Don Domingo García, vecino del pueblo de Jalapa, con testamento hecho, informa que por vía de codicilo manda que su cuerpo sea sepultado en la parroquia de este pueblo o donde su albacea quiera\r\n
Don Diego Cardeña, Escribano de Su Majestad y público de esta jurisdicción, otorga poder general a don Nicolás Dávalos y Rayo, vecino de la Ciudad de México, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles o criminales, eclesiásticos y seculares.
Joaquín Felipe Sarmiento, Maestro de herrador, vecino del pueblo de Jalapa, se obliga a reconocer un censo de 200 pesos, por el periodo de 6 años, el cual está cargado a una casa que adquirió, de cuya cantidad los réditos se dirán unas misas a favor de Leonor de Sahagún, en el convento de San Francisco.
Cristóbal Jiménez Barragán, vecino de este pueblo, Maestro examinado de boticario, con poder especial del Capitán don Juan Fernández Becerra, vecino de este pueblo para vender a don Francisco Domínguez, vecino de Coatepec, los ranchos de San José Buenavista y Lucas Martín, ubicados en esta jurisdicción, por la cantidad de 8 mil pesos.
Mateo José Viveros, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Sebastián Viveros y Juana de Acosta, otorga testamento; nombra como albacea a su hermano Modesto Antonio Viveros y como herederas a su alma y su mujer Josefa Lagunes.
Antonio Camacho, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Antonio Camacho y Nicolasa Francisca, otorga su testamento, en el cual nombra como albacea a su mujer Estefanía de la Rosa y como herederas a sus hijas Josefa Sebastiana y María.
Antonio Ramón Hernández, vecino del pueblo de Jalapa, con testamento hecho, en el cual nombró como tutor de sus hijos a Francisco Domínguez, y debido a que dicho Antonio estaba separado de su mujer y ahora están de nuevo juntos, por vía de codicilo la nombra tutora de sus hijas y a Francisco lo manda a vender sus bienes, para que ponga el dinero a rédito y al cobrarlos los entregue a su citada mujer.
El Licenciado don José Javier González de Zayas, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Jalapa, albacea de don Juan Valiente, Oficial Real Supernumerario que fue de las Cajas Reales de la Ciudad de la Nueva Veracruz; otorga poder especial a don Pablo de Arizavalo, vecino de la Ciudad de México y Agente de Negocios en la Real Audiencia, para que demande, reciba y cobre a cualquier persona, albaceas y herederos de dicho difunto, todas las cantidades que deban.
Don Juan Manuel de Boza, vecino de este pueblo, albacea y tenedor de bienes de su difunto amo don Gregorio Fernández Mantilla, dijo que sobre los inventarios de división se trabo pleito con don Juan Montañés de la Cueva, abuelo de los hijos del difunto, quien ganó una provisión en la Real Audiencia para que le diese de los bienes de su amo 200 pesos de cuenta de José Joaquín Mantilla, Novicio en el Convento de San Francisco de la Ciudad de México, siendo el otorgante tenedor de bienes se le notifico los exhibiese y no teniéndolos ni haber bienes de su amo de que hacerlos, le fue preciso el ajustarse con don Bartolomé Salvo trabajando como su tendero por 120 pesos anuales para que le diera los 200 pesos a cuenta de su trabajo, por lo que se obliga a pagar dicho salvo la referida cantidad prestándole sus servicios como tendero.
El Capitán don Juan Antonio de Arce y Arroyo, vecino de este pueblo, otorga poder especial a don Manuel de Llantada y Barra, vecino de la Ciudad de México, para que lo obligue como fiador de don Andrés Fernández de Otañez, Alcalde Mayor de la provincia de Teutila, en el Obispado de Oaxaca, por la cantidad de 2,000 pesos con sus réditos, a favor de la Archicofradía del Santísimo Sacramento y Caridad, fundada en la Iglesia Catedral Metropolitana de la Corte de la Ciudad de México, donde el citado Otañez, tiene en depósito irregular de 22, 000 pesos, con réditos de 5 %, por el tiempo de 5 años.