Gaspar Hernández, dueño de la Venta de las Vigas, arrendó la citada hostería por dos años a Jerónimo de Barrios, al precio de 180 pesos de oro común en cada un año.
Inés Núñez, vecina de la Veracruz, dio carta poder a Diego Martín, vecino de Veracruz, para que en su nombre compre pipas de vino, cacao, esclavos y otras mercaderías, hasta por la cantidad de 3000 pesos de oro común.
Juan García, arriero, se obliga de pagar a Juan López Ruíz, vecino de Jalapa, 40 pesos de oro común por el alquiler de dos mulas que Francisco Hermoso llevó al puerto de Acapulco.
Juan López Ruíz, vecino de Jalapa, vende a Rodrigo Hernández, vecino de esta provincia, una estancia para ganado mayor en términos de Colipa, en un cerro llamado Ometepec, al precio de 225 pesos de oro común.
Rodrigo Hernández, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a Juan López Ruíz, 225 pesos de oro común, que son el precio de una estancia para ganado mayor en términos de Colipa.
Francisco de Vergara, carretero, vecino de la Puebla de los Ángeles, se obliga de pagar a Hernán Pérez de Castañeda, vecino de Jalapa, 70 pesos de oro común los cuales son por concepto de un caballo y reales que le prestó.
Gonzalo de Córdoba, vecino de Jalapa, se obliga de pagar a Alonso Domínguez, vecino de México, 86 pesos de oro común, los cuales son el precio de 86 fanegas de maíz que los naturales de Coatepec, tributaron a su Majestad.
Juan Gallardo de Velasco, regidor de Veracruz y su mujer Ana López, dieron carta de libertad a su esclava negra llamada Cecilia, de Tierra Bran, a cambio de haber recibido otra negra esclava en su lugar.
Sebastián Díaz, herrero, vecino de Jalapa, salió por fiador de Isabel Quintero en la venta que hizo al beneficiario Alonso Muñoz de la Venta de Sedeño y el derecho a otro sitio de venta.
Domingo Hernández, administrador del Hospital de Jalapa, se obliga de pagar a Blas Machado y su mujer, Beatriz de Sahagún, 100 pesos de oro común que son el resto de unas casas que les compró.