Don Francisco Estévez, vecino de esta villa de Córdoba, natural de Santa María de Belios en el reino de Galicia, obispado de Santiago, hijo de Gonzalo Estévez y de María de Miranda, difuntos; otorga poder a los Capitanes don Gaspar Rendón y don Gregorio Martínez de Solís, vecinos de esta villa, para lo que hagan y otorguen su testamento con las mandas y disposición que les tiene comunicado. Ordena que cuando fallezca sea amortajado con hábito y cuerda del Señor San Francisco y sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, en la capilla de San José. Manda limosnas a la cofradía del Santo Cristo, sita en la parroquia de esta villa, para ayuda de dorar su colateral de cuya cofradía es actual mayordomo. Declara que hace trece años contrajo matrimonio con doña Francisca Javiera Fernández de Jáuregui, hija del difunto Luis Fernández de Andrade y de doña Juana de Jáuregui, y ella llevó al matrimonio como 100 pesos en ropa de vestir y él tendría de capital y caudal propio la cantidad de 5 000 pesos, de cuyo matrimonio no han procreado hijos y la dicha su esposa se halla en el convento de Nuestra Señora de los Dolores, en ciudad de la Puebla de los Ángeles. Nombra por sus albaceas a Gaspar y Gregorio, y por tenedor de bienes a dicho Gaspar, y como heredero del remanente de sus bienes nombra a su alma.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALDiego Díaz, vecino de esta villa de Córdoba, hijo y heredero de José Hernández y Leonor de Guzmán, difunta, vende a Francisco de Arauz, vecino de esta villa, medio solar de 25 varas de frente y 50 de fondo, que quedó por bienes de dichos sus padres, ubicado en la calle que llaman del Altillo, que linda por una parte con casa y solar de Andrés Álvarez; por otra con otro medio solar de Jerónimo Carvajal; y hace frente, calle en medio, con solar de José de la Cruz. Lo vende al precio de 45 pesos de oro común en reales.
LOPE ANTONIO DE IRIBAS, JUEZ RECEPTOREl Capitán don José de Carvajal y Contreras, Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición de este reino y Alcalde Mayor de esta villa de Córdoba, otorga poder general a don Eugenio de las Peñas, Secretario del Santo Oficio de la Inquisición de la ciudad de México, para que en nombre y en representación de su persona siga y acabe cualesquier pleitos, causas negocios civiles y criminales que al presente tenga y en adelante tuviere.
JERÓNIMO DE ACOSTA, JUEZ RECEPTORDon Alejandro de la Cueva, residente en esta villa de Córdoba y vecino de Taliscoya [Tlalixcoya], natural de la ciudad de Sevilla en los reinos de Castilla, hijo de Luis de la Cueva y de Luisa del Castillo, difuntos, otorga poder al Capitán don Alonso Gómez Dávila, vecino de esta villa, y a doña Micaela de Salas, mujer del otorgante, para que en el término que dispone la Ley treinta y tres del Toro, puedan hacer y otorgar su testamento con todas las mandas y legados que constan en una memoria. Nombra por su albacea testamentario a don Alonso Gómez Dávila y a Micaela Salas como tenedora y heredera de sus bienes.
JOSÉ DE CARVAJAL Y CONTRERAS, JUEZ RECEPTORJuan Abad y Gertrudis de Mitre, vecinos de esta villa de Córdoba, marido y mujer, ella con licencia del susodicho, otorgan que se obligan de pagar a José Hernández Navarro, vecino de esta villa y mercader en ella, 140 pesos que les ha prestado en reales de contado; cantidad que pagarán para el fin de julio del próximo año de 1715, con especial hipoteca de medio solar que tienen y les dio Francisco de Mitre y María de Milla, sus padres, y en caso de no hacer pago puntual se les envíe persona a la que pagarán salario de 2 pesos por su cobranza.
JOSÉ DE CARVAJAL Y CONTRERAS, JUEZ RECEPTORLorenzo de Guzmán, vecino de esta villa de Córdoba y mercader en ella, otorga poder general al Licenciado don José López de Sagade Bugueiro, Presbítero, vecino de esta villa, Comisario del Santo Tribunal de la Inquisición de este reino, para que en nombre y en representación de su persona siga, prosiga, fenezca y acabe cualesquier pleitos, causas negocios civiles y criminales, que al presente tenga y en adelante tuviere. Asimismo, para que cobre todo lo que le deban y pueda vender cualquiera de sus bienes.
LOPE ANTONIO DE IRIBAS, JUEZ RECEPTOREl Capitán don Antonio de Leiva Esparragosa, vecino de esta villa y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, hijo de doña Catalina de Esparragosa, vecina que fue de esta villa, otorga poder general al Bachiller don Miguel de Abrio, Clérigo de menores órdenes, residente en esta villa y vecino de la ciudad de los Ángeles, para que en nombre y en representación de su persona como albacea que es de su madre, siga, prosiga fenezca y acabe por todas instancias, vías y sentencias el juicio divisorio de los bienes que quedaron por la muerte de su madre. Asimismo, demande y cobre judicial o extrajudicialmente del Bachiller don José Mayorga [Cervantes], Presbítero, vecino de la ciudad de los Ángeles, y de quien su derecho pueda y deba 1 000 pesos de que le hizo obligación “en confianza”.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALEl Capitán don Gaspar Rendón, vecino de esta villa de Córdoba y mercader en ella, albacea testamentario y tenedor de bienes del difunto Diego de la Cruz, vende a Sebastián Morán, vecino de esta villa, una casa de teja y madera entablada y edificada en solar de 40 varas de frente y 50 de fondo, ubicada en calle que va para la carnicería, que por la calle del norte, calle en medio, linda con solar que fue de Francisco Díaz; por el sur con solar que fue del Alguacil Mayor Francisco de Solís, que hoy posee doña Gertrudis de Gatica; y hace esquina y frente con solar que hoy posee Diego Carretero; cuya casa hubo y compró dicho difunto a Melchora de los Reyes. La vende con sus entradas y salidas, usos y costumbres, derechos y servidumbres, en precio de [350 pesos] de oro común en reales.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO REALEl Capitán Lope Antonio de Iribas, Alcalde Ordinario de esta villa de Córdoba por Su Majestad, dueño de hacienda de beneficio de hacer azúcar en esta jurisdicción, se obliga de pagar al Alférez don Vicente Martínez, vecino de la Nueva ciudad de la Veracruz y residente en esta villa, 1 700 pesos en reales de oro común de a ocho reales de plata cada uno, cantidad que devolverá en tres plazos, el primero para fin de abril de 1715, el segundo para fin de diciembre del mismo año, y el tercero a fin de junio de 1716, a razón de 566 pesos y 5 reales en cada plazo, cuyos pagos hará sin pleitos alguno con sus costas de la cobranza.
FÉLIX DE SOSA, ESCRIBANO PÚBLICODon Dionisio Serrano y Perea, vecino del pueblo de San Juan Cuescomatepeq [Coscomatepec], jurisdicción de esta villa de Córdoba, en voz y en nombre de don Manuel de Garaita y de doña María Álvarez Ricardo, su mujer, vecinos de esta villa, asimismo, en nombre de doña Ángela y de doña Josefa Ricardo, doncellas mayores de veinticinco años, sus hermanas, hijas y herederas del Capitán don José Álvarez Ricardo y de doña Isabel Noroña y Palacios, de quienes tiene recibido carta y poder; otorga que vende al Señor don Simón Modesto Venegas de Espinosa, Conde de la Mejorada, Vizconde de Santa Barvara [Bárbara], Gentilhombre de la llave dorada de Su Majestad, un sitio de tierra de ganado menor en jurisdicción de la Antigua ciudad de la Veracruz, en un paraje nombrado Sitlatetelco [Sintlatetelco], que linda por la parte del sur con una barranca muy honda que llaman de Tenampacocatl; y por la del norte con otra barranca que llaman Jalatl [roto] con el pueblo de San Antonio Guatusco [Huatusco] y en medio de dicho sitio de tierra está un cerrillo pelado que llaman Sintlatetelco, a manera de que fue hecho a mano, de que hizo merced el Excelentísimo Señor don Pedro de Moya de Contreras, Arzobispo de México, del Consejo de Su Majestad, su Virrey, Gobernador y Capitán General que fue de esta Nueva España, a don Antonio Reinoso, de dos sitios de estancia para ganado menor en los términos de dicho pueblo de San Antonio Guatusco [Huatusco], de esta jurisdicción, y San Francisco Quitlatepeque, de la jurisdicción de la Antigua Veracruz, que se contienen de bajo del mapa que está con dicha merced, su data a los 20 de diciembre 1592, refrendada de Martín López de Gauna, cuyas tierras los padres de los poderdantes heredaron de sus padres, quienes las compraron a Francisco Bargayanta, vecino que fue del pueblo de Orizaba, cuyos títulos y escrituras entregan al comprador. La venta la hace con sus comederos, aguas, pastos, abrevaderos, cerros, barrancas y todo lo que le pertenece, al precio de 325 pesos.
ANTONIO DE ACOSTA PADRÓN, JUEZ RECEPTOR