Doña María Josefa de Vieyra y Álvarez, natural de la Nueva Veracruz, hija legítimo del matrimonio de don Juan de Vieyra y Sousa y de doña María Ignacia Álvarez de Ocampo, ambos difuntos, otorga su testamento en la siguiente manera: declara que es viuda del finado don Manuel Antonio del Valle, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, de cuyo matrimonio procrearon como hijos legítimos a María Ignacia del Valle y Vieyra, viuda también de don Pedro García del Valle, el presbítero don Juan Manuel, Pedro José, Manuel Antonio, María Felipa de Jesús, José María, Francisco Javier y María del Rosario del Valle y Vieyra, más los que murieron en minoría de edad. Declara que el testamento que otorgó su marido, en la Puebla de los Ángeles y bajo del que falleció, consta el haber que percibió de su pertenencia por fallecimiento de sus padres y el que él tenía cuando celebraron su alianza conyugal. Declara por bienes la casa alta que fue de su habitación en la Nueva Veracruz, otra en esta villa, la hacienda de Encero [el Encero], el ajuar, muebles de la casa que habita, plata labrada, alhajas y todo lo demás que les consta a sus albaceas, como los créditos activos que resulten de los libros de cuentas y apuntes de su casa. También declara que deja a sus albaceas una memoria de comunicados, que se guardará como cláusulas expresas de este testamento para su cumplimiento y mejor instrucción de su voluntad. Nombra por sus albaceas a sus hijos Pedro, Juan Manuel y Manuel Antonio del Valle y Vieyra. Y por sus únicos y universales herederos a sus ocho hijos mencionados.
Zonder titelDon Juan de Bárcena, de este comercio y vecindad, otorga en arrendamiento a favor de don Pedro Francisco de Villa, vecino de la hacienda del Encero, el sitio de ganado mayor llamado El Coyole, con todas las tierras, pastos y abrevaderos, el arrendamiento ha de durar 6 años, al fin de cada dos años le ha de entregar 482 pesos 6 y medio reales, además del estipulado arrendamiento para satisfacerle los 965 pesos 5 reales que importó el traspaso de los enseres de la tienda de Corral Falso; incluye otras cláusulas y condiciones que se describen en la escritura.
Don Pedro Francisco de Villa, natural del pueblo de [Atzalan], Jurisdicción de Jalacingo, avecindado en la Hacienda el Lencero, hijo legítimo de don Andrés de Villa y doña Josefa Cabañas, difunta, otorga su testamento donde declara está casado con doña Juana Pérez Pensado, con quien ha procreado a María de la Luz, de 13 meses de edad. Declara que la Hacienda el Lencero, perteneciente a los bienes del finado don Manuel Antonio del Valle, la tiene en arrendamiento por 4 años, pagando de renta anual 1 500 pesos, de cuyo arrendamiento restan 15 o 16 meses, teniendo los pagos en orden. Declara como bienes una tiendita en el paraje de Corral Falso, en terreno y casa perteneciente a don Juan de Bárcena, a quien las tiene arrendadas, cuya tienda asciende a 2 000 pesos, de cuyas utilidades que produce la mitad pertenece a su hermano don José Pensado. Nombra como albaceas a su esposa doña Juana Pérez Pensado, junto con don Juan Antonio Pérez Pensado, padre de su esposa, y a don Cipriano Pensado, hermano político del otorgante. Y como heredera universal designa a su citada hija y al póstumo o póstuma de que se halla grávida su mujer.
Don Mateo Badillo, vecino de la Villa de Xalapa, con poder especial de don José Ignacio de Uriarte, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz, haciendo uso del citado poder, se obliga a reconocer la cantidad de 10, 000 pesos a favor del Beaterio de esta villa, como parte del precio en que se le vendió al poderdante la hacienda del Lencero, y que la citada cantidad se cargó sobre la mencionada hacienda.
Don José de Herrera y Campo, Maestro Farmacéutico, vecino de esta villa de Jalapa, como principal, y don Juan Antonio Gómez de Guevara, vecino de la hacienda el Lencero, de esta jurisdicción como abonador, otorgan poder a don Jacinto de Herrera y Campo, para que se presente al remate que se celebrará en la ciudad de Veracruz de la contrata de medicinas del fuerte de San Carlos, ratifique dicha postura, y en caso de aceptársele, los obligue al cumplimiento con las condiciones que tiene propuestas, y en caso de requerirse contienda de juicio que lo siga, pareciendo ante las autoridades correspondientes, presentando la documentación, testimonios y lo que se le pidan.
Don Francisco de Castro Pérez, actual Hermano Mayor de la Santa Escuela de Cristo de esta Villa, y el Presbítero don José Alejandro de Campo, Padre de Obediencia de dicha Santa Escuela, han recibido de don José Ignacio de Uriarte, dueño y poseedor de la Hacienda el Lencero de esta jurisdicción, 4 000 pesos que estaban cargados sobre dicha hacienda, cuyos réditos están destinados al Capellán del Beaterio de esta Villa, según la fundación que hizo don Carlos Suárez por orden y con capital del Señor don Juan Bautista Ustáriz, por lo que otorgan recibo y cancelación de escritura.\t
Doña Josefa Díaz Mier, doña Antonia Díaz Mier y doña Mariana Díaz Mier, doncellas, vecinas de Jalapa, declaran que el 1 de octubre de 1784 celebraron, con asistencia de su difunto hermano, el Presbítero Juan Bernardo Díaz Mier, quienes pusieron la hacienda El Lencero y don Juan Antonio Gómez de Guevara, su industria, trabajo y habilitación pero sobre los aprovechamientos han tenido varias diferencias, hasta que habiendo liquidado las cuentas con intervención de expertos que resultaron alcanzadas por el dicho Juan Antonio en 12, 238 pesos, 5 y 1 octavo reales, con cuya liquidación quedó disuelta la compañía, entregándole las escrituras de la hacienda llamada El Lencero en calidad de arrendamiento por 5 años, y cuya deuda se obligan a liquidar a los 6 meses de haber fenecido el arrendamiento.
El Bachiller Juan Bernardo Díaz Mier, Clérigo Presbítero, vecino de Jalapa, albacea testamentario de don Domingo Díaz Mier, su difunto padre y apoderado de sus hermanas y coherederas, da en arrendamiento a Miguel Robles, de la misma vecindad, la tierra nombrada “Pajaritos” ubicada en la hacienda El Encero de este pueblo, por el tiempo de 9 años pagando 30 pesos anuales.
El Presbítero Juan Bernardo Díaz Mier, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Francisco Rafael de Espino, Agente de Negocios en la Villa y Corte de Madrid, para que comparezca ante el Rey, su Supremo Gobierno y Consejo de Indias y solicite se le haga gracia con las mercedes para formar una capilla en la hacienda del Encero, la cual heredó de su padre.
Don Miguel de Arieta, vecino de Jalapa, con poder otorgado a su favor por el Licenciado José Zavalza, Presbítero, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que en su nombre traspase un principal de 800 pesos que a censo reconoce a su favor don José de Rivera sobre una casa que le vendió, así como 300 pesos que se reconocen a su favor sobre la hacienda El Lencero, por lo que dicho Arieta vende y traspasa a don Domingo Franceschi[Franco], como Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de este pueblo, los mencionados censos en precio de 1,100 pesos.