina cristiana, a leer y escribir por 3 horas en la mañana y 3 en la tarde.
Juan Francisco de Campo, Gobernador, Adrían Matías de la Haya, Teniente y los demás Alcaldes, Oficiales y naturales de los pueblos de San Pedro Chiconquiaco y San Antonio Tepetlán, informan que se comprometen a no tener mas pleitos entre ambos pueblos, los cuales se han originado por la posesión de unas tierras que limitan a ambos pueblos.
El Teniente del Gobernador don Gabriel Ramírez, el Alcalde don Juan Francisco y demás oficiales del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, nombraron a Pablo de León Molina, Maestro de escuela del citado pueblo de San Pedro Chiconquiaco, y como intérprete para hacer oficio, otorgan poder general a don José González de la Sancha, vecino de Ciudad de México, para que los represente en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles o criminales.
Los Oficiales del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, nombran a Antonio Luis, como maestro en la escuela del citado pueblo, para que enseñe a los niños de 7 años a hablar en castilla hasta que sepan o se casen, a leer, escribir, y a rezar, a las niñas desde los 5 años hasta que se casen, recibiendo una paga de 80 pesos en reales anuales, una fanega de maíz cada mes, y todos los viernes o sábados los niños que acudan a clases le darán un huevo o el equivalente de su valor en mazorcas, chiles o sal, además 2 topiles y una molendera, y dichos oficiales se encargaran de que todos los niños acudan a clases.
El Gobernador, Martín de Santiago, los Alcaldes Juan Felipe y Diego Cortés, junto con los demás oficiales del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, otorgan poder general a Antonio Laureano de Campos, vecino de este pueblo, para que los represente en todos sus pleitos civiles y criminales.
Los ciudadanos Pascual José de los Reyes y José Pascual Suárez, el primero Alcalde y el segundo Síndico en el pueblo de San Pedro Chiconquiaco, otorgan poder general a don Manuel Patiño para que a nombre de todos los vecinos estantes y habitantes del expresado pueblo cobre las cantidades que se les deban por cualquier título y defendiendo sus propiedad y derechos. En cuya razón, generalmente para todos los pleitos, causas y negocios civiles que al presente tenga o en lo sucesivo se movieren, así demandando como defendiendo.
Sem títuloEn forma de cabildo parecieron, don Mateo Pascual, Gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, Salvador Miguel, Alcalde Primero; Miguel Antonio, Alcalde Segundo; Santiago José, Alcalde Tercero; Miguel Francisco, Alcalde Cuarto; y demás oficiales actuales de dicho pueblo, otorgan poder general a don José Ignacio de Rivera, español vecino de Naolinco, para el seguimiento y conclusión del pleito que sobre tierras tienen pendiente con los naturales de Santa María Yecuatla, en el Juzgado de la Intendencia de Veracruz, así para que en nombre de dicho su pueblo lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos y seculares.
Don Vicente Antúnez, vecino del pueblo de Naolinco, estante en Jalapa, otorga que cede a don Francisco Merino, dueño de dos minas, una veta de mina de oro y cobre nombrada San Pedro Chiconquiaco, en los términos del pueblo de este nombre, para que la trabaje y se aproveche de sus frutos como dueño y señor de ella, con sólo el interés de que dicho Merino le de un corto socorro según sea su voluntad.
El Capitán Don Antonio Tomás, Alcalde Mayor de Jalapa, comunicó a los gobernadores indígenas de Jalapa, Coatepec, Chapultepec, Tonayán, Tlacolula, Xilotepec, Naolinco, Chiltoyac, Ixhuacán de los Reyes, Teocelo, Jalcomulco, San Pedro Chiconquiaco, Acatlán, San Juan Miahuatlán, San José Miahuatlán, Tepetlán, Coacoatzintla y San Andrés Tlanelhuayocán, la necesidad de reparar las casas reales de Jalapa, pues se encuentran muy maltratadas sus paredes y techar dichas casas de teja, por los inconvenientes que hay que estén de zacate como al presente lo estan, y todos se obligaron a cooperar, a razón de cuatro reales por tributario.
Don Lorenzo Rodrigo, gobernador del pueblo de San Pedro Chiconquiaco; Diego de Marquina, alcalde; Francisco Juan, regidor; Lucas Francisco, tequitlato, en nombre de su pueblo, se concertaron con Tomás Ortiz, español, vecino de Naolinco, para que les enseñe la doctrina cristiana a las muchachas y a los muchachos a leer y escribir en la lengua castellana; por tiempo de cuatro años, a razón de 200 pesos anuales y un atesqui cada semana.