Don Juan José Rincón, vecino del pueblo de Jalapa, informa que don Francisco de Castro y doña María de Medina, fueron dueños de un solaron en la fuente de Techacapa, el cual donaron con dicha fuente para beneficio común de todo el que la quisiera usar, dejando encargado a su hijo mayor y albacea Bartolomé de Castro, quien respetando tal petición nombró como su albacea a dicho otorgante para que ejecutará lo antes mencionado, pero dicho albacea tuvo que irse a Tenextepec, por lo que algunos vecinos aprovechando su ausencia se introdujeron en el citado solaron, y ante esta situación el otorgante a través de la presente pide autorización para poner mojoneras, cuyo acto servirá para posesión de dicho vecindario, pues de lo contrario se inutilizaría el uso de las aguas.
Diligencia que se hace para citar a los vecinos colindantes del solaron que fue de Francisco de Castro y María de Medina, para que asistan con sus escrituras que justifiquen los linderos de sus solares, y que a través de estos se haga un juicio formal de lo que pertenecen para hacer lavaderos y tendederos a los manantiales de Techacapa y así se proceda a retirar a las personas invasoras de dicha propiedad para que se pueda dar uso libre de los mencionados manantiales al bien común.
Diligencia, que se hace de acuerdo a lo que antecede, su merced acompañado del Alguacil Mayor y del Escribano Público, pasó al manantial que llaman de Techacapa, para realizar la diligencia requerida, lugar en donde encontraron a Tomás de la Cruz, Juan Lagos, Pedro Antonio de Campo, José Pérez, Carlos José Garzón, Ramón de Osorio y José de Zárate, procediéndose a pedir a los colindantes exhibieran sus respectivas escrituras, y en el acto José de Zárate reconoció estar invadiendo dicho terreno de Techacapa, quien dijo que representaba en tal lugar a su padre Antonio de Zárate, vistas sus escrituras se le mandó a abandonar el lugar y que no rebasará al límite del arroyo de agua que baja de Xallitic, además se le pidió no pusiera alguna otra cerca en el paso o calle que entra, por uno y otro lado del puente que llaman del Valero, por lo que dicho Zárate dijo que cumpliría con lo mandado, pero solicitó que citaran a José de Ayala, que fue quien le vendió dicho solar que empezaba desde el arroyo de Xallitic hasta la Calle de la Cruz de Techacapa .
Don Cristóbal Jiménez Barragán, natural de la Ciudad de Arcos de la Frontera del Arzobispado de Sevilla, en los Reinos de Castilla y residente del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Martín Jiménez Barragán y doña María Rodríguez Angulo, viudo de doña María Jiménez de Ecal, realiza testamento, en el cual nombra como albaceas y herederos a sus hijos legítimos don Cristóbal Alfonso Jiménez Barragán y don Vicente Jiménez Barragán, nombrando entre sus bienes una botica ubicada en la casa de su morada con todos sus géneros simples y compuestos.
El Licenciado Manuel de Iglesias, Clérigo Presbítero del Arzobispado de México, albacea del difunto don Blas Fernández Álvarez, y don Juan Antonio de Saldaña, vecino de la Nueva Veracruz, marido de la difunta doña Francisca Casados, viuda que fue de don Juan Bautista Arroita, dijeron que dicho Arroita recibió de don Diego de Castro y Gamboa la cantidad de 200 pesos, que dicho don Diego reconocía sobre sus casa a censo redimible a favor de los herederos de don Sebastian Díaz de Acosta, los que dicho Arroita se obligó a reconocer sobre su casa a censo redimible, por tal razón don Manuel de Iglesias cobró a don Juan Antonio Saldaña, como dueño que es hoy de la casa que fue de Arroita, en quien recayó por la dicha su esposa doña Francisca Casados, 200 pesos de réditos caídos, cantidad que pagó don Juan Antonio Saldaña, pero después de unos días de pagado se encontró un recibo firmado por don Blas Fernández Álvarez, en quien recayó el cobro de dicho principal y réditos como marido que fue de doña Teresa Fernández de Espinosa, viuda de dicho don Diego de Castro y Gamboa, cuyo recibo correspondía a la paga de dichos 200 pesos por parte de doña Francisca Casados, razón por la que se cancela dicha escritura y dicho Iglesias se obliga a devolver los 200 pesos de réditos que había pagado ya dicho Saldaña.
Don José Belio, del comercio de España y residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder general a don Roque y don Antonio Aguado, del comercio de cargadores de la Ciudad de Cádiz, de donde son vecinos, para que pidan, demanden, reciban y cobren a cualquier persona, todas las cantidades de pesos de oro, plata, géneros y ganados que le deban, así como para defenderlo en todos los pleitos que tenga.
Don Antonio Primo de Rivera, natural de la Isla de Santa Rosa y residente en el pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Pedro Primo de Rivera, Gobernador que fue de dicha isla, y de doña Juana Catarina Pérez de Acal, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a don Francisco Esteban Sánchez, junto con don Enrique Primo de Rivera, hermano del otorgante, y como herederos a su alma, a la que destina las 3 cuartas partes de sus bienes y el resto al citado Francisco.
El Doctor José Suárez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta doctrina de Jalapa, en nombre de los mayordomos administradores de las propiedades y rentas de los sagrados conventos de religiosos, don José Rato León y Arizpe del convento de Santa Inés Monte Policiano de la Ciudad de la Puebla y don Ignacio López Bermúdez del de Santa Catarina de Sena de dicha ciudad, recibe del Capitán Alonso de Alba, la cantidad de 3, 000 pesos más los réditos correspondientes a los censos que estaban cargados sobre la casa y solar que compró a don Pedro de Senande, pertenecientes a dichos conventos, quedando cancelados dichos censos.
Tomás Joaquín Vázquez, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Santiago Vázquez y Catarina Martín, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su legítima esposa Bonifacia Josefa Jordán y a Santiago Vázquez, su hijo legítimo, como herederos nombra a Santiago del Carmen, Catarina, Josefa Rosalía, Antonio Leonicio, Clara Petronila, Rosa Ramona, Julián y Gertrudis, sus hijos legítimos.
El Licenciado Miguel Suárez, Clérigo Presbítero, Domiciliario del Obispado de Puebla y vecino de este pueblo de Jalapa, con poder del Licenciado Carlos José Suárez, y nombramiento de albacea de la difunta Josefa María de Castro y haciendo uso de dichos poderes, realiza trueque de casas con el Maestro herrero Juan José de Castro y Casanova, en la forma siguiente: Miguel Suárez da a Juan, una casa de cal cubierta de madera apolillada y tejas, labrada en un solar de 24 varas de frente, de las cuales el difunto Marcos Martín de Mojica dio a su hijo 8 varas y en las 16 restantes dejó labrada la referida casa, que dicho Miguel Suárez tiene ajustada con los herederos de dicho difunto en 300 pesos libres de escritura de alcabala, para poder realizar el cambio por la del maestro Juan José que posee en este pueblo, ubicada en la Calle Nueva que sale de la Calle Real de este pueblo, y para recompensar el exceso del valor que tiene la de Mojica, Miguel le entrega a dicho Maestro 250 pesos junto con su casa, y los herederos de Mojica y Josefa María de Castro, dieron obligación y consentimiento para el trueque de las mencionadas casas.