Juan Pelayo Méndez, vecino del pueblo de Naolinco, vende a doña María García de Baldemora, de la misma vecindad, una esclava nombrada Manuela, mulata blanca criolla que nació en casa de sus padres, hija de María de Guadalupe, la cual hubo por herencia de su padre, cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, por tal la asegura y no de vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta. La venta se hace en 300 pesos de oro común.
Doña María de Escobar, viuda de don Bernardo Fernández de la Calleja, vecina del pueblo de Naolinco, dijo que tiene en poder de Andrés Berman, vecino de la jurisdicción de La Antigua Veracruz, cierta cantidad de ganados vacunos y caballares que importan 1, 836 pesos a los precios y en la forma que consta en la escritura de su recibo que a su favor le otorgó, por lo cual estaba obligado a entregarle el ganado, pero le ha pedido le signe tiempo fijo por vía de arrendamiento o como hubiere lugar, lo que pone en efecto, arrendando los ganados por 4 años que han de contarse desde el 1 de enero de 1723 con calidad de que en cada uno le ha de pagar los réditos que le corresponden.
El Capitán Diego Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Luisa de Zárate, viuda vecina del pueblo de Naolinco, una casa de madera techada de teja y otra choza inmediata a ella, ubicada en la calle de la plazuela de Nicolasa de Vargas, tiene 22 varas de frente y 55 de fondo, linda al oriente con solar de don Luis Fernández de la Flor y Pareja, al norte con solar de Nicolasa de Vargas y al sur con el de Diego Gómez, cuyo solar hubo por compra a Juana Severina de Quiroz. La venta se hace en 113 pesos 4 reales de oro común que le ha pagado.
El Sargento Felipe de Acosta e Inés de Guevara, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Naolinco, dijeron que uno al otro se tienen comunicado lo conveniente para hacer y ordenar su última voluntad, por lo que se otorgan poder para testar recíproco para que el sobreviviente ordene su testamento. Declaran que al tiempo de casarse él no trajo caudal alguno hasta después de la muerte de sus padres tuvo 614 pesos 7 reales de la división y partición de sus bienes, y ella no trajo dote. Durante su matrimonio no tuvieron hijos. Se nombran como albacea uno al otro, a Nicolás y Salvador de Acosta, así también se nombran mutuos herederos.
El Sargento Felipe de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, Mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento, dijo que por legado de testamento de María de Acosta quedó una casa, la que por despacho del Provisor y Vicario de este Obispado se ha sacado al pregón por 30 días, en cuya virtud otorga poder a Antonio García de Baldemora, de esa misma vecindad, para que en razón de dicho remate haga las pujas y mejoras que convengan con el objeto de que se adjudique dicha casa a la Cofradía o al otorgante, aceptando y poniendo las cantidades y condiciones que le digan.
Marcos de Acosta, vecino de la jurisdicción de Jalapa, vende a Nicolás de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, una negra esclava nombrada María Concepción, de 23 años que hubo por remate que se le celebró el 18 de marzo de 1721, cuya esclava se encuentra libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 350 pesos de oro común que por ella le ha dado y pagado.
Doña Antonia de Arellano, y don Juan Manuel Domínguez, viuda e hijo de don Antonio Domínguez, vecinos del pueblo de Naolinco, con poder para testar que les otorgó dicho difunto, proceden a realizar testamento de dicho Antonio, en el cual los nombró albaceas y como herederos a sus 4 hijos del primer matrimonio con doña Antonia de Acosta, junto con los 5 que tuvo en su segundo matrimonio con la citada Antonia de Arellano.
Antonio de Aguilar, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Antonio de Aguilar y Gregoria de los Reyes, próximo a casarse con doña Antonia Venancia Domínguez, hija legítima de los difuntos don Antonio Domínguez y de doña Antonia de Acosta, para cumplir su palabra en atención a que el otorgante esta para irse de viaje a México, otorga poder especial a don Carlos José Garzón, vecino del pueblo de Jalapa, para que se haga cargo de justificar dicha partida y se presente ante el Arzobispo y de razón de su viaje.
Don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, hijo legítimo del difunto Alférez Francisco Muñiz y de doña Antonia Felipa de Acosta, viva; y doña Gertrudis Josefa de Guevara, hija legítima de los difuntos Capitán Nicolás de Guevara y doña Marcela Ruiz Cañete, vecinos del pueblo de Jalapa, marido y mujer, se otorgan poder para testar mutuamente y se nombran albaceas, y como herederos designan a sus hijos legítimos.
Don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Julián Rodríguez, vecino de este pueblo, una casa y solar en que esta labrada, que mide 122 varas de norte a sur, linda al norte con la calle que sale para Jalapa, al oriente solares de Julián de Guevara y Nicolasa de León, al poniente con solar que fue de Catarina Lagunas y al sur con un callejón que baja para la Laguna, al precio de 700 pesos.