José Joaquín Mellado, vecino del pueblo de Tlacolula, con poder que le otorgó María de Jesús Álvarez de Guzmán, viuda y albacea de Juan López Meilán y haciendo uso de dicho poder, se obliga a pagar la cantidad de 400 pesos, al Mayordomo de la Cofradía de las Ánimas, en la parroquia de Misantla, por deuda que el difunto Meilán contrajo con dicha Cofradía, en el periodo de 9 años, pagando anualmente 20 pesos en dinero de contado, hipotecando para ello las tierras que están en el partido de Misantla que lindan al oriente con tierras de ( ilegible) muchachas, al poniente con el partido de Colipa y al norte con las tierras de las Lomas que pertenecen a Nicolás de Acosta.
Don Pedro Pablo de Urquidi y don Carlos José Garzón, vecinos del pueblo de Jalapa, con poder que les otorgó don Juan de Atenas, vecino de la Nueva Veracruz, a quien se le remataron en arrendamiento las alcabalas de Jalapa y Jalacingo, y los declarantes haciendo uso de dicho poder, otorgan en arrendamiento al Capitán José Martín de Vélez, las citadas alcabalas, por el tiempo de 5 años, en la forma siguiente: por el pueblo de Jalacingo, ha de pagar 245 pesos y 6 reales, por el pueblo de Atzalan y Altotonga 275 pesos, por el de Santa María Tlapacoya 100 pesos, por el de Perote y las Vigas 790 pesos, haciendo un total de 1, 410 pesos 6 reales, siendo condición que los 790 pesos pertenecientes a Perote y las Vigas los dará el día de Santa Carmen, y el resto los días 9 de enero de cada año, nombrando como fiador, para dicho arrendamiento a José López Quijano, vecino de Jalacingo.
Don Cristóbal Javier de Isturiz, natural de Pamplona, en España y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Gabriel de Istúriz y Martina de Eyalar, otorga poder para testar, nombramiento de albaceas y herederos a don Francisco Ignacio de Herrasti, don José Belio, don José Antonio Pico, residentes en este pueblo y en España a don Matías de Landaburu y don Fernando Urquizu.
El Bachiller Carlos Suárez, Clérigo Presbítero Domiciliario de este Obispado, vecino de este pueblo, dijo que como consta en la memoria simple que presentó Josefa María de Castro, difunta, mujer que fue de Esteban Mojica, difunto, lo nombro por su albacea en presencia de testigos, hecha en este pueblo el 18 de agosto de 1759, pero debido a las notorias ocupaciones de su ministerio confiere dicho cargo de albacea a su hermano el Señor Doctor Miguel Suárez.
Antonio Primo de Rivera, Teniente General de la jurisdicción de Jalapa, habiendo visto los autos anteriores y la disposición de Josefa María de Castro, viuda de Esteban Mojica, declara que lo contenido en dicho papel firmado por Alonso Fernández, Nicolás Leonardo Ramos y de Francisco López, por testamento nuncupativo, se debe cumplir en todo por ser la última voluntad de dicha Josefa, señalando como herederos de los bienes a los legítimos hijos y marido, y para que como tal se ejecute manda que todos los autos se protocolicen en el registro de escrituras públicas del presente Escribano.
Pedro Muñoz, natural de la Ciudad de Málaga, en los Reinos de Castilla y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Francisco Muñoz y María de la Fuente, viudo de María Gertrudis de la Cueva, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a Antonia de la Trinidad y como heredera a la misma, en compañía de María Magdalena, sus hijas legítimas, mencionando por bienes la casa de su morada, 50 cabezas de ganado novillonas y varias yuntas.
Don Juan de Rivera, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Bartolomé de Borja, vecino del pueblo de Jalapa, una mulata nombrada María Concepción, soltera de 25 años, junto con su hijo de nombre Mariano José, mulatito de 5 años, en la cantidad de 380 pesos por ambos.
Ramón de Osorio, hijo legítimo de los difuntos Nicolás de Osorio y Pascuala González, casado en primeras nupcias con María Díaz Parraga, y en segundas con Rita Apolonia Jiménez, realiza testamento, en el cual nombra como albacea a su citada segunda esposa, en compañía de don Antonio Díaz Parraga, y como herederos nombra a sus nietos, Nicolás de Nava, Manuela Josefa, y Francisco de Nava, hijos legítimos de la difunta Gertrudis, su difunta hija, en compañía de Ramón y Gertrudis, hijos de la difunta María Candelaria, su otra hija legítima.
Ramón de Osorio, vecino del pueblo de Jalapa, con testamento hecho, informa que por vía de codicilio, la casa que compró a su suegro Antonio Jiménez, sea para el convento de San Francisco y la Orden Tercera de Penitencia de dicho convento, ubicada en el barrio de Techacapa, con la condición que cada año, se diga misa corta y en el altar de la capilla de San Miguel se cante una misa cada año, y si por alguna razón se extinguiera el convento, declara tiene en su casa 20 cargas de tabaco, destinadas para su entierro.
Don Francisco Sánchez, vecino de la Ciudad de México, otorga poder especial a don Antonio Rincón, vecino del pueblo de Perote, para que se presente ante la Real Justicia de este partido y pida se le de cumplimiento en todo al despacho que tiene presentado de don Francisco Antonio de Echávarri, y presente dos peticiones de denuncia a dos vetas de oro, plata o cobre.